La otra pandemia: Bill Gates creador del virus y otras teorías conspirativas

Desde el mismo momento que se declaró la pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ante la inminente propagación del covid-19, las redes sociales se vieron invadidas por una infinidad de noticias falsas, temerarias y argumentos sin el debido sustento científico. Los protagonistas han sido los medios electrónicos, que han tenido en permanente contacto a la gente con propósitos múltiples.

Por el impacto global, podríamos pensar en que se trata de una tercera guerra mundial, aunque no en la proporción de las víctimas. La primera acabó con los imperios y la segunda, creó los organismos multilaterales. Y en esta oportunidad, las redes sociales tienen un desempeño sobresaliente, aunque en la mayoría de los casos se emplea para divulgar información carente de objetividad. Al parecer, nos está gustando escuchar las cosas que nos convienen, más no las verdaderas.

Es por eso que nos empeñamos en compartir información que no aporta en nada a la solución de los problemas; antes por el contrario generan más confusión. Las redes sociales permiten interactuar de una manera que antes no era posible en otro medio de comunicación. Ahora, se permite la retroalimentación; todo el mundo opina, comparten documentos que, en la mayoría de los casos, no son fiables.

Las redes sociales, ahí están pintadas

Nos ofrecen una cantidad de menjurjes y fórmulas que, de manera casi mágica, nos salva del covid-19; pero consultando con profesionales de la salud, nos aclaran que hay riesgo de daños colaterales. Es por eso que la confiabilidad en las redes sociales tiene que ser mínima; todo dependiendo de la fuente o corroborando con fuentes de mayor confiabilidad. En muchas ocasiones hemos metido la pata compartiendo información que carece de fundamento.

A propósito de la pandemia, se viene divulgando una información sobre el origen del covid-19. Personas de toda pelambre se han encargado de decir que el virus es resultado de una manipulación genética en laboratorio y cuyo propósito es destruir la economía de China, porque en cinco años estaría superando a los Estados Unidos. Quienes así sostienen, no han mostrado una evidencia de que así es. En cambio la mutación natural por cambio climático es lo más probable. Mientras tanto, la crisis sí ha sido aprovechada por políticos, multinacionales y, por supuesto, la industria farmacéutica.

¿Un virus patrocinado por Bill Gates?

Una de las noticias que ha hecho carrera en las redes sociales es que el virus fue promovido por la Fundación Bill & Melinda Gates. Con ello, muchos ciudadanos del mundo se conjuran para no vacunarse si el fundador de Microsoft Bill Gates financia o patrocina la vacuna.

El argumento que se volvió viral es que mediante la vacuna (que aún no existe) se estaría implantando una identificación digital mundial para controlar la voluntad de las personas y hacerles un seguimiento pormenorizado (que incluye el historial de vacunas), y, a renglón seguido, agrega que se utilizaría para otorgar derechos y servicios.

En los últimos dos meses 1,2 millones de veces asocian a Gates con el virus. La Fundación Bill y Melinda Gates es uno de los mayores donantes en el mundo de ayuda para investigación y salud. Por lo tanto, no es más que una teoría conspirativa en contra de Bill Gates.

¿Los judíos propagaron el virus?

También dicen que son los judíos los responsables de la propagación del virus, pero al tiempo se dice que es una campaña de antisemitismo mundial. Entonces, pongámonos de acuerdo, si es lo uno o lo otro. No se puede dar respuestas tan simples a un problema tan complejo.

El miedo permite la supervivencia

Otro factor, derivado de las redes sociales, de gran incidencia en el desarrollo de esta pandemia es el miedo. Las cifras de muertos y las imágenes de personas fallecidas, tiradas en las calles,  nos aterrorizan a todos. Es por eso que el miedo debe ser bien administrado. No es cierto que existan personas que le hayan perdido el miedo a todo. Por más preparados que estemos en alguna habilidad, siempre vamos a sentir miedo.

El miedo está asociado con las funciones del sistema nervioso central y nos permite la supervivencia. No sería tan fácil decretar una cuarentena y someter a confinamiento si no fuera por el miedo. Si experimentamos un miedo desmedido no nos permitiría actuar de manera controlada, y, posiblemente, coadyuve a debilitar el sistema inmune.

En ciertas ocasiones el miedo puede ser nuestro aliado. Por ejemplo, cuando tenemos un tigre al frente, el miedo hace que se produzca adrenalina en la sangre, consecuentemente se agita la respiración y se acelera el pulso para que salgamos corriendo antes de sufrir un ataque del felino. Lo ideal es no ser presas del miedo que nos impida actuar de manera tranquila, pero tampoco actuar de manera descarada y decir “a mí no me pasa nada.”

El pensamiento crítico

El estoicismo nos enseña a ser prudentes en nuestro actuar. Ninguna decisión desmesurada puede contribuir a que salgamos bien librados de una situación tan delicada como la que se presenta actualmente con la pandemia. Las actuaciones sin el debido juicio nos están llevando a crear una nueva pandemia que puede ser peor que la misma propagación del covid-19. Ya lo tenemos claro, el virus es de baja letalidad pero con altos niveles de contagio. Una parte la hace el virus, pero la mayor parte está en nuestras manos.

Hago un llamado a la comunidad internacional, a todos los pueblos del mundo, a cada una de las personas a leer con juicio, de fuentes confiables, a comparar un texto con otro, a descubrir su lógica. En últimas, el llamado es a despertar el pensamiento crítico. Solo esto nos puede salvar de la inmundicia que arrojan los hakers, brókers y troles en las redes virtuales con la finalidad de buscar sus propios réditos. Pero también hace carrera la teoría del boicot y el anarquismo, que buscan que se vuelva inconcebible que se acumule tanto poder en pocas manos.

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