Gestor social y escritor, Harold Escobar Apráez, es El Personaje 10.

Sotomareño. Músico, poeta, escritor, pintor, Líder cívico y gestor social.En Harold Escobar se resume la existencia del hombre en su deseo de trascender. Tambíen es muralista y dueño de una sensibilidad que le ha llevado a recorrer gran parte de la geografía de Nariño llevando mensajes de fraternidad, concordia y paz entre los hombres.
Recientemente publicó un libro titulado DEL PACUAL HASTA EL GALERAS, que en decir del intelectual J. Mauricio Chaves Bustos «Como saudade más que como añoranza, cuánta falta nos hace volver la mirada atrás, a la de los abuelos que hicieron su vida desde la sencillez de las costumbres y la simplicidad de una vida que, aunque pareciera monótona y hasta tediosa, forjó la historia del Sur. Ese es el relato que se encuentra en este sencillo pero profundo y hermoso libro de Harold Escobar Apráez, lo que hay ahí es una historia maravillosa de un municipio colombiano, Sotomayor, descrito con el amor de un hijo a una madre, ahí la tulpa vuelve a congregar a los viejos y a los niños, a los hombres y a las mujeres, al son de la palabra que se vuelve común a todos, ecos que salen por los trojes, surcan los caminos que van del Pacual hasta el Galeras, deteniéndose en cada casita que encuentran, donde las leyendas se entretejen entre certezas y sueños, forjando así la tradición de nuestro Sur»
Pero más allá de sus atributos intelectuales Harold Escobar Apraez se destaca por su sencillez en el trato, por su afecto en la amistad y por su lealtad ante sus convicciones.
Durante este covid19 nos ha sorprendido gratamente con unas inigualables serenatas virtuales que nos han permitido a muchos de sus amigos y conocidos momentos de solaz en familia facilitando un confinamiento que ya se extiende en el tiempo, en el calendario y en el espacio distante que transcurre entre los hombres y el universo.
Igualmente nos ha hecho participes a través de las redes sociales de una inigualables fotografías antiguas de sitios, lugares y personajes de Sotomayor. En ellas discurre la historia, la nostalgia, la presencia de tantos seres que recorrieron sus calles y forjaron esos instantes perdurables en la memoria colectiva.
Su palabra de aliento ha sido constante, su canto permanente y sus imágenes se han constituído en ese pretexto obligado de familiares y amigos que encuentran así la ocasión propicia para abrigar y encender la tulpa que nos remite a viejos tiempos, pasos recorridos y pensamientos forjados en la voluntad de muchos corazones.
Cuando Harold Escobar Apraez y su trío De Antaño aparece en las redes o, sencillamente, acompañando la entonación de un jilguero criollo las penas se borran de muchos corazones, se dibuja una sonrisa, se anuncia el brindis y se forja en medio de los pechos ese abrazo que siempre perdurará en la memoria de los suyos.
La música, la fotografía y la pintura sean siempre bienvenidas, y nuestras puertas siempre se encontrarán abiertas para personas que como Harold Escobar Apraez llegan cargadas de arte, sonrisas y remembranzas.

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