La Peste

(Basada en la novela de Albert Camus)

Las calles están vacías

Los puertos cerrados

Los barcos anclados

La ciudad oscura y gris

Sin nada pintoresco

Ni arboles ni flores

En medio de la sábana desnuda

Rodeada de imponentes montañas

Pero casi que sin alma

Sirve de reposo para los que están por morir

La crudeza del campo se torna sutil ante la realidad de la plaga

El viento helado corre a torrentes

Como el más crudo invierno

Crece el pánico

Atrás queda lo cotidiano

Los negocios

Los placeres

La brevedad del crepúsculo

La hambruna se hace evidente

El miedo se refleja en los rostros vacíos

La desconfianza se viraliza

Y el tiempo se detiene

Los días parecen eternos

Todo es caótico

La desinformación nos agobia

Pareciera que el mundo se acaba

Flotan en el aire esporas virulentas

De algo que desconocemos y que mata

Hasta el más mínimo suspiro se hace peligroso

Atrás queda la frivolidad de las gentes

 Y su vida miserable.

Los que caen no sienten a su alrededor la blandura

Ni el apoyo necesario ante la incomodidad de la muerte

Que se viste de gala

La humanidad perece

Los cadáveres tirados en las aceras parecieran reclamar nuestra

Propia desidia

Mientras algunos los observan de manera trepidante

Urge una solución

Mientras el mundo se entretenía entre la especulación y la avaricia

Aparece este diminuto enemigo que pareciera reclamar el rumbo perdido

Con el mensaje que todos somos iguales

Que todos sucumbimos ante las enfermedades

 por qué tantas diferencias si la vida es simple

De nada servirá tanto sacrificio si volvemos a lo mismo

La vida es corta y el aprendizaje es lento

Si esta Plaga no nos enseña que la humanidad reclama:

Civilidad

Empatía

Solidaridad

Compasión

Tolerancia

Prevención

Pulcritud

Cultura

Universalidad

Saber que no somos indispensables

Que la tierra no necesita de nosotros

Que somos un accidente en el basto universo

Entender que además de individuos

Hacemos parte de una sociedad

Del planeta, del universo

De ese pálido punto azul que describió Carl Sagan

Que dependemos los unos de los otros

Mucho más de lo que imaginamos

Y que solo actuando como humanidad

Podremos superar esta epidemia que nos mata

Cortar las cadenas de esta sociedad de consumo

Que nos agobia

Y que marca el derrotero de nuestras vidas

Pareciera ser la solución

Dejarnos morir para renacer como hombres nuevos

Volver a las cosas simples

A nuestra familia, a nuestros amigos

A ese yo interior con el cual aún no nos hemos reconciliado

Y que nos pide a gritos un perdón

Porque solo así podremos reconciliarnos con los demás

Y volver a empezar

Solo entonces

El aire se hace más  ligero

Se divisa una luz de esperanza

La cual debemos alimentar

Compartiendo la yesca

Que encenderá la Luz de la humanidad

Y solo así veremos la luz al final del camino.

Los muertos y los culpables

Quedaran olvidados

Este no es el relato de una victoria definitiva

El bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás

Puede permanecer dormido durante siglos

 A la espera silenciosa de una nueva oportunidad

Para despertar y ver nuevamente morir en una ciudad dichosa.

Carlos Eduardo Lagos Campos

Poeta Latinoamericano

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