La primera parroquia de Pasto

Por: Mg. Teodulo Alfonso Camacho Caicedo

El conjunto arquitectónico de torres, cúpulas y campanas, en un valle interandino rodeado de colinas y al fondo la  imponencia del volcán, hacen de Pasto una de las ciudades más bellas de Colombia, digna de mostrarse a propios y extraños. Una ciudad de señorío y de grandeza. Templos esbeltos, sobrios y majestuosos.

El templo de San Juan Bautista de Pasto es de estilo colonial con elementos de románico, mudéjar y barroco, estructuras que se explican por las variadas reparaciones y modificaciones hechas a través del tiempo. La iglesia de San Juan como bien lo afirma el Presbítero José Vicente Agreda es “Tan antigua como la ciudad misma, mecen su cuna los primeros resplandores de la primera mitad del siglo XVI, en pleno surgir de la conquista.

Posee la gloria de haber sido la primera y por muchos años la única parroquia en los septentrionales confines de la poderosa dinastía incaica (todo lo que hoy es departamento de Nariño fue una sola parroquia y su cabecera la ciudad de San Juan de Pasto).

Su construcción inicial, desde luego, fue demasiado rústica; de sencillo bahareque y paja, más pasando los años se la fue mejorando de manera ostensible, contando siempre con materiales y procedimientos de esa primeriza época, llegando luego a la tapia de tierra pisonada y teja de barro cocido, materiales que fueron delineando lo que vino a ser nuestro arte colonial”. Antiguamente se la conoció como iglesia “Matriz” o iglesia “Mayor”, esto por el hecho de haber sido el primer templo de Pasto y la primera parroquia; hoy lleva el nombre de “Concatedral”. Es la única reliquia de arte colonial que nos queda, fruto de una labor silenciosa y exultante de hábiles artistas, orfebres, entalladores y modeladores.

Respeto al arte románico se tiene como elementos: planta rectangular, tres naves cortadas por un crucero que da forma de cruz latina, pilastras con capiteles corintios terminadas en arco en medio punto o semicirculares, ventanas pequeñas y escasa luz, amplitud espacial, solidez de muros y contrafuertes y formas cerradas y equilibradas de acuerdo al sustrato clásico.

El artesón que cubre el presbiterio es de estilo “mudéjar” (arquitectura árabe – siglo XII d.c.), se aprecia un “alfarje” o techo de maderas labradas y artísticamente entrelazadas,  formando conjuntos de polígonos uniformes con lazos de a ocho (ochavado). Fue típico entre los árabes el artesonado con molduras, adornos y compartimientos cóncavos, rectangulares y poligonales. El término “mudéjar” hace referencia a los musulmanes que vivían en España, en territorios reconquistados por los cristianos y que se resistían a mudar de religión; los mudéjares fueron diestros en el oficio de la construcción, especialmente en el arte de la decoración (ornamentación) con follajes, arabescos (adornos con los caracteres de la escritura revestidos con colores diversos), azulejos, mármoles policromados, filigranas, piedras preciosas, techos de alfarje, arcos en herradura y motivos florales y geométricos; preferentemente utilizaron como materiales el ladrillo, la cerámica, la madera y el yeso.

Los pórticos del templo de San Juan, tanto el principal como el lateral frente a la plaza de Nariño, constituyen un atractivo arquitectónico al mejor estilo barroco español. Una obra tallada en piedra de indiscutible valor artístico. Se exhiben sillares de piedra, columnas de estilos jónico y toscano que descansan en plintos, arcos de medio punto y figuras (ángeles, cruces, llaves, escudos) que decoran los arcos y empitas (unión de piedras).

La ornamentación del templo, igual que en otros, presenta ciertas formas de sincretismo, o sea, la unión de elementos que se traen de fuera y aquellos que aporta la región, lo que permite armonizarlos sin privarlos de sus características particulares, esto explica que follajes y capiteles de columnas se encuentren adornadas con hojas de la flora nativa (cedro, aliso, chaquilulo, etc.).

En cumplimiento de la Real Cédula emitida por Felipe II el 17 de junio de 1559, se dice que en este templo se realizó la ceremonia de cambio del título de Villa de Pasto al de Ciudad, se la llamó “muy leal” y se le dio el nombre de San Juan de Pasto (santo patrono). En una de las capillas interiores (San Miguel) reposan los restos del Capitán Hernando de Ahumada (hermano de Santa Teresa de Jesús) y del Caudillo pastuso Agustín Agualongo, el más intrépido adalid que defendió a su pueblo con inigualable valor y estoica entereza. El escudo del departamento de Nariño adoptado por la Asamblea Departamental, mediante Ordenanza 025 de 23 de noviembre de 1999, exhibe la figura de un templo en color púrpura violeta, que representa las diversas imágenes de la Virgen María que han sido coronadas canónicamente y los demás templos. Es símbolo de espiritualidad. La inmutabilidad perenne. El color púrpura violeta significa majestuosidad, magnanimidad, dominio, solemnidad, solidez, grandeza, perennidad y fortaleza.

Aparece junto al templo, en la misma faja del centro del escudo y en campo de gule (rojo), la figura natural de una estrella en argen (plata) como símbolo de lo humano: La luz de los hombres de letras, el romanticismo de los músicos y compositores, la guía de los científicos, la creatividad de los artistas, la perseverancia de los deportistas y en general, la tenacidad, laboriosidad, lealtad, emprendimiento y honradez del hombre de esta comarca. El color rojo o gule significa amor, sentimiento, pasión, coraje, tenacidad, libertad, espiritualidad, fidelidad, fraternidad, lealtad, celo, valentía, entrega, atrevimiento y osadía. El esmalte plata o blanco significa pureza, nitidez, gallardía, humanismo, paz, tolerancia y generosidad.

REFERENCIAS:
Agreda, José Vicente. Las iglesias de Pasto. En: Manual de historia de Pasto. Tomo IV. Academia Nariñense de Historia. 2000.
Camacho, Teodulo y Narváez Dulce, Guillermo. El tercer símbolo del departamento de Nariño, Artes Gráficas de la Universidad Cooperativa de Colombia, teoría del color, Medellín, 2001.

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