La caída de Vicky Dávila

Los autodenominados “grandes medios”, también están llenos de invenciones, exageraciones y maquillaje que aprovechan sus protagonistas para abusar de la arrogancia y el glamour. Se creen “cacaos” y dueños del poder, pretenden mostrarse infalibles y casi inmortales. Pero sus miserias se esconden hábilmente ya que son más vulnerables de lo que podamos imaginar, detrás de ellos regularmente se guardan seres débiles e infelices tantas veces desesperados por compensar sus carencias.

Solo dos ejemplos contundentes para mencionar: Alejandro Nieto y Roberto Posada (D’Artagnan), tal vez de lejos ‘mejores’ o más poderosos que los actuales (grandes chachos). ¿Cómo terminaron?. El primero (en el top de la radio mundial) adulto joven infartado súbitamente, el segundo (el columnista más influyente del país) víctima inexorable de una lenta y dolorosa muerte; ambos en el momento cumbre de sus carreras cuando el aparente éxito los abrumaba. Como víctimas, más de sus impropios hábitos (sedentarismo, sobrepeso, estrés, malos modos alimenticios) dejan lecciones profundas tal vez poco aprendidas por sus colegas y sucesores. La fama, el dinero y el poder no sirvió absolutamente de nada.

Un ejemplo vigente posiblemente lo sea un famoso columnista por las secuelas de su gran deterioro y evidencias semiológicas de padecimiento crónico (sea físico o mental). Es verdad que su trabajo pueda despertar cierta admiración, pero su condición inspira lástima. La pedantería y el desgaste de la pelea con poderosos pasan costosa factura. Una vida lejos de ser color de rosa, que seguramente es el caso de la mayoría, con importantes excepciones.

Uno asunto para valorar por las confusiones que ofrece a la opinión pública, es el de la periodista Vicky Dávila. Tuvo un gravísimo traspiés periodístico en RCN, por lo cual fue despedida sin compasión. Le dio la mano en un momento crítico Julio Sánchez Cristo en La W radio, (en medio de la orfandad de fama se dedicó a hacer videos de YouTube como cualquier neófito). Ello le sirvió para reposicionarse, en una frecuencia con “rating” propio, que Dávila aprovechó bastante bien.

Con la llegada de los Gillinsky a Semana (amos del billete, capitalistas por excelencia y de derecha en consecuencia), una de las primeras movidas fue la salida de Daniel Coronel, que luego excepcionalmente se le permitió seguir. Pero vincularon a Dávila como contrapeso, ya que seguramente comulga más con su ideología neoliberal o capitalista. También se buscan innovaciones ante la profunda crisis del medio tradicional, que venía en franca caída según mediciones Web (Alexa) y el bajo impacto del modo impreso.

Entre los cambios decidieron cobrar por contenidos Web. La jugada no salió bien ya que el tráfico según Alexa, Semana está lejos de Pulzo (Grupo Santodomingo) Minuto 30 (Medellín). Las 2 Orillas (independiente), El Tiempo, El Espectador, Caracol, RCN entre otros. Ante precarios resultados deciden incursionar de forma audaz en el ciberespacio con una apuesta arriesgada, radio y la TV on-line. No confundir con la TV y radio estándar, que por ahora y por años seguirán vigentes en Colombia. Aun no tienen competencia del sistema virtual, ya que cualquiera puede tener en minutos una “emisora on-line” o televisión. En Colombia existen millones de radios virtuales como la que hoy pretende innovar Semana, eso sí con una inversión más generosa.

Las emisoras digitales no son ningún misterio. En cambio tener una frecuencia radial comercial en el espectro es prácticamente imposible (mucho menos canal de TV), salvo alguna decisión del MinTic. Cuestan oro. Por lo tanto si las radios tradicionales, que no son millones como las digitales se ven a gatas por capturar audiencia, las virtuales están prácticamente muertas.

Esa es la nueva apuesta de Vicky Dávila que deja la frecuencia radial, tal vez de mayor impacto, para jugar en un mundo virtual. Según una “autoentrevista” publicada obviamente por Semana, para ella es un sueño cumplido. Da razones forzadas como para justificar su riesgo. Presenta datos estadísticos confusos. Son más virtuales que reales, tratando en su autoentrevista, de autoengañarse. Por ahora y en años, jamás una emisora virtual va a superar una del dial que sale también digital.

Otra perla de su autoentrevista: “Hoy casi el 70 por ciento de los colombianos tienen acceso a Internet, y en los próximos años la cobertura será total”. Vive en un mundo virtual, no real. Una cosa es la cobertura (menos del 70%), otra la disponibilidad (cerca de un 50%), otra la posibilidad de acceso (no llega ni al 30% de la población) además de buena señal (costosa) se requieren equipos especiales (computador, celular mediana o alta gama). Esto no lo tiene cualquiera en las condiciones de pobreza y miseria de buena parte del país. Una TV o radio convencional están al alcance de casi todos.

El servicio Web de esta categoría es aun inalcanzable para la mayoría de colombianos. Si quienes tenemos unos ingresos profesionales nos vemos con dificultad para tener equipos de alta gama (a duras penas media), que diremos de la mayoría. Dávila debe aterrizar al mundo real. Esta es otra perla ilusa: “los jóvenes no han tenido otro hábito. Son nativos digitales… Todos los estudios coinciden en que a partir de 2020 el consumo de información en video representará más del 80 por ciento del tráfico en Internet”  Quién seguramente no tiene hoy otro hábito es ella, aún hay enormes posibilidades frescas y humanas en el entorno de la información. Incluyendo la comunicación personalizada. “Nativo digital”, una expresión excluyente de la más rancia gomelería que no valora las carencias de la mayoría de niños y jóvenes del país, que seguramente no hacen parte de su mundo. Los videos por encima de 90 segundos son lo más pesado, complicado, costoso y ladrilludo para ver o consumir.

Su paso a Semana Web no se entiende al despreciar la mejor oportunidad de su vida en una radio real y no virtual como en la que ahora le toca batallar. En La W ya tenía asegurada una audiencia de arrastre de Julio de unos cientos de miles. Lo del Facebook Live y Twitter no eran más que valores agregados poco significativos. Además La W es radio digital también, con mejor oferta periodística. Semana para tener un impacto serio debe salir por la TV convencional (Cablenoticias).

Hace unos días comentaban que había logrado entre 500 y 700 seguidores en su radio de juguete a través de Facebook live, pero de lejos superada por La W que con una desconocida Andrea Diaz marcaba al menos 7.000. Las redes sociales para una radio convencional son simples añadidos que ni siquiera cuentan en la capacidad de audiencia y menos influencia. Seguramente a través de La W tendría más de 200 mil oyentes (en el país y el exterior). Por ahora esto es inalcanzable en las radios virtuales que existen por millones. No confundir, con los engañosos “views”, que apenas son “clicks’ la gran mayoría de paso.

Por otra parte la TV digital es muy costosa para el usuario. Un dispositivo vale más que un convencional que los hay de menos de 100 mil pesos. En lo virtual ningún equipo decente está debajo del millón de pesos. Un buen Internet para video y audios es caro, casi inalcanzable para la mayoría (Para mensajería, correo o recibir información, sirve el de combate). Los planes de datos por encima de 10 GB son para quienes tienen importante poder adquisitivo, una minoría casi exclusiva.

De allí que salvo su propio mundo gomelo y glamouroso, la caída periodística en audiencia de Vicky Dávila es por ahora estruendosa (más adelante la apuesta podría resultarle). De tener un público calificado por encima de cientos de miles a operar una radio de juguete solo para redes sociales en promedio con menos de mil gatitos fieles (cambio que valga aclarar ha sido su decisión, con sus propios desafíos y expectativas respetables). Más audiencia e influencia tiene su columna, a pesar del duro palo que recibe. Julio Sánchez le hizo el favor de llevarla poniéndole la audiencia, ella complementó con menos del uno por ciento con redes sociales (público más amarillista). Al parecer cuando decide irse también la ayudaron… a salir.

Apostilla: Julio Sánchez Cristo es caso especial dado que su mayor sapiencia y pasión en la radio es la música (DJ Julio Sánchez), herencia de su papá y su hermano. El resto es un sereno complemento y pasatiempo. Lo malo son los “lamparazos”.

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