La Pastusa que decidió viajar en bici por Europa

Se trata de la pastusa María Alejandra Arias, co-fundadora de “Mujeres en Bici Pasto”, quien hace seis meses partió de Pasto para viajar en bicicleta por Europa.

Respecto a su experiencia viajando por Europa, María Alejandra menciona:

Hace seis meses salí de casa, pero llevo siempre conmigo el recuerdo de las personas que conocí antes de emprender el viaje. Recuerdo el día que conocí a Agustina, yo ya había decidido viajar, ya me había inspirado otra mujer que seguía en Facebook, pero Agustina era la primera mujer ciclo viajera que conocía «en vivo y en directo». Nos encontramos en la Plaza de Nariño y le pedí que me deje hacer el intento de cargar su bicicleta: no pude levantarla. !Bajonazo! (Confieso que por mi mente se atravesó un pensamiento frustrante: «esto va a ser más difícil de lo que pensaba»). Pero no podía abandonarme en mi extraña sensación, así que la bombardeé con mil preguntas mientras comíamos empanadas y descubrí que ella es realmente una mujer fuerte. Recuerdo cuando me dijo: «al menos tú haces ciclismo urbano, yo tengo una bicicleta abandonada en la casa que solo la uso de vez en cuando»…»pero decidimos viajar en bicicleta, las hemos comprado y las armamos en el aeropuerto y empezamos a rodar».

! Dios me volvió el alma al cuerpo! Esta loca rueda menos que yo y se lanzó a recorrer Los Andes. Bueno si ella puede, seguro que yo también puedo, pensé. Me dijo que no era fácil pero que todo estaba en la mente. ! Y así es! Me encantó escucharla fuerte y decidida, no solo emocionada por viajar en bicicleta y usar materiales reciclados para sus alforjas, también me contaba emocionada acerca de su casa bioconstruida con compañero, acerca de cómo cortó su cordón umbilical y salir de casa para recorrer el mundo y encontrar el mejor lugar para vivir. Ella también me inspiró, también he cortado el cordón (no fue fácil) y también ahora quiero aprender cómo se construyen las «Casas de los Hobbit». Ella y su compañero Marcos me contaron acerca de cómo trabajar lejos de casa, en los voluntariados o en las granjas para aprender a vivir y a viajar diferente. Los he escuchado, siempre trato de escuchar las experiencias de los demás, esas que día a día nos llenan de conocimiento para una vida más simple, más humana.

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