Exsecretario de educación de Pasto, Henry Barco, es el Personaje 10 del día.

 

Cuando la democracia se ejerce correctamente todos ganamos, sin excepción alguna; especialmente aquellos a quienes históricamente les han sido conculcados sus derechos por la sociedad y por los gobernantes. Y ha sido norma social que los niños sean siempre ajenos al respeto y afecto de aquellos que ostentan el poder, siendo muy común encontrar  sus espacios abandonados o en completa ruina.  Uno de los escenarios donde el niño permanece gran parte de su tiempo, desarrolla sus potencialidades, personalidad y capacidades es la escuela y es ahí, justamente, donde se puede comprobar el abandono social de sus niños.

 

Nos ha llamado poderosamente la atención la manera peculiar y, quizá única, en que el docente Henry Barco Melo, exsecretario de Educación Municipal, inició el ejercicio de sus funciones atendiendo y escuchando a los niños de las diferentes instituciones educativas de nuestro municipio.  Niños de diez o doce años en audiencia con un funcionario al cual le exponen sus reales necesidades siendo esta una forma de respeto y valoración del pensamiento y de las expresiones infantiles y juveniles.

 

La democracia no debe restringirse al actuar y querer de los adultos y, por el contrario, debe, como en este caso, llegar a esa franja poblacional que requiere ser escuchada y aceptada.  Esta nueva forma de administrar la educación debe ser motivo de una profunda reflexión ciudadana pues nos indica que en el querer y en el actuar de un funcionario comprometido con los niños está la verdadera solución a la problemática educativa.

 

Me permito hacer público este reconocimiento y felicitación a quien demostró con hechos que el poder no es para engolosinarse o simplemente para alimentar el ego y, por el contrario, es una forma de servir a su gente manteniendo un equilibrio entre la sociedad y sus administradores.

 

Los niños requieren ser escuchados y tenidos en cuenta y raras veces hemos visto a un funcionario conceder la importancia del caso a los niños.  Muy bien por el maestro Henry Barco Melo  y por su forma fresca, franca y descomplicada de ejercer la responsabilidad como Secretario de Educación Municipal. Quien administra y gobierna de esta manera merece reconocimientos públicos y ser rodeado de su gente y de su pueblo.  He conocido a secretarios de educación petulantes, ingratos, ególatras y ambiciosos; su destino público y social ha quedado truncado en la maraña de la burocracia y en la ambición de quienes lo rodearon movidos por el simple servilismo o el utilitarismo.  El caso de Henry Barco Melo parece ser diferente, movido por el interés fortuito y grande de crecer en el servicio de los suyos. 

 

Como nos alegró ver a estos niños en dialogo directo con su secretario de educación, ejerciendo liderazgo, haciendo respetar sus derechos y haciendo una verdadera escuela de liderazgo que nos permita en un futuro la presencia de líderes salidos de las canteras populares. Maestro Henry, que ni el poder ni la ambición se le suba a la cabeza como a otros funcionarios que se embriagaron de poder y culminaron en una resaca de soledad y frustraciones.  Y muy bien por nuestros niños que dejan escuchar su voz en su intento de construir democracia y hacer valer realmente sus derechos.

 

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