Frente a los trinos, comunicados y palabrerías de la Coordinadora de la Oficina de Turismo de Tumaco

Gran parte de la sociedad colombiana se ha visto conmovida por las terribles matanzas, 7 en las dos últimas semanas, que han asolado por diferentes rincones de la patria, particularmente en Nariño, donde nuestros jóvenes han sido víctimas de las balas asesinas, así mismo el asesinato de miembros de la fuerza pública, lo cual realmente descorazona frente a lo que hace dos años se vislumbraba como una posible salida, en lo que muchos reconocimos que era preferible una paz imperfecta frente a una guerra perfecta.

Frente a estos hechos, llamó mucho la atención los trinos de la Coordinadora de la Oficina de Turismo de Tumaco, Gisel Escrucería Andrade, cuando la semana pasada fueron asesinadas más de 11 personas, trinos que copiamos para que no se tergiverse ni su mensaje ni el que aquí queremos dar, el cual es de este tenor:

«Ni me pregunten por los muertos de Tumaco porque eso siempre ha sido así… y si usted anda en esas cosas que no debe pues debe abstenerse a las consecuencias. Recuerden que no vivimos en Suiza».

Luego trinó lo siguiente:

«Lo siento mis queridos pero no siento ni un poquito de empatía por lo que le pase a cualquier delincuente… lastimosamente para ustedes no me siento identificada con ellos y jamás va a pasar!».

Y luego:

“Acaban de hacerle un atentado a un vehículo de la policía en Tumaco… eso aunque no lo crean si es raro, si es extraño.. y si duele por que murió un policía. Pero cuando se matan entre bandidos la verdad nos da igual. Por si estaban con el pendiente. Espero también se indignen”.

No voy a referirme mayormente a sus comentarios en redes, aclarando que ni la conocía, ni mucho menos soy su seguidor en éstas, pero en vista de ello creo que, como muchos, hicimos el ejercicio de ver de quien se trata. Baste mencionar que se reconoce anti mamertos, 100% de derecha y que manifiesta que va a sacar su pistola 9 milímetros en una marcha para estrenarla.

Los trinos de esta funcionaria han despertado la atención de la prensa nacional, de muchos quienes hemos enfrentado los miedos y hemos construido paz así sea con un grano de arena, sobre todo en territorios como el Pacífico nariñense, donde la miseria campea y el abandono es ley. Particularmente sentí frustración, dolor y hasta vergüenza ajena, sobre todo por que esta funcionaria debería representar todo lo bueno que tiene el hermoso puerto tumaqueño, uno de los municipios más grandes de Colombia y cuyos índices de pobreza estructural le son proporcionales.

Las familias de los jóvenes asesinados, las víctimas, los líderes sociales y la población en general, rechazaron los trinos con que la funcionaria se refirió a un hecho que solo puede causar indignación; pero como mencioné, frente a esa gran mayoría queda una pequeña minoría, a la cual pertenece ella, la cual sueña con la guerra y hace apología de la violencia, buscando, por lo que se deduce de sus trinos y por lo que escribe en las redes sociales, que se perpetúe esa violencia que ha causado tanto dolor a tantos colombianos.

El día 26 de agosto, en la página de la Alcaldía Distrital de Tumaco, aparece un comunicado firmado por Gisel Escrucería aludiendo a los hechos, un documento lleno de contradicciones y de señalamientos, contrario a todo lo que se esperaba, que no era más que el sentir común de condolencia por los hechos de violencia que han dejado más de una decena de muertos. Empieza diciendo en tercera persona, como si hubiese sido escrito por alguien diferente a ella, que los trinos obedecen a una cuenta personal y que en nada comprometen la postura de la alcaldesa, quien ha estado comprometida con la paz del territorio, de tal manera que lo que uno esperaría es que a la funcionaria se le pida la renuncia, lo cual hasta el momento no ha pasado.

Párrafo seguido, ese si en primera persona, anota que el tweet lo hace en una discusión con “conocidas”, con personas que, según ella, la han expuesto a señalamientos incorrectos y a descontextualizar sus mensajes. Cabe señalar aquí que el tweet habla por si solo, y si se rastrean sus mensajes anteriores, como lo hemos hecho, salta a la vista su posición sesgada y guerrerista, de tal manera que la paz para ella no es más que el logro del vencedor sobre el vencido, desconociendo toda la gama de grises que se mueve entre uno y otro punto. Aquí la señora no aclara nada, al contrario, se pierde en su pretensión de sentirse más victima que victimaria.

El tercer párrafo, muy mal escrito por demás, ya que omite preposiciones y confunde géneros, muestra las pataletas de un ahogado, ya que le mete al asunto la cuestión politiquera, que no política, léase bien, en la medida que lo político nos reafirma como ciudadanos y como sujetos de derechos y obligaciones, pero ahí no hay nada de eso, al contrario, defiende a la administración que busca es el bienestar del municipio que ha sido azotado por la violencia, el abandono estatal y el narcotráfico, entre otras, y defendiendo a la alcaldesa, suponemos que lo hace, se defiende de paso ella. Qué desfachatez tan grande, cuando sus trinos precisamente lo que hacen es recrudecer el odio y la violencia contra este territorio que ha sido víctima no solo de los malandros de armas y de cuello blanco, sino también de una prensa que ha sido parcializada e indolente, lo suyo lo que hace es avivar esos odios y esas miradas chatas. Aquí, resalta la contradicción con lo que se dice en el primer párrafo sobre el interés de la búsqueda permanente de la paz.

El cuarto párrafo es una oda a sí misma, pero empieza con una debilidad imperdonable en una profesional como lo dice que es, ya que en lugar de buscar solucionar el conflicto lo que ella hace, según sus propias palabras, con el deporte es la “disolución” del conflicto. Tamaña paradoja para alguien que se preocupa por la situación social del puerto; no aprendió la señora Escrucería que los conflictos no se disuelven, sino que se resuelven mediante el diálogo entre las partes, para empezar, y mediante la concertación de las diferencias para llegar a puntos en común, claro, hay que recordar que ella solucionaría la cuestión con su 9 milímetros según un trino anterior. Reconoce que su gestión en el deporte, especialmente con el rugby -habría que preguntar que tan popular es este en Tumaco y en el territorio – hará que la ciudad recobre la tranquilidad. ¡Por favor!, este si es el colmo del descaro, qué tranquilidad va a reinar si la propia Coordinadora de la Oficina de Turismo de Tumaco lo que dice es que no se conduele por los muertos, que no le importa que se maten a tiros, claro, seguramente en Llorente o la Guayacana, o en todo el sector rural del Distrito, que es sumamente extenso, es preferible que, empleando sus palabras, “Cuando se matan entre bandidos da igual”, haciendo ella de juez y parte con toda la desfachatez del mundo. Además, le recuerdo a la señora que la prosperidad y las oportunidades se entienden cuando el ser humano es un fin y no un medio, que esa prosperidad debe ser equitativa y justa y no quedarse en manos de unos cuantos pocos, como cuando antaño los capataces se creían dueños de la finca, ni más ni menos.

El quinto párrafo es quizá el más preocupante, ya que arremete contra los medios de comunicación, nacionales y locales, aduciendo en pocas palabras que se están metiendo en su vida íntima; insiste ella que sus mensajes obedecen a una cuenta privada, como si eso fuese suficiente para poder ir soltando toda suerte de improperios contra sus propios conciudadanos. No, señora Escrucería, los medios la llamaron porque sus trinos causaron indignación, no por ser usted quien es, lo cual realmente ignoro, sino porque Usted es una funcionaria pública, porque es usted la cara del turismo en Tumaco, de tal manera que es Usted, con sus trinos quien está generando escarnio contra la población y estigmatizando a la ciudad, como si se tratara de una película de Hollywood sobre cualquier guerra del mal llamado tercer mundo. No es la prensa, es Usted la que provoca miedos y odios contra un territorio que ha buscado sanarse desde sus propias experiencias de resiliencia, valoradas a nivel mundial, pero de la cual usted se mofa y vitupera con sus trinos cargados de dolor. Mejor que no haya malecones, mejor que no haya ligas de rugby, pero que haya vida, vida digna para todos los tumaqueños y todos los colombianos, que las obras tarde que temprano llegarán.

Y, finalmente, en el último párrafo parece toda una monja Carmelita, pidiendo por los muertos y recordando que todos somos patria. Si, señora Escrucería, aquí somos todos patria, aquí no hay muertos buenos ni muertos malos, hay es muertos fruto de la indolencia, del abandono, de la miseria, aquí la guerra que se vive es una guerra entre hermanos, y todos duelen, todos deben doler, pero sus palabras, que buscan a futuro, según Usted, ser claras y concisas, hasta el momento no han hecho sino recrudecer esa violencia donde han caído miles de colombianos, que, como usted lo vuelve a decir, son fruto de este conflicto donde todos tenemos nuestras deudas y también nuestros dolores.

Y así como Usted apela al derecho a la libertad de expresión, yo debo también acudir al mismo para decirle que no le creo, porque así funcionan los que siguen creyendo en que la mejor solución es la guerra y no la paz, así sea esta imperfecta, como es nuestra condición humana. Solo espero que la alcaldesa del Distrito tome las medidas del caso, coherentes con su búsqueda de la paz y la concordia, y la aparte a Usted del cargo que detenta.

Agosto 26 de 2020

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