LA NUEVA CAMPAÑA: COLOMBIA, REALISMO MÁGICO.

“Ya el mundo nos ve diferente; los turistas extranjeros saben que pueden venir a Colombia; ahora queremos mostrar que este país es mágico; que hay cosas que sólo ocurren en nuestro territorio.”

Con esta frase Sergio Díaz Granados, Ministro de Comercio, Industria y Turismo puntualiza la nueva campaña; “Colombia, realismo mágico”, campaña del Ministerio que busca mejorar las condiciones del país con el fin de mejorar los niveles de turismo. 

 

Es evidente que Colombia es un gran paraíso. Exuberante en biodiversidad, fauna y flora innumerable, muchas veces única en el mundo, un país con todos los pisos térmicos y por tanto con una inmensa capacidad de producción de alimentos y que junto con varios países comparte una porción del Amazonas, la reserva de oxigeno más grande del mundo; un país también privilegiado con riquezas marítimas y de un inmenso territorio de paramos y cuencas hidrográficas, de una cultura enorme con grupos de indígenas de diferentes creencias pero también enriquecido por la cultura africana;  nosotros los colombianos además de la descendencia española proveniente de la colonización, debemos reconocernos indígenas y africanos, pues somos hijos de todas esas culturas.  Un país así, es mágico evidentemente.  Un país así cuenta con importantísimos tesoros, y no solo la minería metálica como erróneamente se piensa; después de todo,los seres humanos somos 75% agua y 0% oro. 

 

Con esto dicho, me gustaría rememorar un fragmento del discurso de aceptación del premio Nobel, al que honrosamente Gabriel GarciaMarquez, cuyos escritos ciertamente deben contarse como otro de nuestros tesoros, nos legara hace ya más de 3 décadas. En dicho discurso Gabriel García Márquez iniciaba diciendo:

 

Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

 

Y luego puntualiza:

 

Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

 

Esto continúa siendo verdadero aun hoy en día, sin embargo y a pesar de ser esta realidad incontrovertible, hay un “realismo mágico” más crudo, más terrible, y ojalá fuera más producto de la imaginación que de la realidad.  Nosotros, con estas inmensas riquezas gozamos en el año 2011 de la deshonrosa posición de entre 129 países, ser el tercer más desigual, apenas superado por Angola y Haití según datos del PNUD; a ello se suman los altos índices de desempleo e informalidad, los problemas de inseguridad y violencia, pero fundamentalmente el sometimiento de la producción nacional a la voracidad del capital extranjero.

 

Es cierto que hay cosas que solo ocurren en nuestro territorio, infortunadamente no necesariamente par bien.  Un país que no ha podido gozar de plena soberanía de sus decisiones y ha sido agobiado por las imposiciones foráneas de políticas económicas y sociales, basadas en el consenso de Washington y el neoliberalismo. Gozamos de una suerte de maldición de nuestros propios recursos naturales, apalancada por un modelo extractivo y basado en la minería, paradójicamente mientras más ricos somos en petróleo, oro o carbón, más pobres son nuestras poblaciones. No por nada la Guajira, (donde el Ministerio de Comercio, Indutria y Turismo plana apoyar el proyecto “mundo Wayúu”) según el DANE, tiene un porcentaje de pobreza extrema de 28,1%.

 

En el propio departamento de Nariño, enormemente rico en recursos naturales existen condiciones similares.  Las Necesidades Básicas Insatisfechas de la región del Sanquianga[1]  alcanzan un alarmante 84%; y la región del Telembí[2] presenta una desnutrición global en niños menores de 5 años que sobrepasa el 17%, casi el doble de la nacional que esta alrededor de 10%; esta realidad no es tan mágica, quisiéramos que fuera solo fantasía pero es la objetiva realidad que aqueja a las comunidades más humildes.

 

Mi invitación es a reconocernos como un país de grades riquezas, y por ello es necesario queaquellas riquezas estén en base a la democracia y la soberanía, no del saqueo y la pobreza. Finalmente que este sea un “realismo mágico” para los colombianos y no para el capital internacional y los intereses particulares.



[1] Comprende los municipios de: El Charco, La Tola, Mosquera, Olaya Herrera y Santa Bárbara. 

[2]Comprende los municipios de: Barbacoas, Roberto Payan y Magüí Payan. .

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