La imprenta en el departamento de Nariño

La imprenta en el departamento de Nariño

– Errores que se transmiten –

 

Por: Mauricio Chaves-Bustos

Hace algunos días, complementando un estudio que vengo adelantando sobres la Imprenta en el Departamento de Nariño, ya que después del que hiciera Sergio Elías Ortiz nos hemos quedado con esa única fuente, encontré unos errores que deben ser corregidos para así evitar que estos se sigan transmitiendo.

La primera imprenta que existió en Nariño fue la de Barbacoas, cuna del periodismo en la región; para 1825 circulaba el periódico El Pezcador, cuyo propietario fue José Mariano Rodríguez Velasco; pese a que no hemos encontrado ningún periódico de esa época, con seguridad los artículos tenían un claro trasfondo político, además no sobra recordar que fue ahí donde se enfrentaron Agualongo y Mosquera, escenario de guerras y de muerte gracias a la riqueza que generaba el oro de sus minas. Con el transcurrir de los años Barbacoas llegó a tener 8 imprentas durante el siglo XIX: Imprenta de Mariano Rodríguez, Imprenta de la Calle Nueva, Imprenta Liberal, Imprenta de los Huérfanos de E. Pérez, Imprenta de Bernardo Díaz del Castillo, Tipografía de Pérez Sarasti Hermanos, Imprenta de los Hermanos del Valle e Imprente de M. Marceliano Márquez, es decir un grande acopio de textos debieron producirse en las riberas del Telembí, y como si esto fuera poco, contó también con grupos de intelectuales que fomentaban las artes y las letras, como la Sociedad Literaria de Barbacoas, surgida en la década de 1880 aproximadamente. Santiago Paredes anota, respecto a la vida barbacoana del siglo XIX: “Desde finales de 1878, en Barbacoas es fácil conseguir útiles de escritorio, libros, tarjetas, papel y, especialmente, hay imprentas a la mano que se encargan de la edición de numerosos periódicos… Se venden cuadernos para música. Los libros también pueden conseguirse en la casa comercial de Pastor Díaz del Castillo, en la librería y papelería de Clodomiro Díaz del Castillo en la Plaza Municipal y en la botica de Eladio Pérez R.”

En Pasto el primer periódico, El Duende, vio la luz 13 años después, es decir en 1838, bajo la dirección de Domingo Miño, en la imprenta de Pastor Enríquez, de la cual hemos hablado ya. En ésta ciudad existían las siguientes imprentas en el siglo XIX: Imparcial de Enríquez, Imprenta de Ponce, Imprenta del Colegio Provincial, Tipografía de Ramírez, Tipografía de Higinio Muñoz, Imprenta del Seminario, Imprenta de Gálvez Hermanos, Imprenta de Santander Hermanos, Imprenta de la Diócesis, Tipografía de Alejandro Santander, Imprenta de N. Clemente Ponce e Imprenta de La Verdad.

En Ipiales la imprenta llegó gracias a las diligencias que con seguridad hizo don Juan Montalvo, se quejaba de libros, así que ésta era la mejor manera de tenerlos, leerlos y, en su caso, de producirlos; ahí redactó Los capítulos que se le olvidaron a Cervantes, escribió los dramas La Leprosa, La Granja y Jara, además publicó los folletos Fortuna y Felicidad, Del Orgullo y de la mendicidad, El antropófago, Judas y La Dictadura Perpetua, publicados en la Imprenta de Nicanor Médicis, establecida en 1870, , se suman luego Imprenta de Ramón Grijalva, Imprenta de El Pueblo, Imprenta de Vela e Imprenta de Martínez F & Valle.

En Tuquerres están la Imprenta de García de Quiñones, Imprenta de Evangelista Villarreal y la Tipografía del Gobierno; en Tumaco encontramos la Imprenta de Acevedo, Imprenta Isleña, Imprenta de Escrucería & Manzi G., e Imprenta de Ignacio Ortiz V.

De resto, lo que circulaban medianamente eran hojas sueltas, impresas en Popayán o Quito, con seguridad, en donde cada bando trataba de alentar a los suyos o atraer a sus ideales, nada fuera de lo común a lo que pasaba en toda la América que buscaba entonces liberarse del vasallaje hispánico, determinando así la suerte de estos pueblos; en el caso del actual Nariño, es posible que estas hojas reforzaran el llamado que hacían las cabezas visibles de patriotas y realistas.

En cuanto a los errores, vamos por el primero. Pensar que la imprenta llegó primero a Pasto es una falsedad histórica que se transmite en libros y revistas del departamento, obedece esto o bien al centralismo imperante en el territorio, desconociendo de facto el desarrollo propio de las provincias, o por falta de investigación e información. Se escribe en el libro Diario del Sur 25 años: “La imprenta en el sur de Colombia se conoció primero en Pasto, lo que permitió el inicio de la labor periodística, allá por el lejano año de 1838” (p. 277), quedando plenamente demostrado que la primera imprenta llegó a Barbacoas en 1825 y El Pezcador fue el primer periódico que circuló en Nariño.

El segundo error, ligado al primero, es del siguiente tenor. En el artículo La política y los orígenes de la imprenta y del periodismo en Pasto, publicado por Ricardo Erazo Mera y Héctor Miguel Rosero Flórez en la Revista Unimar No. 58, Pasto, 2011, se lee: “Por el contrario, Obando (1994) consigna, “(…) la primera imprenta que funcionó en Pasto fue de propiedad del Teniente Coronel Antonio María Álvarez, no tuvo nombre e inició labores en los meses de Abril o Mayo de 1837” (p.11). Y asevera que la segunda imprenta en Nariño fue la de Pastor Enríquez. Tanto Chamorro como Obando (1987) expresan que hubo otra en Barbacoas, importada e instalada por Don Mariano Ospina Rodríguez en 1825, y en la que se imprimió El Pescador” (p. 94).

Confunden los autores a José Mariano Rodríguez Velasco, fundador de la imprenta en Nariño, con Mariano Ospina Rodríguez, quien fuera dos veces Presidente de la República. La única relación que tuvo el Presidente con Barbacoas fue haber sido, junto con su familia, dueño de las rentas de este municipio durante varios años, pero nada más.

Lastimosamente, pese a todas las pesquisas en Bogotá, no hemos tenido acceso a los dos libros que mencionan Erazo y Rosero, estos son: Chamorro Terán, Jaime (1987). Aproximación a la historia de la literatura nariñense, San Juan de Pasto: Correo de Nariño; y Obando Hernández, Nelson Ovidio (1994) Historia del periodismo en Colombia, San Juan de Pasto: Colegio INEM. Esto nos impide decir si de ahí viene este error craso que se está replicando en diferentes investigaciones consultadas, sería sumamente útil que quien tenga acceso a estos textos hiciera la correspondiente verificación.

Sergio Elías Ortiz en Sobre la Imprenta y las publicaciones del Sur de Colombia durante el siglo XIX, publicado en Pasto por la Imprenta del Departamento en 1935, reconoce la autoría de esta primera imprenta en Nariño a Mariano Rodríguez. Nuestras indagaciones nos han llevado a saber su nombre completo, como anotamos ya; en la Gaceta Oficial del 26 de febrero de 1857, donde se publica una sentencia en razón al pleito que se suscitó cuando el Gobernador de la Provincia, Enrique Diago, nombra en 1854 dos designados para reemplazar al Gobernador, lo cual se hizo irregularmente, implicando en ello a nuestro impresor.

José Mariano Rodríguez Velasco, nació en Barbacoas en 1803, fueron sus padres Ignacio Rodríguez (Barbacoas, 1780) y María Velasco (Barbacoas, 1785), quienes contrajeron nupcias en 1800. Fueron sus hermanos Pedro, Rafael, Luis y María. Son los únicos datos a los que hemos podido acceder hasta el momento.

Un tercer error que encontramos es en referencia a Obando Hernández, en donde se afirma: “la primera imprenta que funcionó en Pasto fue de propiedad del Teniente Coronel Antonio María Álvarez, no tuvo nombre e inició labores en los meses de Abril o Mayo de 1837” (p. 94). Ahí mismo señalan los autores que esto no está corroborado, poniendo en duda tal aseveración.

En cuanto a esta imprenta en Pasto, fundada por Antonio María Álvarez, hemos hecho las indagaciones del caso en diferentes bibliotecas (Nacional de Colombia, Luis Ángel Arango, Biblioteca Universidad Nacional de Colombia), hemos recurrido también a nuestra biblioteca personal, donde tenemos un grande acopio de textos alusivos al tema, inclusive hemos rastreado en la internet y no ha sido posible dar con el mencionado asunto.

El Teniente Coronel Antonio María Álvarez, implicado en el asesinato del Mariscal Sucre, estuvo en Pasto y ayudó a Pastor Enríquez para la creación de la Imprenta de Palo, así lo menciona el propio Sergio Elías Ortiz en el texto aludido, pero por ningún lado se menciona que haya sido dueño de alguna imprenta, como lo asevera Obando. Deviene la confusión, quizá, de las referencias que se hacen del mencionado Álvarez, en la medida que motivó a la construcción de la Imprenta de Enríquez, inclusive Ortiz lo pone como cofundador de la misma, pero nada más.

Otero D`Acosta (1935), dice que Álvarez intentó en dos ocasiones anteriores hacer una imprenta, pero ante la imposibilidad, auspició con dinero a Enríquez para que lo hiciera. Pero de ninguna manera se puede decir que éste, como lo hace el mismo Otero D`Acosta, haya sido el fundador de la imprenta en Pasto, si no funcionaron, no existieron y no debió publicarse nada.

Luciano Herrera (1893) y Alejandro Santander (1896) dan como fecha de fundación la de 1831, quizá se refieren a esos dos intentos fallidos de Álvarez, pero ni las pesquisas de Ortiz ni la de muchos otros investigadores, incluidas las nuestras, han dado con documentos impresos en estas fechas, ni muchos menos referencias de las mismas con características de certeras. Así las cosas, debemos decir que lo señalado por Obando en el texto donde se referencia, no demuestra con hechos fehacientes sus afirmaciones, sino que se aúna a lo dicho por estos dos autores.

El quinto y último error que encontramos, viene también del texto de Obando Hernández, es afirmar que el primer periódico en la Nueva Granada fue El Semanario, aparecido el 1 de enero de 1791; para ello, cita como fuente el Texto del cubano Carlos Manuel Trelles (1907), texto que hemos cotejado y anuncia que dicho periódico salió a la luz en Bogotá, en la fecha anotada, de manos de Manuel del Socorro Rodríguez, su coterráneo; y ubica luego al Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de BogotḠaparecido el 9 de febrero de 1791 y anota “A promoción suya, fundó el virrey D. José de Espeleta, el primer periódico El Semanario, cuya dirección le confió” (p. 45).

El cubano comete un error garrafal, y es confundir la periodicidad del Papel Periódico con un nuevo periódico, toda vez que era un semanario, es decir aparecía todos los viernes, así lo verificamos cotejando los existentes en la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República de la ciudad de Bogotá. Es por ello que, como lo anotan Eraso y Rosero, no es citado por los investigadores del periodismo colombiano, toda vez que obedece al error mencionado. El problema de Obando, citado por estos autores, es que sigue transmitiendo ese error al no haberse cotejado con las fuentes correspondientes. Cabe anotar que con anterioridad a ésta publicación habían aparecido otras, como El Aviso del Terremoto y La Gaceta de Santafé, ambos de 1785, pero no se pueden considerar periódicos en la medida que se editaron una sola vez.  

Esperamos que este breve artículo sirva para cotejar las fuentes que hemos señalado y que los errores que se están replicando cesen de hacerse; la actual tecnología permite, desde la distancia, cotejar muchos documentos antiguos, de tal manera que es imperdonable que estas fallas se sigan replicando en los actuales investigadores, toda vez que confunden y falsean nuestro desarrollo socio-cultural, otra cosa son las interpretaciones, que obedecen a factores disímiles, como el interés del investigador o del auspiciador, de los ideales y los pensamientos; pero los datos objetivos están en los documentos y es necesario remitirse a ellos.

Fuentes:

Diario del Sur (2008). 25 años Diario del Sur. Bogotá: El Periódico de los Colombianos.

Erazo Mera, Ricardo & Rosero Flórez, Héctor Miguel (2011). La política y los orígenes de la imprenta y del periodismo en Pasto. Revista Unimar No. 58, pp. 77-96.

Herrera, Luciano (1893). Memoria sobre el estado industrial y progreso artístico de las provincias del Sur. Popayán: Imprenta del Departamento.

Ortiz, Serio Elías (1935). Noticia sobre la imprenta y las publicaciones del sur de Colombia en el siglo XIX. San Juan de Pasto, Colombia: Imprenta del Departamento.

Otero D ́Costa, Enrique (1935). La  imprenta  en  Pasto: El  Teniente  Coronel  Antonio Mariano Álvarez el fundador de la primera imprenta en esta ciudad. Boletín de estudios históricos. Pasto: Imprenta  Departamental, Vol. 6,  No. 68, pp. 249-252.

Paredes Cisneros, Santiago (2009). Algo nuevo, algo viejo, algo prestado: las transformaciones urbanas de Barbacoas entre 1850 y 1930. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.

Santander,  Alejandro (1896). Biografía de Lorenzo de Aldana y corografía de Pasto.  Pasto: Imprenta de Gómez.

Trelles, Carlo Manuel (1907). Ensayo de bibliografía cubana de los siglos XVII y XVIII.: Seguido de unos apuntes para la bibliografía dominicana y portorriqueña. Matanzas: Imprenta El Escritorio.

 

Bogotá, D.C., mayo 13 de 2019.

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