La grosería de Teófilo Gutiérrez, el último descache.

Por: Albeiro Arciniegas

En las últimas horas y dentro de la celebración del campeonato obtenido por el Atlético Junior de la ciudad de Barranquilla se filtró un video donde aparece el futbolista Teófilo Gutiérrez, al parecer en estado de alicoramiento, junto al futbolista Víctor Cantillo, realizando gestos grotescos y mofándose de su rival, el Deportivo Pasto.

“Que aparezcan los junioristas y las junioristas… quedamos en la historia y los demás que sigan hablando los maricas esos, porque son unos maricas, de frente no dicen nada los cagones”, manifiesta, mientras Cantillo corea “de la B, son de la B”.

No es la primera vez que Teófilo Gutiérrez cae en este tipo de provocaciones pues en su paso por Argentina, en el 2011 tuvo una pelea con un portero compañero suyo en el equipo Racing de Avellaneda; en su último partido con la camiseta de Racing, en 2012, se hizo expulsar de un encuentro y, tras el incidente, ya en los vestuarios, al ser cuestionado por sus actitudes, Teófilo respondió amenazando a sus compañeros con un arma de juguete.

Estas y otras agresiones hicieron que un amplio sector de la prensa argentina lo rechazara y lo tuviera en la mira criticándole, a veces de manera violenta, por sus conductas que van en contravía del llamado juego limpio y el mínimo respeto que un profesional del fútbol debe tener por sus rivales.

Por supuesto que, en Pasto y otras ciudades del país el video ha generado una ola de rechazo cuestionándose como una persona que estaría llamada a ser modelo de comportamiento y admiración para jóvenes y niños cae nuevamente en este tipo de provocaciones que no le aportan nada a la tolerancia y el respeto con la diferencia.

Es así como Teófilo Gutiérrez, aun reconociendo que es un destacado futbolista, no alcanza la altura mental de señores como Carlos “El Pibe” Valderrama, modelo de prudencia y respeto hacia la gente, o el talento del nariñense Willington Ortiz, hombre carismático y de sonrisa eterna, estos sí deportistas íntegros que escribieron brillantes páginas en el balompié del país y el exterior.

Lamentable para un deportista que ya se encuentra de salida y que cuando fue convocado a la Selección Colombia contó con bastante resistencia. De la generosidad del corazón habla la boca, dicen los que saben, una sentencia que aplica muy bien en este caso.

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