«La, La, La tierra de los sueños agridulces»

Por William Lucero Salcedo

La La Land es el musical que no esperábamos muchos, y ahí creo radica, uno de sus principales aciertos en los espectadores que han gustado de esta película.  Es una especie de dramamedia cool y nostálgica a la vez, salpicada con melodías musicales, y un sabor de boca agridulce.

La historia trata sobre el encuentro de dos personas en L.A. Los Angeles en Estados Unidos las cuales buscan alcanzar sus sueños en el mundo del espectáculo.  Mia, una joven que trabaja de camarera y que busca ser aceptada en los diversos castings que realiza constantemente, y Sebastian, un pianista que se gana la vida con la música con trabajos ocasionales pero que su principal sueño es montar un club de jazz que salve a este género musical de ser olvidado.

Es un homenaje a las personas en Los Ángeles que quieren conquistar su sueño americano de triunfar en Hollywood y convertirse en estrellas del espectáculo. 

En La La Land se ve como hay una oposición entre la realización personal frente a la realización de una vida en pareja en uno de esos cruces de caminos que tiene la vida.  Sin embargo, es la misma pareja la que impulsa el ir a por la conquista de sueños personales.  El amor aparece como un motor para alcanzar los sueños, pero no siempre esos sueños y el amor pueden ir de la mano, no es posible conquistarlos ambos siempre parecería ser la moraleja de la historia.

Ese sabor agridulce es lo que nos deja Damien Chazelle en su tercer largometraje, donde siempre la música es un eje central de lo que sucede en sus historias desde “Guy y Madeline en una banca del parque” (2009).  Parece estar interesado en retratar esos claroscuros de lo musical.  Si bien, este tema de la pareja o el amor como imposibilidades en la carrera musical, es algo que ya había tocado en Whiplash (2014), ahora ahonda más en ello. 

La película en gran parte mire que recaía en el carisma y talento de Ryan Gossling cantando, bailando y sobre actuando a la hora de proyectar este personaje de Sebastian, obsesionado en ser un héroe romántico o cruzado que busca salvar el jazz de lo que el cree, es su inminente desaparición, tal como también lo pensaba el apasionado y peligroso Profesor Fletcher en Whiplash.  Sin embargo, el corazón emocional de la historia esta más del lado de lo interpretado por Emma Stone con su personaje de Mia.  Parecería que la actuación de Gossling opaca un poco a Emma Stone al inicio de la película, ese mayor dominio de las artes del espectáculo y demás, sin embargo todo va nivelándose conforme se desarrolla la historia.

La historia visualmente tiene un colorido entre violetas, azules fuertes y dorados propios de un atardecer en el horizonte, que parecen representar la contemplación de un sueño y al mismo tiempo el brillo de la parafernalia del show que siempre debe continuar. La fotografía trata de simular la dimensión del mundo real y la del sueño, pero queda claro que esa realidad es casi otro sueño, al estar dentro de todo este mundo artificial de los estudios, los escenarios o los lugares históricos que se visitan.  Desde el inicio vemos el sello o logo de Cinemascope, pues la película es filmada en este formato panorámico que hace ver más anchas las imágenes de lo que normalmente vemos en cine, y además nos permite apreciar mejor los personajes de cuerpo entero.  Para ello se utilizan lentes anamórficos especiales.  Este método de filmación fue inventado en los años 50 del siglo 20, donde se filmaron algunos de los clásicos del cine musical, a los cuales “La La Land” les rinde un homenaje, como son “Cantando bajo la lluvia” (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952) o “Un Americano en París” (Vincent Minelli, 1951), así como también films que son citados directamente en la película como “Rebelde sin causa” (Nicholas Ray, 1955).

Por supuesto, no solo hay guiños a estas tres películas únicamente, el director ha querido hacer un colofón de homenajes o citas a otros musicales y películas románticas del cine estadounidense y francés, especialmente del director Jacques Demy, las cuales se encuentran en internet expuestas en los paralelos de las diferentes escenas. 

Unos hablan de tributo y otros hasta de plagio, lo que veo más es como si estos dos personajes imbuidos en este mundo del entretenimiento, el cine, el teatro, la danza y la música, desde siempre, al estar viviendo esa búsqueda de su sueño, parafrasean esas cosas de las que son fans, solo que no hablan de ellas como cualquier cinéfilo o geek del cine, las escenifican. 

Las historias de los protagonistas tienen algunas similitudes con los personajes.  Mia al igual que Emma Stone, hizo mucho teatro en su infancia y juventud, salió de otro estado distinto a California, muy joven rumbo a Hollywood, con el sueño de triunfar frente a las cámaras.  Gossling en cambio también es un músico además de actor que integra una banda de rock indie llamada Dead Man’s Bones y regenta un local en Los Angeles.  Más allá de la escogencia de dos estrellas jóvenes y rutilantes del star sistem como son ambas, estas coincidencias entre lo real de los actores y lo ficticio de los personajes, nos arrojan lo que el casting y seguramente la dirección y producción de la película buscaban, una dosis de cierto verismo, cierta verdad creando esta ficción.  Quizás ahí puede estar otro acierto de La La Land, en que por muchos momentos, sientes que es su vida por pequeños momentos la que esta siendo llevada a escena. Acompañada claro esta, del decorado, el vestuario, los bailarines que los rodean en no más de 3 escenas, la escenografía, los estudios de cine por los que pasean y todo lo demás. 

Este es un musical un tanto unplugged por buena parte de su metraje, no tanto como Once (2007) ganadora del Premio Oscar a Mejor Canción Original, pero algo así.  Entonces la corte de bailarines cantantes aparece, no se vayan a engañar, ni aquellos que gustan de ellos, ni los que no, pero son más un telón de fondo que no gravita ni afecta mucho el transcurso de la historia.  Todo esta sostenido en buena parte de la cinta en los dos personajes: Mia y Sebastian.

Recuerdo un poema de José Asunción Silva llamado “Lentes Ajenos” en el que dice algo así como que su amigo Juan de Dios, amo siempre a través de los libros y paso su vida entre sueños, afirmando el autor que creía que su amigo nunca supo lo que es el amor.  Mia y Sebastian por momentos aman también, a través de las películas, o al menos su director, nos muestra el amor de ese modo, a través de esos vehículos.  Y eso es esta película en gran parte, un sueño, y los sueños, sueños son, dice el dicho.

El Run Run de la película y su éxito

Hay quienes argumentan que La La Land, incluso, no es un verdadero musical, por no tener una narración de un musical tradicional, sin embargo, todo género evoluciona y no se queda en los canones tradicionales.  La mencionada Once (John Carney, 2007) o Bailarina en la Oscuridad (Lars Von Trier, 2000) son prueba de ello.

La película carga con ser la gran favorita a ganar el premio Oscar a Mejor Película y la mayoría de estatuillas de la Academia del Cine estadounidense, máxime si se tiene en cuenta que alcanzó el record de 14 nominaciones ostentado por “Eva al desnudo” (1950) y “Titanic” (1997).  Lo anterior le trae una inmensa taquilla, fans y atención a la película, pero por otra parte también no deja de ser un peso, puesto que crea una inmensa expectativa o “hype” que llaman, por la película.  Posteriormente en muchos espectadores también sobrevienen críticas negativas o comentarios de decepción, puesto que La La Land no es la octava maravilla del cine, como tampoco lo es Titanic, con las mismas 14 nominaciones.  De ahí que, hoy por hoy hay legiones de haters (los que odian) y fans de “La La Land” en internet en diversas webs, foros o redes sociales.

“La La Land” es una película del estudio de cine estadounidense Summit Entertainment, co-productora del musical Once (2007) junto a Fox Searchlight Pictures, y costo 30 millones de dólares declarados oficialmente, obteniendo una ganancia de más del 1.000 % al recaudar en taquilla en todo el mundo 340 millones de dólares aproximadamente.  La película por tanto ha resultado todo un éxito económico, no tiene el presupuesto de lo que llaman un blockbuster, esas películas que buscan ser las más taquilleras del año, pero su recaudación se parece mucho a uno de ellos.

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