Incertidumbre electoral en Nariño

Hace cuatro años en esta misma época, Nariño ya tenía un virtual gobernador y Pasto ya tenía su alcalde. Camilo Romero y Pedro Vicente Obando aseguraban,  en cierta forma,  su cargo público. La estrategia comunicacional de Romero no tuvo contendor, periódicos impresos anunciando su llegada, la  utilización de herramientas digitales,  su imagen nacional, su buen discurso y el apoyo político de Raúl Delgado lo ubicaron desde el inicio en el podio. Por su parte, Obando aprovechó el desgaste político de Harold Guerrero frente a la «reestructuración «de Empopasto. Acumuló el clamor popular en defensa del agua, y contó con el apoyo de los parlamentarios tradicionales. Igual, ante el impase de la invalidación de firmas y la trascendental diligencia de la  Procuraduría General de la Nación le permitió ser alcalde.

Ahora bien, en la coyuntura actual, el factor común en todas las encuestas realizadas por empresas legalmente autorizadas  por el Consejo Nacional Electoral, deja ver que más del 30% de los nariñenses y pastusos encuestados no saben aún por quién votar o votarían en blanco. Esto trae varios interrogantes.  ¿A qué se debe la falta de certeza? ¿No hay un discurso que cale? ¿Qué les falta a los candidatos?  ¿Por qué existe esta incertidumbre?

La campaña apenas comienza. Habrá juego para rato.

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