Inti Raymi, una tradición incaica

El Inti Raymi es una fiesta que se viene celebrando en los pueblos andinos que formaron parte de la confederación de pueblos incaicos denominada Tahuantinsuyo.  Pero también se ha extendido esta costumbre a otros lugares que están fuera de este contexto, donde hay una notoria presencia indígena andina. Es un homenaje al dios sol como agradecimiento por la fertilidad de la tierra, los frutos y por mantenerse alumbrando.

Fue instituida por el sapa inca Pachacútec, el noveno emperador, que bajo su mando decidió convertir el estado Inca en un gran imperio: el Tahuantinsuyo. Cuando hacía una conquista daba la orden de celebrar con música, danzas y alabanzas al dios Inti. El oro fue considerado como las lágrimas del sol, por eso se lo empleaba en la elaboración de figuras míticas. Mientras que la luna (quilla) era representada con la plata, dentro de una dualidad de la fecundidad.

Propiamente la fecha de la celebración del Inti Raymi era el 21 de junio, cuando se marcaba el punto máximo de distancia del sol y la tierra, o solsticio de invierno; el día es más corto y la noche más larga. Por eso para las comunidades ancestrales andinas es el inicio de un nuevo año en el recorrido cíclico astral. Posteriormente se cambia la fecha al 24 de junio por la celebración del día de San Juan, dando origen al sincretismo religioso.

Estas costumbres perviven en lo que hoy es el departamento de Nariño con celebraciones que incluyen las ofrendas de alimentos a la Pachamama. Son de gran significado celebraciones rituales como el San Francisquito de Aldana, con la representación de los danzantes de La Laguna con de la siembra, los bueyes, el ángel, el negro y San Isidro Labrador. Lo propio hacen los Danzantes de Males del municipio de Córdoba. Adquieren gran renombre los festejos de los municipios de Cumbal y Guachucal, donde hacen presencia importantes comunidades indígenas.

En el municipio de Pasto la ritualidad adquiere todo su esplendor con las Fiestas patronales de San Pedro y San Pablo en los corregimientos de Jongovito, Genoy y Obonuco, en donde se arman los tradicionales castillos de guaguas de pan, junto con otros alimentos que se producen en la tierra. Quién decide llevarlos, asume el compromiso de devolver el doble el próximo año.

Se debe tener en cuenta que la incidencia incaica es estas tierras está marcada por la expansión del Chinchaysuyo; para ello, y bajo las ordenes de Atahualpa, las tropas incaicas avanzaron a lo que hoy es el departamento de Nariño. Ante la presencia de los invasores, fueron a repeler la arremetida los ejércitos comandados por Capusigra y Tamasagra, dos corajudos héroes que salieron victoriosos en el combate sostenido en el río Carchi.

Desafortunadamente, nuestros hombres se retiraron a celebrar con chicha el triunfo, para posteriormente ser sorprendidos por las tropas de Atahualpa, siendo dominados los pueblos pastos asentados en el sur de Colombia y el norte del Ecuador. Otras comunidades asentadas en los alrededores de la hoy ciudad de Pasto, fueron denominadas quillasingas porque dijeron que tenían la nariz en forma de luna.

En la actualidad se celebra el Inti Raymi en el Cusco, el epicentro de la cultura incaica y denominada el ombligo del Imperio o la capital arqueológica del mundo. Se lo hace con una representación teatral; con la apertura de la celebración en el Coricancha o templo del sol; luego se trasladan a la Plaza de Armas (Plaza Principal), al pie de la estatua dorada de Pachacútec se hace el ritual a la coca; para luego el cortejo dirigirse a la fortaleza de  Sacsayhuaman, donde se hace el sacrificio de la llama, el ofrecimiento de la chicha y el acto central.

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