Jhon Rojas, el gobernador funcional de Nariño

Por: Laura Soto-La Silla Vacía

Con 274 mil votos, Jhon Rojas, un abogado de Buesaco, Nariño, logró lo que por 20 años no pudieron otros partidos diferentes a la izquierda: ganar la Gobernación, que se había convertido en un fortín electoral para el Polo Democrático y el Partido Verde, con mandatarios con proyección nacional como el exsenador Antonio Navarro (periodo 2008-2011) y el saliente Camilo Romero.

La victoria de Rojas se debe a varios factores que pasan por la funcionalidad de su candidatura: a los políticos que lo apoyaron porque no tenía grupo propio (como Romero); a los votantes porque ya lo conocían y fue afín al acuerdo de Paz, opositor al glifosato y al fracking. Y aprovechó el papayazo de que la izquierda se estancó en el departamento.

El candidato funcional a partidos, votantes y multicolor

Jhon Rojas nació en Buesaco, norte de Nariño en 1972, es abogado con tres especializaciones en gerencia del sector salud y tres maestrías en salud, criminología y eficiencia energética, que durante su candidatura agrupó a una amalgama de sectores políticos que le permitió ganar en 52 de los 64 municipios.

Uno de sus activos de esta campaña fue que tenía experiencia: venía de perder con Camilo Romero en las regionales de 2015, quedando de segundo con 213 mil votos, 127 mil menos que los que sacó el entonces exsenador verde.

En esa candidatura de 2015 lo apoyaron el entonces representante Berner Zambrano (La U), y el senador Guillermo García (Liberal), opositores a Romero.

Al primero ya lo conocía: Rojas fue subdirector (2007-2008) y director (2008-2014) de la caja de compensación Comfamiliar, que Zambrano ha manejado históricamente.

Con esa experiencia de entrada, en 2018 arrancó campaña por firmas (reunió 209 mil), lo que le permitió comenzar antes que sus otros contendores, vestirse de independiente y consolidar un equipo propio.

Y después arrancó a sumar fuerzas de derecha, centro e izquierda.

Rojas le resultaba funcional a los partidos porque según nos dijeron cinco fuentes políticas tenía trayectoria política dentro de los partidos tradicionales, pero no generaba resistencia en otros sectores de centro izquierda.

A diferencia de Romero (con quienes los tradicionales también hicieron campaña en 2015), Rojas no tiene grupo político propio, lo que da la tranquilidad a los políticos de que gobernará con ellos.

(Romero también gobernó con los tradicionales, pero al mismo tiempo fortaleció su grupo político, vía su papá, Alcalde de Ipiales, su hermana, primos).

El hoy senador Zambrano de La U, quien pasó de la Cámara al Senado en 2018, fue uno de sus principales apoyos en la campaña que acabó el domingo.

Y llegaron más: la representante Teresa Enríquez (La U), Gilberto Betancourt (Cambio Radical, partido del que es cercano porque gerenció la campaña de Vargas Lleras en 2018), Felipe Muñoz (Conservador); y en la recta final de la campaña recibió la adhesión del empresario Víctor Rivas, quien renunció a la candidatura.

Aterrizó el partido indígena y más alineado hacia la izquierda, Aico, que garantizó el voto de un sector disciplinado e influyente; y el afrosantista Colombia Renaciente.

También llegaron militantes del Partido Verde -que oficialmente respaldó a Luis Eladio Pérez- como el concejal de Pasto y exfuncionario de la Gobernación de Romero, Harold Ruiz; el diputado Álvaro Bastidas; y al menos una decena de candidatos a la Asamblea, concejos y alcaldías de Nariño.

A ese músculo político se sumó el financiero: tuvo despliegue de publicidad en municipios y ciudades de Nariño y eventos en plazas públicas. Según su reporte de cuentas, la campaña costó casi 2 mil millones de pesos (sin contar apoyos que hayan llegado, si es del caso, por debajo de la mesa y que los políticos nunca reportan).

Pese a esas conexiones políticas, Rojas no generó tanta resistencia en el voto nariñense, ya que mantuvo un discurso afín a los temas sensibles del departamento.

Desde el inicio impulsó el mensaje de opositor a la fumigación aérea por glifosato y a la minería vía fracking.

“Rojas va a seguir con esa oposición al glifosato, pero mucho más ‘dialogable’, no tan mediático”, nos dijo un diputado que no lo apoyó, en referencia a que Romero es un referente nacional desde lo local en la lucha contra la aspersión aérea.

Mostró su apoyo al Acuerdo de Paz, pues en 2016 gerenció la campaña del plebiscito en Nariño (que ganó el Sí con 251 mil votos) y es víctima del conflicto (la guerrilla le mató a su papá) y tiene origen campesino.

Incluso la crítica más grande que recibió no era directa hacia él, sino que venía de la crisis que hoy enfrenta Comfamiliar (el fortín de Zambrano), donde él trabajó y hoy dirige su sucesor Luis Carlos Coral.

Así, armó una coalición variopinta que lo ayudó a mostrarse como de centro; y lo alejó de la derecha que estaba representada en la candidatura del conservador Damir Bravo, un novato electoral cercano a Álvaro Uribe que no pega en la región.

También se mostró lejos de la izquierda que oficialmente terminó aglutinada donde Pérez, candidato del Partido Liberal y del petrismo, que hizo una campaña corta (cuatro meses) y sin mucha plata.

Además a Rojas le cayó el papayazo de que la izquierda se estancó en el departamento.

La izquierda en la mala y estancada

El otro factor clave fue la ausencia de un candidato fuerte de izquierda que mantuviera el voto tradicional y de opinión y a los políticos de partidos, porque no aparecieron candidatos y a Romero no le fue bien en la Gobernación.

“No hubo renovación en los liderazgos de izquierda y los opcionados que posiblemente hubieran ganado como [los exgobernadores] Raúl Delgado y Antonio Navarro, no estaban interesados en lanzarse”, le dijo a La Silla un político de izquierda que pidió no ser citado.

Eso porque Delgado nunca quiso volver a la política y Navarro quería ser Alcalde de Bogotá.

Versión confirmada por Romero: dijo en un show con Juanpis González, que le pidió a ambos que se lanzaran para continuar con el proyecto político alternativo, pero se negaron.

Que las únicas alternativas de la izquierda fueran veteranos políticos con experiencia muestra que ese sector se estancó tras 20 años en el poder.

A eso se suma que Romero tampoco buscó heredero -porque terminó desgastado- y su plan es relanzarse como figura nacional.

Y posiblemente habría ocurrido un voto castigo a Romero: como contamos, su Gobernación está en último lugar en ejecución de recursos de regalías, rompió con varios políticos dentro de la Gobernación y hasta peleó con su papá.

La derrota de la izquierda fue doble porque también perdió la Alcaldía de Pasto que tenía con Pedro Vicente Obando. Allá ganó Germán Chamorro (57 mil votos), respaldado por los senadores conservadores Myriam Paredes y Eduardo Enríquez Maya; Zambrano de La U y Betancourt de Cambio.

Mientras que Socorro Basante (Polo, Verde, Colombia Humana) quedó en tercer lugar (21 mil votos).

Tanto el electo Rojas en Nariño, como Chamorro en Pasto tienen en común -además de políticos aliados- un discurso que invitaba a la unidad.

“Vamos a convocar a la unidad en la región. Más allá de las diferencias políticas, ideológicas, está el cariño por Nariño”, dijo Rojas en su discurso de victoria del domingo.

Y esa unidad de partidos le será funcional al nuevo Gobernador.

El Gobernador funcional en lo local y nacional

La llegada de Rojas marcará un cambio en la política y la administración departamental, sobre todo porque el electo gobernador es alguien más conciliador, según las cinco políticos con los que hablamos para esta historia.

Eso le ayudaría a Rojas no solo a tener gobernabilidad al interior de Nariño sino una relación más fluida con el Gobierno, algo que no tuvo Romero, y que es importante para un departamento clave en el aterrizaje del posconflicto, y es parte del nuevo ajedrez de la guerra narco a nivel nacional.

Además porque llega a una Gobernación que tendrá para ejecutar más de dos billones de pesos de regalías, lo que le da margen de maniobra.

“Tarde o temprano el tono del relacionamiento va a ser más condescendiente con el Gobierno, no tanto con el glifosato y la paz, sino en proyectos claves”, nos dijo un político de izquierda.

“Con Rojas va a cambiar que va a convocar a todas las fuerzas políticas para que lo ayuden para gestionar ante el Gobierno nacional, algo que nunca hizo Camilo”, le dijo a La Silla un congresista afín que dijo que ahora los políticos “tendremos que acercarlo más al Gobierno”.

“No va a generar tensiones en lo regional ni con el gobierno”, nos dijo otro aliado de Rojas que no militó con tradicionales.

Eso mismo lo reconocen sus opositores en campaña: “es más fácil que Jhon genere unidad regional, que nunca generó Camilo. (…) Eso ayuda a conectarlo más con el Gobierno nacional”, le dijo a La Silla un diputado que no lo apoyó.

Esta cercanía con la clase política, con quién seguramente gobernará, también le garantiza que de entrada, no tendrá tanta oposición como la que tuvo Romero (a excepción del senador Guillermo García quien hizo campaña por Pérez).

Así, con la llegada de Rojas, Nariño vira lejos de la izquierda, en contravía a la tendencia nacional donde ganaron varios alternativos. Y consolida a su aliado político el senador Zambrano, quien hizo moñona con Gobernación y Alcaldía.

Fuente: La Silla Vacía

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