La nueva era de los mexicanos con la presidencia de AMLO

Por: Aníbal Arévalo Rosero

Rodeado de líderes de las comunidades originarias, y recibiendo el bastón de mando que le entregaron los indígenas mexicanos, asumió el poder Andrés Manuel López Obrador –o simplemente AMLO- como presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Al adentrarnos en la esencia de su discurso podríamos afirmar que es un manifiesto para derrotar el neoliberalismo que ha venido haciendo carrera en los últimos años en Latinoamérica; pero también hay otros propósitos como derrotar la corrupción, reducir las desigualdades, generar nuevas oportunidades, puesto que la población se ha visto desfavorecida con los tratados de libre comercio y las importaciones en condiciones desfavorables, en especial para el campesinado.

También busca darle mayor capacidad económica a los sectores populares, teniendo en cuenta que, según el propio López Obrador, “la gente hace unos años podía comprar un equivalente de 53 kilos de tortillas con un salario mínimo, hoy apenas le alcanza cinco kilos”. De igual manera, ofrecerle a la población salud y educación de excelente calidad, quitando los privilegios a los altos cargos del Estado que han venido disfrutando de un sistema de salud con grandes privilegios.

Pero lo que llama mucho la atención es el anuncio de la creación de cien universidades públicas, cuando en Colombia tenemos problemas deficitarios para que las 32 existentes puedan funcionar adecuadamente. Junto con ello está el anuncio de que venderá el avión presidencial, la flotilla de helicópteros al servicio del Estado, igual que los vehículos blindados, dejando sólo aquellos que verdaderamente sean necesarios.

Si bien es importante tener mesura en los alcances del discurso de AMLO, teniendo en cuenta que los programas de gobierno no se cumplen por completo, también podemos descubrir el perfil que va a tener su presidencia. Vemos que México se proyecta hacia un Estado benefactor que busca elevar la calidad de vida de sus conciudadanos, de manera especial cuando dice que les va a mejorar la pensión a quienes vienen disfrutando de ella por sus servicios prestados a través del trabajo.

De igual manera, anuncia que les va a dar un subsidio a los niños con discapacidad, en iguales condiciones que el que reciben los adultos mayores. Para estos propósitos advierte que se bajaran lo salarios de los altos funcionarios y que se subirán los de la gente que reciben poco, por eso repite su fórmula de equilibrio: “bajar los altos para subir los bajos”.

Pero como el buen liderazgo tiene que ejercerse con el ejemplo, anunció que se bajará su salario al 40 por ciento, considerándolo suficiente para tener una vida holgada. Cosa muy contraria de lo que ocurre en nuestro país, donde los congresistas y altos funcionarios no quieren bajarse el salario a pesar de la consulta que se hizo con ese propósito, y ni pensar que el “lindo” Presidente que tenemos en Colombia vaya a anunciar una medida de esas cuando en las altas esferas ha hecho carrera el pago de coimas y la aprobación de los proyectos de Ley cambio de mermelada.

Entre otras de las importantes iniciativas que mencionó López Obrador está la construcción de una línea férrea de más de 1.500 kilómetros que una el centro del país con la costa de Yucatán, con el propósito de fomentar el empleo a través de uno de los grandes recursos con los que cuenta México, como lo es el turismo. Pero también les servirá a los campesinos para transportar sus productos a los grandes centros urbanos.

No siendo inferior al compromiso ético y social, anunció para junio de 2021, cuando vaya en la mitad de su sexenio, una consulta popular para que la ciudadanía le diga si debe continuar o debe retirarse del cargo. Esto es extraordinario, cuando en un país como Colombia el político busca mantenerse atornillado a la silla del poder. Por eso consideramos que López Obrador es un personaje carismático, con una cercanía ideológica a lo que fue Nelson Mandela para Suráfrica.

Esto sólo lo puede decir un Presidente con un profundo arraigo popular, con un liderazgo resultado de años de lucha social, estudioso, politólogo, historiador y escritor con la estirpe de Emiliano Zapata. Por eso, desde ya dio la orden de que durante todo el 2019, como conmemoración de los 100 años de su fallecimiento, la papelería oficial lleva la imagen del gran líder de la Revolución Mexicana y su lema: “Libertad, Justicia y Ley”.

Uno de los grandes retos que tiene que afrontar el nuevo Presidente mexicano es el fronterizo con Estados Unidos, para ello ha anunciado un plan económico consistente en la exención de impuestos y descuento del IVA en un franja fronteriza de 25 kilómetros para contrarrestar el contrabando y darle estabilidad a la problemática que afronta el estado de Tijuana.

Pero además, en un tono conciliador, ha dicho que Estados Unidos es un país aliado para las relaciones comerciales. Por eso sabiamente agregó que “no se puede ser un candil por fuera cuando en el hogar se vive en tinieblas”, al referirse a los tratados internacionales con otras naciones de manera inequitativa, perjudicando la producción mexicana.

López Obrador se convierte en el nuevo portador de la antorcha que guiará los destinos de la América Latina, generando mayor confianza en los sectores alternativos. Esperamos lo mejor por los mexicanos en bien de un gobierno al servicio del pueblo y no un demagogo. Así lo dijo: “El que mandan es el pueblo, nosotros somos servidores públicos que estamos a sus órdenes”.

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