La mala hora de la leche

Por: Germán Ponce Córdoba

El sector lechero de Nariño avizora un panorama poco alentador en los próximos años por cuenta de los Tratados de Libre Comercio que el Gobierno firmó con Estados Unidos y la Unión Europea.

En el caso de Estados Unidos se negoció un contingente arancelario que arrancó en el 2012 en 9.570 toneladas de productos lácteos y que en el año 2019 ya suman 18.650 toneladas distribuidas en 10.718 toneladas de leche en polvo, 214 toneladas de yogurt, 1.072 toneladas de mantequilla y 4.502 toneladas de queso y 2.144 toneladas de otros lácteos. Dichas cantidades ingresarán a Colombia en el 2019 sin arancel y, además, crecen a una tasa del 10 % anual.

Cuando se supera esta cantidad por producto se puede seguir importando, pagando un arancel extra contingente que, a su vez, va disminuyendo de manera gradual hasta llegar a 0 % en el 2026. Ese año las importaciones de productos lácteos originarios de Estados Unidos quedarán completamente liberalizadas, es decir, se podrán ingresar cantidades ilimitadas sin pagar arancel.

Por su parte, las importaciones de productos lácteos de la Unión Europea quedarán completamente liberalizadas en el año 2027, bajo un esquema de contingentes similar al señalado para el caso de Estados Unidos.

Este panorama implica que el sector lácteo está en una cuenta regresiva que lo llevará, en 2026 y 2028, a enfrentar sin ningún tipo de restricciones las importaciones provenientes de dos de los más grandes jugadores mundiales del sector. Sólo a través de los contingentes otorgados, en el 2025 ingresarán sin aranceles 45.000 ton. En el 2026, habrá acceso total para USA y en 2027 para la UE

Esta situación enciende las alarmas si se tiene en cuenta que cada tonelada de productos lácteos que ingresa al país, equivale a cerca de 8.000 litros de leche cruda (para el caso de leche en polvo) que deja de comprarse a un ganadero nariñense y colombiano, por cuenta de la imposibilidad de equipararse en términos de calidad-precio a la leche importada. En el presente año, 2019, solo en los primeros 3 meses entraron al país 22.305 toneladas de productos lácteos por $49.6 millones de dólares, en su mayoría provenientes de Estados Unidos, registrándose un incremento en las importaciones de un 53%.

La cuenca lechera del departamento está conformada por 23 municipios, cuya producción se realiza en predios pequeños (microfundios), con un promedio de cinco a ocho animales. Actualmente existen 41.314 predios dedicados a la producción ganadera, los cuales producen alrededor de 1.019.060 litros diarios.

Se estima que el 50.0% de esta producción se destina a los mercados del Valle del Cauca y el centro del país.  El 50.0% restante, se emplea en el Departamento para su consumo y transformación. (27% es para consumo y el 23 % es destinado a la transformación de derivados). La cadena láctea genera 81.000 empleos directos, vinculando en más de 50% a mujeres, aporta el 27% del PIB en el sector agropecuario, existen 31.474 productores.

 Normalmente un litro de leche tiene 88% de agua. Cuando usted mira pasar un carro tanque de leche que dice transportar 35.000 litros en realidad 31.000 litros son agua y solo 4.000 son sólidos de la leche. Estamos transportando ingentes cantidades de agua a un costo supremamente alto dado que el costo de transportar un contenedor de Shanghái (China) a Cartagena a una distancia de 15.600 kilómetros vale US$ 1.200 y transportar el mismo contenedor de Ipiales a Cali a una distancia de 518 kilómetros vale US$ 1.381.

Producir un litro de leche nos cuesta aproximadamente US$ .29 centavos de dólar ( TRM $3.400), nos lo pagan si nos va bien a $1.021 o sea que sumándole los costos de frio y transporte un litro de leche en Cali puede estar del orden de los $1.300; la leche en polvo, hoy a 3.022 dólares/tonelada, por 8.000 litros, el equivalente en leche líquida, de lo cual hoy resulta a 0,37 dólares/litro, es decir a $ 1.258 litro de leche reconvertida; en plata blanca,  en un futuro cercano de seguir las cosas así nuestra leche se va a quedar en nuestros minifundios, no habrá compradores, condenando a la quiebra a nuestros pequeños productores. La tragedia social y económica va a ser inconmensurable.

Otro fenómeno que se está presentando es el lento pero seguro proceso de concentración de la producción de leche en diferentes países de América, nos permite vislumbrar la masacre que se va a perpetrar con los productores nariñenses y colombianos. Los países que de manera temprana se embarcaron en el modelo aperturista, hoy son el referente para percibir nuestro futuro.

Parece ser que el porcentaje de disminución anual de las fincas lecheras que viene ocurriendo en Argentina, (4.5 por ciento anual) ha sido similar en Chile, Uruguay y Paraguay, donde ahora subsisten, 13.000, 4.500 y 12.000 productores respectivamente, al aplicar el porcentaje mencionado a la ganadería de nuestro departamento,  1416  ganaderos irán a  desaparecer anualmente, pero seguro le vamos a quitar el récord a Argentina, si tenemos en cuenta la arrebatada firma de TLCs de nuestros gobiernos, cumpliendo con mucha genuflexión las órdenes de los organismos financieros internacionales.

Por otro lado, la situación y perspectivas del sector en los Estados Unidos y la Unión Europea agrava nuestras preocupaciones:

Estados Unidos

La producción registró un excelente resultado para febrero de este año, un 5,3% de crecimiento interanual. Los suministros aumentaron a una tasa de crecimiento aún mayor que la que hemos visto durante la mayor parte del año pasado. El USDA informa que la producción de leche en los 24 principales estados durante febrero fue de poco más de 7.500 millones de litros, eso es un 5,6% más que el año pasado. La producción promedio por vaca subió 4,9% respecto al año pasado y el número de vacas lecheras fue de 8,8 millones de cabezas, un 0,7% más en comparación con el año pasado. Según un informe elaborado por Packaged Facts el consumo de productos lácteos en Estados Unidos ha venido disminuyendo anualmente (casi un 22% en los últimos 15 años pasando de 89’3 kilos a 69’8 kilos), por lo que los excedentes para exportar son cada día mayores.

Unión Europea

La producción europea también ha estado creciendo, aunque los informes de noticias han sugerido que recientemente se ha visto afectado por el clima y la falta de suministros de alimentos.

También se han registrado reducciones significativas de precios en el mercado italiano de leche spot, bajando un 7% con respecto a febrero. Las tasas de futuros de productos lácteos en el European Energy Exchange (EEX) han caído significativamente. Los contratos para mayo bajaron un 5,7%.

La Junta Europea de la Leche ha pedido a la Comisión Europea que implemente un esquema voluntario de reducción de volumen inmediatamente, ya que el volumen de leche es demasiado para el procesamiento actual y la capacidad de mercado debido a la propagación de COVID-19. La última vez que se utilizó esta medida fue en 2016 cuando los suministros de leche de la UE aumentaron en respuesta a la eliminación de las cuotas de leche.

Además, se ha solicitado a la Comisión Europea la implementación inmediata de las ayudas para el almacenamiento privado y las ayudas directas a los productores lecheros.

La demanda todavía parece haber sido relativamente estable a pesar de la situación actual de COVID-19; Sin embargo, los procesadores y los comerciantes esperan que la demanda disminuya a medida que las restricciones se vuelvan más estrictas en muchos países. En el lado positivo, China parece estar de vuelta en el mercado y lista para volver a comprar.

¿QUE HACER?

  • ¿Pueden funcionar contratos de compra venta que le aporten estabilidad a industrias y pequeños ganaderos?

Los contratos lácteos a un año entre industrias y ganaderos están pensados para dotar de seguridad y estabilidad al sector en cuanto a los precios de la leche y a los volúmenes de producción a gestionar. Los contratos frenan el desplome de precios en las crisis, pero también moderan los aumentos en épocas de bonanza por lo que se presentan positivos tanto para industrias como para ganaderos. La informalidad del mercado es una gran talanquera para este propósito y el sector industrial no tiene la capacidad ni el musculo financiero para hacerlo.

  • Cuando la crisis asoma, vuelve a aparecer en el debate público la idea de uno o más grupos lácteos de base asociativa que industrialicen la leche en Nariño; llevarla a una matriz de transformación del 23% actual a por lo menos el 60%. El fracaso en la concreción de estos propósitos (proyectos lácteos Alsacia, en la subregión de Tuquerres, proyecto lácteo en Aldana, Indulap, subregión de Obando, entre otros) pone de manifiesto que la cosa es más fácil de decir que de hacer, pero también hay experiencias positivas, como la de la cooperativa que está gestionando Colacteos, a pesar de sus dificultades actuales. En último término, la implicación de las asociaciones y/o cooperativas en procesos de transformación depende de los propios ganaderos. Que quieran o no invertir dinero para proyectos de transformación de los que no van a sacar rentabilidades a corto plazo, pero sí una mayor estabilidad y del apoyo decidido de los gobiernos locales, regionales y nacional.

La apuesta para salvarnos de la debacle sería: promover el desarrollo de la cadena láctea en el departamento de Nariño, mediante el fomento de las capacidades empresariales, organizacionales e institucionales como alternativa para mejorar las condiciones sociales y competitivas de pequeños y medianos productores de la región, generando eficiencia colectiva.

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