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La casa en el confín de la tierra / W.H. Hodgson

La Casa en el Confín de la Tierra se construye a partir de un manuscrito descubierto por los exploradores Tonnison y Berreggnog en 1877, en unas ruinas situadas al sur del pueblo de Kraighten, Irlanda; el narrador se ausenta y deja que el manuscrito cuente la historia, es relegado al rol de simple editor del texto, el que lo da conocer o lo publica, desplazamiento con el que se logra un efecto de suspensión de la incredulidad. La lectura que del manuscrito hacen los exploradores, es la que nos permite ingresar a la trama.

El tema de la casa antigua dominada por fuerzas malignas es recurrente en los cuentos y novelas de terror gótico, fue evolucionando hasta adoptar manifestaciones diversas, autores como Edgar Allan Poe en su relato “La Caída de la Casa de Usher”, la vinculan espiritualmente con la estirpe que la ha construido y habitado por generaciones, de manera que su existencia no puede escindirse de la de sus habitantes. La innovación de Hodgson consiste en emplear la casa como una especie de portal que permite acceder a dimensiones totalmente extrañas e incomprensibles para el hombre, penetrando en terrenos que están más allá del simple relato de terror.

Es puro horror cósmico el viaje del anciano, autor del manuscrito, por el espacio y el tiempo hacia mundos exteriores y futuros, hasta que ve la muerte del Sistema Solar, y la agonía de lo que sería el sistema binario central del universo, estas visiones ultraterrenas y sombrías son de verdadera pesadilla, el lector se observa siendo devorado por soles titánicos que brillan con luz siniestra sobre planetas en decadencia. El miedo a los secretos que esconden los astros sobre el origen del universo y su destino, y el temor a la sugerida insignificancia del hombre en los engranajes de ese universo, son emociones intensas que desfilan en cientos de imágenes opresivas por las páginas del libro. Cabe decir que aquello del viaje temporal es probada reminiscencia de “La Máquina del Tiempo”, novela publicada por Herbert George Wells en 1895.

La Casa en el Confín de la Tierra viene a ser predecesora de la narrativa de Howard Phillips Lovecraft, quien llevaría el horror cósmico a su máxima expresión. Es posible encontrar en esta obra, varias de las características con las que el autor norteamericano acostumbraba vestir a sus criaturas y muchos de los terrores que lo atormentaron en la realidad y en la ficción.

Sólo hay algo que podría criticarse: los melodramáticos encuentros del viejo con su amada; estos episodios románticos fueron lo que Lovecraft calificó desfavorablemente. En el ensayo “El Horror Sobrenatural en la Literatura”, el maestro de Providence dijo al respecto: “De no mediar unos pocos toques, fuera de lugar, de sentimentalismo manido, este libro podría ser un clásico de primer orden”. Quizá Lovecraft tenga razón, las experiencias espirituales del viejo con su extinta mujer, son escenas que salen sobrando en la trama de la novela, ésta ya era perfecta a pesar de ellas, por su capacidad de evocación de terrores inmateriales y absolutamente inhumanos, por la sugestión del viaje en el tiempo y el temor atávico a lo desconocido que despierta en el lector, al enfrentarlo con la desesperanza de ignotas dimensiones y con un posible fin de nuestro mundo y del sistema solar, tan teorizados por los estudiosos del cosmos. Sin embargo, su juicio de valor sobre la novela no es del todo acertado, con todo y sus tintes de amor, esta obra sí que es un clásico, es un libro inolvidable, imprescindible para comprender la evolución del terror preternatural en la literatura y lo que llegó a escribir el propio Lovecraft.

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