Juan Ernesto Chamorro, lesiones que truncaron su carrera deportivo.

Por: Albeiro Arciniegas

En el 2012 se convirtió en una de las gratas revelaciones del ciclismo nacional al obtener el sub título en el Tour de l’Avenir en Francia, a sólo 1″ de Warren Barguil y el título de la Ronde de l’Isard, también en Francia, frente a rivales como Dylan Teuns o Pierre Latour y representó a Colombia en dos campeonatos mundiales de ciclismo en Italia y Holanda.

Todo indicaba que estábamos ante un fenómeno del ciclismo colombiano, pero en el año 2013, cuando era el favorito para ganar el Tour de l’Avenir, el nacido en Pupiales (Nariño) sufrió dos aparatosas caídas en la primera y la cuarta etapa y la mala racha continúo con nuevas caídas en competencias europeas como la Vuelta a León en España.

“En un principio, todo indicaba que no era grave”, dice el pedalista, “y continué compitiendo, pero empecé a sentir un dolor impresionante en las piernas que minimizó mi rendimiento y no me cuidé y las lesiones empezaron a aumentar y cuando fui al especialista dijo que la afectación era irreversible y que me había descuidado demasiado”.

Ello lo llevó a retirarse en el año 2015 dejando un palmarés, muy breve, pero significativo, y convirtiéndose en uno de los ciclistas de élite más importantes del Departamento de Nariño.

Juan Ernesto “El Pupi” Chamorro, como se le conoció en el medio, nació en un hogar humilde de una vereda de Pupiales, el principal impulsor de su carrera deportiva fue su padre, Don Germán Chamorro, hombre aficionado al ciclismo desde hace mucho tiempo que vio en su hijo características muy particulares para que pudiera desempeñarse en el deporte de las bielas.

Juan Ernesto Chamorro es un muchacho jovial y carismático –formó parte de los equipos 4-72 Colombia-Shimanu y el Team Manzana Postobón– y, a pesar de que su carrera se truncó de manera repentina, dejó en su pueblo la imagen de un triunfador convirtiéndose en referente cuando se habla de deportistas nariñenses de alto rendimiento en el país o el exterior.

En Pupiales se creó una Escuela de Ciclismo que lleva su nombre, pero la negligencia administrativa hasta ahora no la ha puesto en funcionamiento, siendo una entidad de papel, lejos de los propósitos y objetivos con que fue creada en su momento.

“Es lamentable que ello ocurra”, dijo un ciudadano de su tierra, “pues el nombre de las personas que han logrado cosas importantes debe ser reconocido como muestra de agradecimiento y generosidad por quienes son capaces de forjar metas diferentes y lograrlas”.

Después de su retiro, Juan Ernesto Chamorro adelanta estudios de Ingeniería Mecánica en la ciudad de Medellín y, a sus 27 años, sigue practicando ciclismo de manera recreativa, pues como él dice, “lo lleva en la sangre”, y es consciente de que ha escrito una página muy importante en la historia del deporte regional que quizá no sea superada en mucho tiempo por otro pedalista nariñense.

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