Gobernador para lo bueno, ciudadano para lo malo.

Todo pintaba muy bien. En el año 2016, el departamento de Nariño construyó el mejor plan de desarrollo, el cual recogió todas las necesidades y los proyectos estratégicos para cambiar la vida de los nariñenses. Sin embargo,  ya finalizando el 2019, el plan sólo quedó en buenas intenciones, sin ejecución y sin el cumplimiento de los compromisos. Conforme a esto, se podría hablar de muchos proyectos que quedaron en discurso y otros con problemas, pero ahora únicamente nos concentraremos en dos: el estadio Libertad y el acueducto de La Tola.

Frente al primero, se debe reconocer el interés, compromiso y respaldo del gobernador, Camilo Romero, lo cual permitió avanzar en la remodelación del estadio para que esté a la altura del equipo volcánico. A pesar de esto, se debe señalar lo siguiente. En la última rueda de prensa en donde se hizo seguimiento a la ejecución de la obra en el estadio, proyecto financiado con recursos del Sistema General de Regalías, se presentaron varios hechos curiosos. En primer lugar, el gobernador se presentó como un simple ciudadano, cuestión que no hace honor a su deber de servidor público, el cual lo hace responsable de la correcta ejecución del presente proyecto. El líder seccional no puede mostrarse como gobernador para ciertas cosas que generen popularidad y como ciudadano cuando hay serios cuestionamientos, por parte de veedores, al proyecto del Estadio.

Segundo, Romero le echó la culpa del retraso de un mes al Ministerio de Hacienda, argumentando que no adelantaron los giros de recursos. Esta disculpa da entender que pretende zafarse del deber de cuidado en el manejo de estos recursos, por cuanto es conocido que es obligación de los ejecutores de proyectos de regalías establecer en la contratación la cláusula que señala que la ejecución no puede estar supeditada al giro de recursos. Supuestamente esto no permitió cumplir con el cronograma de entrega de la obra.

Esto no es todo. También se encuentran grandes errores de priorización, financiación y ejecución del proyecto. Al revisar el plan de desarrollo del departamento Nariño “Corazón del mundo”, el estadio no se encuentra priorizado en el documento, pero sí otras obras como acueductos y alcantarillados en la costa pacífica nariñense, como el de la Tola. Esto resulta preocupante debido a que Nariño ocupa los últimos lugares a nivel nacional en cobertura de servicios públicos. Frente al incumplimiento del plan de desarrollo, no se puede pasar por alto el precedente reciente de la Procuraduría en donde sancionó con 2 meses de suspensión al Alcalde de Túquerres y 10 concejales.

Por otro lado, puede plantearse que la financiación del Libertad se adelantó en contra de toda la lógica de administración pública, dado que la gobernación terminó invirtiendo todos los recursos y no concretó la cofinanciación del gobierno nacional, que fue anunciada por el mismo mandatario.

Frente a la ejecución, los problemas son multiples por cuanto se trató de copiar el proyecto del estadio de Bucaramanga, sin tener en cuenta las particularidades del estadio local, ni las condiciones climáticas de Pasto.

Según lo anterior, está muy bien que se intente mejorar una obra tan importante para el deporte, pero no es suficiente la buena intención, se requiere la experticia y lógica administrativa para hacerlo.

Finalmente, el gobernador tuvo en sus manos la posibilidad de hacer realidad dos sueños, una casa deportiva adeacuada para el deporte y llevar agua potable a una población tan importante como es La Tola. Esto último no ocurrió.

Ahora que escuchamos  voces que postulan a Camilo Romero como presidenciable,  viene a la mente el famoso dicho que señala que para ser presidente se requiere ser un pésimo mandatario, tal como ocurrió con Andrés Pastrana cuando fue alcalde de Bogotá.

Comentarios

Comentarios