“La academia puede ser gratitud, solidaridad y humildad”: Dumer Mamian

Entre el 4 y el 6 de octubre de 2018, el auditorio Aurelio Arturo de la Universidad de Nariño sirvió como escenario para reconocer a un mayor. En una sola ocasión habló Dumer Mamián, maestro en escuchas, en silencios y en caminar con comunidades y pueblos. Habló para decir tres palabras: “gracias, solidaridad y humildad“. Le regalaron una foto en tamaño natural, por encima de las nubes, mientras subía una vez entre muchas el Taita volcán Galeras. Sonríe, escucha, comparte, disfruta, camina. “Solidario” desde los años 70, como parte de quienes así se reconocieron para aprender de pueblos y luchas denigrados y olvidados, contrario a su recorrido y compromiso vital, en este auditorio fue el centro de la atención, de los reconocimientos, de los aplausos. Escuchó de nuevo, como siempre. Atento, sintiendo, respetuoso, pero como un testigo activo y comprometido de una vida que hizo tejida a la de otros cuya sabiduría negada agenció y reconoció como pocos (lo sigue haciendo). Dumer seguramente estaba incómodo con tanto centrado sobre él y, ojalá, feliz y remunerado sabiendo reiteradamente que su nombre y su vida es camino compartido y lucha que se perpetúa desde el olvido en los términos de quienes le enseñaron enseñando. La academia no tiene que ser extractivismo, vanidad, productividad, ascensos en escalafones con criterios de acumulación y prestigio. La academia puede ser gratitud, solidaridad y humildad. Puede ser la vida y presencia de Dumer Mamián que es toda la gente que levanta la frente, se afianza en el amor a la tierra, expresa sus voces sabias y ancestrales como camino sempiterno y se hace abrazo y desafío. Acá Rosario Jojoa Jojoa nos regala para compartirla, la palabra que reconoce y recibe a la academia, la otra, la que Dumer Mamián ahora observa en el espejo que nos pone, en el rostro sereno de un caminante conmovido con sus tierras y pueblos en colectivo. ¡Así Sí! Prácticas y saberes. Pueblos en Camino

Palabras de reconocimiento y gratitud al maestro Investigador Emérito  Dummer Mamian Guzman

Hace más de 30 años  tuve la oportunidad de conocer al maestro Dummer, y a otros jóvenes universitarios inquietos por el saber de los otros de afuera, de aquellos que no tuvieron la oportunidad de ser pizarreados como lo decía mi padre (q.p.d.),  pero que la universidad de la vida nos  ha dejado una sabiduría innata, propia no tomada de libros ni de grandes pensadores eruditos, sino del gran libro de la sapiencia que es la Madre Naturaleza.

 Hoy traigo a mi memoria ese caminar tranquilo, sereno y firme de Dummer, por nuestros territorios, en compañía de nuestros mayores, conociendo ese mundo exterior que los muros de la academia no nos deja ver que existen,  yendo y viniendo, saliendo y entrando, afuera y adentro;  varias veces nos detuvimos  a contemplar las  bellas montañas,  montes y bosques, anduvimos por  caminos y atajos de a pie, disfrutamos de   aire fresco, del ruido de los riachuelos, del viento acariciando nuestros rostros,  de  innumerables y coloridos paisajes,  parcelas cultivables,  chagras, y  fogones que alimentan y brindan abrigo a propios y extraños. A medida que caminamos nos atamos afectivamente, creamos fuertes lazos de hermandad,  nos acercamos más, nos conectamos íntimamente con su ser y su sentir, intercambiamos conocimientos, saberes y  experiencias; le compartimos nuestras formas de vida, usos y costumbres, nuestra cultura e identidad. También le ofrecimos sin ninguna desconfianza nuestra posada y lo invitamos a que se acerque al  fogón a que se abrigue con el calor  de  la unidad  familiar y de la comunidad, pues el fogón para nosotros   es el lugar de reencuentro, de paz, seguridad y armonía.

También saboreamos  el maíz, en sus variadas preparaciones, alimento diario de la familia que da  fuerza y energía, símbolo de abundancia y fertilidad. Compartimos  mitos y leyendas donde están inmersos principios y valores que   son pautas  y normas que orientan nuestra vida personal, familiar y colectiva. En varias ocasiones Dummer  disfrutó de fiestas y celebraciones, demostrando  la alegría de encontrarnos y reencontrarnos con los conocidos y desconocidos, pero para el profe Dumer no le ha sido difícil integrarse, su afecto lo ha expresado siempre con un saludo, un apretón de manos, un guiño, una sonrisa o un abrazo, gestos que hermanan, que nos hacen sentir cercanos y que hoy  la escuela, la universidad y la sociedad carecen de ellos. Frente a estas nobles expresiones de afecto y de respeto efectuamos el trueque con: Siga profesor, bienvenido… sírvase un cafecito…,o una chichita…,en las celebraciones observa  las parejas que bailan y disfruta de la alegría y gorgoreo de la gente que lanzan vivas como:   que viva mi pareja, que vivan los fiesteros, que viva el dueño de casa, que viva Mocondino o que viva Jenoy. Los foráneos no entienden estos lenguajes, que aparentemente parecen tan simples y sin sentidos, el profesor  Dummer sí, porque se fundió en la memoria de nuestros ancestros, en  nuestra historia y en  nuestra cultura  para comprender y sacar a la luz nuestro pensamiento propio, pues don  Adolfo Pérez Esquivel  dice: “que la memoria no es para quedarnos en el pasado. La memoria es para iluminar el  presente”, pues sin  memoria no hay historia,  ni valores, mucho menos  rastros de raíces. El profesor Dummer nos orientó para despertar y movilizar nuestro pensamiento indígena quillasinga.

 Por qué los mocondinos y jenoyes le abrimos nuestras puertas y compartimos nuestras vidas con el Profesor Dummer?

Porque él  tiene un alma noble, no está encerrado en sí mismo,  ni se ocupa sólo de su interés propio, sino que tiene energía y fuerza  interior para dedicarse también a nosotros y a otros de otros territorios,  para apoyar con sus conocimientos y experiencias propuestas y para buscar soluciones a  necesidades que vivimos y enfrentamos día a día comunidades indígenas y campesinas. Con su  generosidad intelectual, su apertura mental y con su  capacidad de comprender hizo suyo lo ajeno, para crear y descubrir juntos condiciones de vida más agradables y armónicas.

Como parte de la Universidad su  compromiso como maestro investigador, sus conocimientos y aportes han respondido  a las necesidades de transformación de las   comunidades, como también ha  encaminado el conocimiento a  la búsqueda de la promoción de principios y valores como la justicia, la solidaridad y la equidad social. La academia a través de nuestro ilustre maestro se ha hecho  presente y visible en las problemáticas sociales, creando y dinamizando  escenarios de saberes académicos y populares, que al trasversal izarlos en la cotidianidad, fortalecen la base comunitaria y promueven el bienestar colectivo.

La academia  nos ha contado  las historias oficiales de los pueblos, ciudades y naciones, donde se visibilizan y reconocen los grandes héroes, los  protagonistas y guerreros connotados y de las grandes élites, que defienden  los intereses económicos y políticos del estado. Hoy se lucha y se defiende el poder económico y político de los grandes capitalistas,  a toda costa.  Que ha pasado con la vida y la historia de nuestros pueblos originarios? Es necesario que la academia permanentemente escudriñe la memoria de nuestros pueblos, para ahondar y profundizar la verdadera historia y desde esta historia  iniciar un proceso muy complejo pero no imposible,  de descolonización de pensamiento,  que sirva como base para trazar el rumbo teórico- práctico de la academia, para eso es necesario crear espacios de sinergia desde adentro, para el encuentro, reencuentro y des encuentro de saberes ancestrales, académicos, científicos y técnicos. Para este encuentro de saberes hay que salir de las aulas y caminar con la gente como el profesor Dummer lo hace. Caminar para encontrar y contrastar realidades, porque desde las aulas el conocimiento se vuelve monótono, inútil y sin significado.

Él nos ha demostrado que la universidad no debe estar desconectada del contexto,  de la realidad, del quehacer cotidiano de las comunidades,  al contrario la universidad debe salir del recinto para construir conjuntamente con las comunidades  nuevas y mejores opciones de vida, hoy  la sociedad en general  necesita ser formada y orientada para generar cambios y transformaciones sustanciales y visibles frente a las diversas problemáticas sociales, políticas y económicas que afronta nuestro país,  para ello es necesario despertar la sensibilidad en estudiantes y egresados para ver el mundo de una forma distinta, que el conocimiento no nos enceguezca y nos haga sentir superiores ante los demás, al contrario el conocimiento nos debe llevar a una actitud de ofrenda, de entrega y servicio y de esta forma recrear la vida y mantener un orden natural en tantas comunidades aisladas y solitarias que permanecen  invisibles ante la sociedad mayoritaria y el estado.

El maestro Dummer ha  desempeñado  su rol con responsabilidad teniendo en cuenta que no siembra para sí  mismo,  sino para futuras generaciones,  ha asumido   con integridad su vida y sus acciones de tal manera que su comportamiento no ha trastocado nuestro  linaje ni mucho menos nos ha causado daño alguno, al contrario ha sido luz en momentos de oscuridad, fortaleza en las dificultades, alegría en la tristeza y compañía en la soledad.

Finalmente quiero en nombre de tantas comunidades campesinas e indígenas, expresarle nuestras más sinceras felicitaciones y en esta tarde  nos unimos al reconocimiento que ha promovido Colciencias y la Universidad de Nariño, para reconocer y exaltar su contribución y trayectoria académico e investigativa que lo ha llevado a consolidarse como Investigador Emérito, categoría máxima en el campo investigativo Colombiano. Para Usted, su esposa Lucy,  su familia, su trabajo y nuestra Universidad, nuestra gratitud y aprecio.

Que su trabajo  inspire  a otros  y a otras a conocer y apreciar lo propio como un principio de convivencia y sentido de pertenencia, mil  gracias  por todo,  hasta ahora y lo que ha de venir, pues caminando a su lado vislumbramos un mejor porvenir.  Que Dios lo bendiga y recompense fielmente.

Por: ROSARIO JOJOA JOJOA
Alcaldesa de Educación y cultura
Comunidad Indígena Quillasinga de Mocondino.

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