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La espuma de carnaval es como el glifosato

Por: Aníbal Arévalo Rosero

Recibimos con beneplácito una medida que se veía venir por argumentos de peso, debido al grave daño ambiental que ocasiona y los perjuicios a la salud humana. La prohibición del uso de la espuma de carnaval en las tradicionales festividades de la ciudad de Pasto es un hecho acertado por parte de la Alcaldía. En estas como en otras celebraciones del país se venía abusando de este elemento a tal punto que se presta para cometer ilícitos como el hurto, el atraco y las lesiones personales, sin contar con los daños a la piel y la vista.

Es por ello que en ciudades como Cartagena, Barranquilla y Cali donde es una costumbre más reciente, los comerciantes del producto se han encargado de promoverla, pero no así las autoridades, quienes han visto la necesidad de prohibirla porque se presentan alteraciones al orden público, teniendo en cuenta que la Policía, en temporada festiva, tiene que atender numerosos casos relacionados con grescas, puesto que la gente de estas ciudades no está muy acostumbrada a que le rocíen espuma y también por la intolerancia.

Amén del comportamiento ciudadano, la espuma de carnaval es considerada un producto nocivo para el ambiente, dependiendo del tipo de propelentes que proveen la energía necesaria para expeler el producto. Entre estos se emplean los clorofluorocarbonos o CFC (actualmente prohibidos), éteres, hidrofluorocarbonos, gases comprimidos (dióxido de carbono, óxido nitroso, nitrógeno, aire comprimido) e hidrocarburos (butano, iso butano y propano).

De manera particular, los que más daño causan al ambiente son los CFC porque al momento liberarse se desplazan de manera vertical hacia arriba, llegando a la estratósfera –a 50 km. sobre el nivel del mar-, donde producen una reacción fotoquímica que libera el radical cloro, que al entrar en contacto con la capa de ozono (O3) se une con un átomo de oxígeno, formando monóxido de cloro (ClO). Con esta reacción se destruye la capa de ozono.

Y, como es ampliamente conocido, el ozono es una capa que nos protege de los nocivos rayos ultravioleta (UV) provenientes del sol. El ozono de la atmósfera es como una cápsula de cristal que recubre la tierra. Los rayos solares al encontrarse con este manto de oxígeno, una parte de ellos penetra en la atmosfera y otra es irradiada hacia el espacio, entre los que se contemplan los rayos UV.

Esta radiación en vez de reflejarse hacia el espacio, al no encontrar la barrera del ozono, penetra de manera directa a la faz de la tierra ocasionando graves daños. Según la Sociedad Americana del Cáncer, la exposición a la radiación UV es un factor de riesgo para enfermedades como el cáncer de piel, envejecimiento prematuro de la piel, supresión del sistema inmunitario de la piel, también aumentan el riego de una persona de sufrir de cataratas y otras enfermedades visuales.

En ciertos casos se ha logrado reemplazar los CFC, pero en otros no. Una particularidad de este gas es que hace con facilidad pequeñas burbujas que forman la espuma; es por ello que ésta siendo empleado en la fabricación de espumas sólidas de polietileno, como las de los colchones o las almohadas, y la elaboración de productos de poli estireno (icopor). Los otros gases que se emplean son menos nocivos que los CFC, pero igual generan impacto ambiental.

Varias naciones con la firma del Protocolo de Montreal del 16 de septiembre de 1987, ratificado por 165 países, se comprometen a reducir la producción y consumo de sustancias que destruyen el ozono y han reducido la tasa de crecimiento de la concentración atmosférica de varias de estas sustancias.

En este orden de ideas, el empleo de los clorofluorocarbonos en los sistemas de refrigeración, fabricación de espumas sólidas y espumas de carnaval, es como hacer una aspersión en masa con glifosato que destruye el planeta de manera global.

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