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La hora de una constituyente por la educación

Por: Wilson Nicolás Benavides Bastidas

Les propongo a los maestros y en general a las comunidades educativas realizar una constituyente por la Educación.  Se trata de buscar mejores condiciones frente a la pérdida progresiva de sus derechos con motivo de la instauración de estatutos como el   2277, 1278 y 804, que desvalorizan la profesión docente y los ubica en planos de inequidad y desigualdad en relación con otras profesiones y sistemas laborales del país y por ende desvalorizan su papel en la sociedad. De allí que los maestros se han visto obligados a salir a las calles para reclamar sus derechos, no solo laborales, sino los derechos que encierran todo un sistema educativo. Por lo tanto, es necesario avanzar más allá del pliego petitorio, sino buscar una transformación estructural de la política educativa, en sus diferentes temas como: calidad educativa, régimen laboral y seguridad social, infraestructura, restaurante escolar, estatuto único, régimen pensional docente, salud, incluso el mismo cargo de ministro(a) de educación que sea asumido por un experto en el tema educativo.

Toni Negri (2007) expresa que el poder constituyente, es la insurgencia de un poder originario, autónomo, que rompe de manera drástica y definitiva con el sistema jurídico preexistente (p. 103). Los maestros tienen la posibilidad de ser ese poder constituyente para romper definitivamente con una política educativa y un régimen laboral que ha socavado sus derechos fundamentales y los objetivos de una verdadera educación en Colombia.  Por lo tanto, se hace necesario luchar por una nueva organización del trabajo (Negri, 2007, p. 107).

Cuando nos referimos a una Constituyente y siguiendo a Negri (2007), insertamos la idea de la “crisis del capitalismo”, y en este caso, el sistema educativo inserto en las relaciones de producción capitalistas, ha llegado a un punto de insostenibilidad que ameritan un cambio sustancial: “Yo estoy convencido —dice Negri—

de que el capitalismo está en mal estado porque el sistema político que había inventado—que es un sistema político que está bastante bien organizado—ya no se sostiene más: no se sostiene en el plano de la representación, no se sostiene en el gobierno y no se sostiene en el plano de la constitución misma” (Negri, 2007, p. 108).

En el plano de la representación, han surgido nuevos intereses, identidades y posturas que hacen que la política educativa no tenga la fuerza suficiente para gobernar un territorio diverso en sus culturas y territorialidades. “Por eso la representatividad es un proceso que ya no se sostiene. No se sostiene porque nuevas formas sociales, nuevas identidades, nuevas realidades en movimiento continuo no aceptan abstracciones de su voluntad popular” (Negri, 20017, p. 108), es decir, los maestros y la educación en Colombia no se siente representada en las políticas y en los gerentes de esta cartera como es el caso del Ministerio de Educación Nacional. La política educativa generalizada a todo el territorio nacional, no tiene en cuenta las realidades sociales en las que se encuentran los maestros y contextos donde laboran.

En cuanto a la insostenibilidad en el gobierno, el sistema educativo no responde a las necesidades del pueblo colombiano, por ejemplo en una educación que fomente la investigación, la ciencia y con mayor énfasis en la transformación social y política con ocasión del “posconflicto”, ya que  la educación se encuentra subsumida al sistema capitalista, (Negri, 2007, p. 108),   de allí las transformaciones en la fuerza de trabajo con los estatutos 2277, 1278 y 804, que ponen a los maestros en situaciones de vulnerabilidad de sus derechos, o por otro lado, una educación para el “trabajo”, es decir sacar obreros pero no ciudadanos “sentipensantes”, críticos y transformadores; además se introduce la idea de gobernance (Negri, 2007) para indicar que se reconoce los déficits administrativos y por esa vía supeditar la educación a los procesos de privatización.

Y la insostenibilidad constitucional se refiere a que el ordenamiento interno se ha visto incapaz de responder con autonomía (soberanía) a la construcción de una política educativa contextualizada y esto se debe, como ya se adujo a la subsunción al sistema capitalista trasnacional y directrices de organismos como la OCDE, así como el establecimiento de modelos foráneos sin tener en cuenta las particularidades de nuestro país.

Los maestros y las comunidades educativas como poder constituyente, en palabras de Negri (2007)

“es algo que debe comenzar a expresar lo que somos, es algo que se tiene que producir en conjunto a través de las varias identidades que hemos expresado, que pueden ser: la del trabajo, la de hombres o mujeres en el trabajo, la de campesinos en el trabajo, la de mujeres en cuanto mujeres, la de los indígenas en cuanto indígenas” (p. 110).

O la de los maestros en el trabajo y en cuanto maestros. Se trata de decir que “ya no queremos ese poder [esa política educativa y laboral docente] y que queremos otro. Un poder que no repita la cara de los dictadores más o menos democráticos sobre esta sociedad, algo que no repita el orden del consumo y de la vida que nos han impuesto” (Negri, 2007, p. 110).

Referencias:

Negri, T. (2007). El poder constituyente, Recuperado de: http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/collect/clacso/index/assoc/D10008.dir/06poder.pdf

 

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