La problemática de la drogadicción requiere soluciones integrales

Por: Carlos Eduardo Lagos Campos*.

Como consecuencia de la comunicación de la decisión de la Corte Constitucional sobre lo resuelto en la  de la Sentencia C 235 del 2019, que declaró inexequible la prohibición general de consumir bebidas alcohólicas y sustancias psicoactivas en el espacio público, se desató una ola de desinformación y de oportunismo político alrededor de esta temática tan sensible para la sociedad colombiana.

En lugar de mirar el fallo como una  oportunidad para abrir el dialogo sobre la regulación del uso de sustancias en espacios públicos y privados, como lo han hecho los países más civilizados del mundo como Canadá, Portugal, Suiza, Islandia y en general los países del Norte de Europa; por nombrar solo unos pocos; lo que se hizo fue buscar una disculpa para volver trizas a las Cortes y de paso a través de una reforma Constitucional al Estado Social de Derecho para regresar a la vetusta constitución feudal de 1886 que consagraba el Estado de Derecho; Ley y Orden, nada más.

En el Estado Social de Derecho priman los derechos fundamentales sobre los generales, los derechos colectivos sobre los individuales. En el Estado Social de Derecho el juez resuelve el conflicto no lo declara! y surge entonces la Acción de Tutela como el instrumento más valioso de los ciudadanos para hacer valer sus derechos fundamentales, lo cual cobra una importancia sin precedentes frente al atropello en qué se han convertido la seguridad social y los derechos ciudadanos e incluso hasta algunos fallos cuando los jueces utilizan las vías de hecho para proferir sus sentencias.

Detrás de todo esto, está la firme intención de unificar a las Cortes en una sola. Esto a la medida de sus promotores; muchos de ellos con investigaciones penales en curso que por lo menos plantearían un impedimento moral más que legal para debatir sobre estos temas.

Pues bien resulta que el fallo de la Corte Constitucional No afectó la aplicación de otras medidas del Código de Policía que regulan el uso de drogas y bebidas alcohólicas en el espacio público, y por lo tanto esta sigue vigentes. Lo que la Corte declaró inconstitucional fue una prohibición general que a su juicio resulta innecesaria e inadecuada además de violar el principio constitucional de la autonomía de la voluntad.

En dicha providencia la Corte consideró que si bien la tranquilidad y la integridad del espacio público son fines constitucionales, las medidas incluidas en los artículos demandados no eran idóneas ni necesarias para lograrlo. Adicionalmente  el uso de “bebidas alcohólicas” y “psicoactivas” por sí solo no implica una afectación de la tranquilidad y la integridad del espacio público.

Sobre la necesidad de la medida la Corte dejó en claro que existen otros medios en el código de policía para cumplir el mismo objetivo, a saber:

  1. La prohibición de uso y expendio de estas sustancias en un perímetro determinado de las instituciones educativas
  2. Las relacionadas con el consumo y distribución a niños, niñas y adolescentes

La sentencia no estableció el derecho absoluto de consumir en espacios públicos, ya que éste puede ser restringido y regulado por las autoridades correspondientes, pero de manera razonable y proporcionada.

Como consecuencia de ello las expresiones declaradas inexequibles por la corte sí afectaban de manera excesiva el derecho al libre desarrollo de la personalidad.

Lo que sí estuvo mal fue el modo en que la corte constitucional informó sobre la decisión; esto en realidad coinciden varios analistas en que fue desacertada; toda vez que se comunicó públicamente un fallo de interés general sin contar con la sentencia que la respaldara.

La rueda de prensa y el comunicado generaron incertidumbre sobre un aspecto en particular: el uso del término sustancias “prohibidas” desapareciendo las expresiones “bebidas alcohólicas” y “psicoactivas”, pero se mantuvo el término “prohibidas”, afirmo de justicia.

Las decisiones judiciales pueden compartirse o no, pero deben acatarse  y NO deben ser usadas para generar presiones y distorsión en torno a las autoridades que las profieren.

Tal como sucedió con el caso Santrich creemos que se trata de un entrampamiento a la justicia como lo refirió el ex comisionado de paz Sergio Jaramillo.

Se le dan demasiadas cargas al Ius Puniendi (derecho de castigar) mientras se dejan de lado la obligación estatal de educar, prevenir, cuidar, acompañar y resolver los conflictos y consecuencias de esta problemática que solo se aborda desde la óptica de la represión.

La prohibición genera el fenómeno de las mafias del narcotráfico como sucedió en Chicago en tiempos de alcapone

Par explicarlo abordaremos los modelos de Islandia y de suiza los cuales no incitan el uso de las drogas, sino que abordan el problema desde todos los ángulos: causas, prevención, control, acompañamiento  y salud pública: la problemática de la Drogadicción no se soluciona a punta de decretos!

Islandia ocupa el primer puesto de la clasificación europea en cuanto a adolescentes con un estilo de vida saludable; para ello utilizaron lo que han denominado:

SENTIDO COMÚN FORZOSO

En los últimos 20 años, Islandia ha reducido sustancialmente el consumo de tabaco, drogas y bebidas alcohólicas entre los jóvenes. Pero ellos no lo hicieron solos, En 1991, el experto de la universidad de Denver Harvey Milkman, fue invitado a Islandia para hablar de su trabajo, de sus descubrimientos y de sus ideas. La tesis doctoral de Milkman concluía que las personas elegían la heroína o las anfetaminas dependiendo de cómo quisiesen lidiar con el estrés.

Una vez publicado su trabajo ingresó a ser parte del equipo de investigadores del instituto Nacional sobre el abuso de drogas de Estados Unidos donde abordaron todo el fenómeno de la drogadicción Cómo se empieza porque se sigue haciendo cuando se alcanza el umbral Cómo se deja de consumir las y las posibilidades de recaer en el uso.

Milkman estableció que el origen de las adicciones estaba en la química cerebral, por ello aparte de las drogas con lo cual se pueden suprimir las inhibiciones y a dosis más limitadas reducir la ansiedad.

La adicción no sólo se da hacia las drogas sino a cualquier cosa, de ahí nace la idea de la adicción comportamental de Milkman, Entonces surgió la idea de organizar un movimiento social basado en la embriaguez natural, en donde la gente se conecta con la química y su cerebro sin los efectos perjudiciales de las drogas.

Así nació su proyecto del autodescubrimiento, que ofrecía a los adolescentes maneras naturales de embriagarse de manera alternativa a los estupefacientes y el delito.

“Las leyes cambiaron. Se penalizó la compra de tabaco por menores de 18 años y la de alcohol por menores de 20, y se prohibió la publicidad de ambas sustancias. Se reforzaron los vínculos entre los padres y los centros de enseñanza mediante organizaciones de madres y padres que se debían crear por ley en todos los centros junto con consejos escolares con representación de los padres. Se instó a estos últimos a asistir a las charlas sobre la importancia de pasar mucho tiempo con sus hijos en lugar de dedicarles “tiempo de calidad” esporádicamente, así como a hablar con ellos de sus vidas, conocer a sus amistades, y a que se quedasen en casa por la noche.

Asimismo, se aprobó una ley que prohibía que los adolescentes de entre 13 y 16 años saliesen más tarde de las 10 en invierno y de medianoche en verano. La norma sigue vigente en la actualidad.

Casa y Escuela, el organismo nacional que agrupa a las organizaciones de madres y padres, estableció acuerdos que los padres tenían que firmar. El contenido varía dependiendo del grupo de edad, y cada organización puede decidir qué quiere incluir en ellos. Para los chicos de 13 años en adelante, los padres pueden comprometerse a cumplir todas las recomendaciones y, por ejemplo, a no permitir que sus hijos celebren fiestas sin supervisión, a no comprar bebidas alcohólicas a los menores de edad, y a estar atentos al bienestar de sus hijos.

Estos acuerdos sensibilizan a los padres, pero también ayudan a reforzar su autoridad en casa, sostiene Hrefna Sigurjónsdóttir, directora de Casa y Escuela. “Así les resulta más difícil utilizar la vieja excusa de que a los demás les dejan hacerlo”.

Se aumentó la financiación estatal de los clubs deportivos, musicales, artísticos, de danza y de otras actividades organizadas con el fin de ofrecer a los chicos otras maneras de sentirse parte de un grupo y de encontrarse a gusto que no fuesen consumiendo alcohol y drogas, y los hijos de familias con menos ingresos recibieron ayuda para participar en ellas. Por ejemplo, en Reikiavik, donde vive una tercera parte de la población del país, una Tarjeta de Ocio facilita 35.000 coronas (250 libras esterlinas) anuales por hijo para pagar las actividades recreativas.”(1)

Pero el trabajo no terminó ahí las encuestas continúan. Cada año, los niños islandeses las deben llenar de esta forma se mantienen los datos actualizados medir, medir y medir pareciera el pilar de esta gran estrategia.

A partir de esta experiencia nació  el programa Juventud en Europa, dirigida por Jón  Sigfússon del, cual forman parte 35 ciudades de 17 países. El método es el mismo junto con las autoridades locales se diseña el cuestionario con las preguntas fundamentales utilizadas en Islandia y otras más de acuerdo a las necesidades del lugar.

Como resultado en los últimos 20 años, las tasas de consumo de tabaco de alcohol y de drogas entre los adolescentes han disminuido en términos generales.

El caso de Suiza:

Según nos refiere Eliécer Jiménez Julio. Periodista, politólogo y relacionista internacional Colombiano residente en Ginebra, Suiza. La Confederación Suiza  tiene un territorio  superior a los 41 mil kilómetros cuadrados, un poco menos que el Dpto. del Casanare en Colombia, y con una población superior a los 8,4 millones de habitantes, (como Bogotá metropolitana). Su forma de gobierno es de República Parlamentaria y administrativamente compuesta por 26 Estados o cantones y dividida en 3 regiones idiomáticas (francés, alemán e italiano), con la tercera Constitución más antigua del mundo detrás de Estados Unidos, y Noruega, está dentro de las denominadas  únicas 20 democracias plenas del mundo,  económicamente considerada el cuarto país más rico del planeta y el lema oficial es “Uno para todos y todos para uno”.

El estilo pragmático de los suizos, los ha hecho manejar esta problemática de una manera singular, en efecto Jiménez Julio comento:

Suiza cuenta con una población de 7.800.000 habitantes, de los cuales el 22% es extranjero o de origen inmigrante, es decir 1.800.000. Pues bien: ese 22% llena las cárceles en la proporción del 71, 6%. Casi 3 de cada 4 reclusos han llegado de fuera de Suiza.

En términos de consumo de cocaína en Europa, la mitad de las diez ciudades principales consumistas de la droga son helvéticas. La baja regulación y el alto poder adquisitivo en este país ofrecen condiciones ideales para comprar o consumir drogas, según el Centro Nacional de Investigación.

En Suiza se consumen cada año unas cinco toneladas de cocaína, con valor de unos 330 millones de francos, de acuerdo con el Observatorio Europeo de la Droga y las Toxicomanías. Las ciudades helvéticas ocupan cinco de las nueve primeras plazas sobre el consumo europeo.

La cocaína proviene principalmente de las redes de África Occidental, informa Adicción Suiza. La heroína es importada y vendida principalmente por grupos albaneses, y la cantidad en circulación se estima entre 1,8 y 2,5 toneladas al año.

“Las sustancias ilegales se pueden encontrar en las ciudades de forma rápida y relativamente fácil”, señala el Panorama de las Adicciones en Suiza 2019, que ofrece una visión general del consumo de sustancias adictivas.

“Los productos legales también están en todas partes y son baratos. Se pueden comprar las 24 horas del día en casi todas las esquinas, en tiendas, gasolineras, máquinas expendedoras, quioscos, casinos y en línea”, apunta el informe. Pero incluso las opciones baratas resultan en altos costos sociales.

Cada año, los problemas relacionados con la dependencia sea de las sustancias o de los juegos de azar provocan más de 11.000 muertes y unos costos sociales de unos 14. 000 millones de francos.

Las ventas de alcohol cuentan con el beneficio de una regulación particularmente liberal, dice la organización, y añade que sería posible reducir los problemas relacionados con el alcohol aumentando los precios, “pero parece que falta voluntad política, mientras que los costos sociales del alcohol se estiman en algo más de 4.200 millones de francos anuales”.

Lo mismo ocurre con el tabaco: el número de fumadores se ha mantenido en algo más del 25% de los adultos durante los últimos siete años. El tabaco es responsable de casi 9.500 muertes por año en Suiza, donde se vendieron 9. 600 millones de cigarrillos en 2017.

El cannabis se mantiene como la sustancia ilegal más consumida. Aunque Suiza modificó sus leyes en 2011 para permitir a los adultos comprar y consumir cannabis con hasta un 1% de tetrahidrocannabinol (THC), se prohíbe el cultivo, el consumo y la venta de cannabis con un contenido de THC superior al 1%.  Dadas las reformas de la legislación internacional sobre el cannabis en Estados Unidos y Canadá, por ejemplo, Adicción Suiza instó a elaborar una reglamentación adaptada para Suiza.

Si los toxicómanos no se hubieran expuesto a la luz del día, obligando a los responsables políticos a actuar, sin duda Suiza jamás habría desarrollado su abordaje pragmático de las drogas y su política al respecto, única en el mundo. Esta se asienta, desde 1994, en el modelo llamado «de los cuatro pilares», cuya medida más espectacular es la distribución de heroína por prescripción médica. Un pragmatismo seguido en el extranjero con tanto interés como escepticismo y fruto de una historia a veces tensa.

Por otra parte, el estado de salud de esos toxicómanos, cada vez más numerosos, comenzaba a deteriorarse considerablemente. Había que encontrar una solución, y Suiza tuvo la inteligencia de buscar una duradera. En muchas ciudades se formaron comisiones de expertos donde, por primera vez, asociaciones que no gravitaban en el sector público compartían las reuniones junto a servicios comunales. Allí se preconizó un abordaje pragmático, partiendo de la idea de que “una sociedad sin droga ha sido, es y será ilusoria”.

En lugar de correr tras ese ideal irrealizable, se trataba de desarrollar un modelo que tuviera en cuenta de la mejor manera posible las necesidades de cada uno. Estaban dispuestos a abandonar las ideas preconcebidas y a mejorar la cooperación entre los distintos integrantes, con cuatro objetivos, los llamados «Cuatro Pilares»:

1) Reducir el número de nuevos consumidores (prevención).

2) Aumentar el número de desintoxicaciones exitosas (terapia).

3) Restringir los daños de salud y la exclusión social de los usuarios (ayuda a la supervivencia y reducción de riesgos).

4) Proteger a la sociedad de las consecuencias nefastas de la droga y luchar contra el crimen organizado (represión).

En el marco de esta política, la primera dificultad es el imperativo de una estrecha cooperación entre los servicios sociales y la policía, que respete al mismo tiempo una estricta separación entre sus campos específicos de intervención.

En el campo de la prevención, el abordaje de los cuatro pilares no hace distinción entre drogas legales e ilegales, presumiendo que las causas de su consumo son idénticas. La prevención debe fortalecer la confianza de los niños, de los adolescentes e incluso de los mismos adultos, con el fin de impedirles consumir drogas y estimularlos a un modo de vida que no perjudique su salud. Como complemento, se trata de entrar en contacto con los consumidores ocasionales de drogas, para incitarlos a no convertirse en consumidores habituales.

En el campo de la represión, el acento está puesto sobre la lucha contra el comercio de la droga y el blanqueo de dinero con la creación, en 1998, de nuevos instrumentos legislativos.

La represión ya no se focaliza entonces en los usuarios de drogas ilícitas. «Los consumidores (…) ya no están en el centro de interés de la policía». No buscando esta última más que impedir la reconstitución de una escena de toxicomanía abierta.

Las terapias apuntan a tratar, seguir y finalmente llevar a los toxicómanos a la abstinencia y ayudarlos a reinsertarse en la sociedad. No existe una terapia aplicable en forma general a los toxicómanos, lo que implica la constitución de una gama de oferta terapéutica bastante amplia. La experiencia muestra que se necesitan como promedio diez años y varios intentos, para que un usuario de drogas duras se «desenganche».

Siendo la voluntad de salir el factor clave, la tarea del trabajador social consiste pues esencialmente en incitar al toxicómano a aceptar la realización de una terapia.

No obstante, la reducción de los riesgos es uno de los factores que colaboran con esta evolución. En este sentido, Suiza decidió ofrecer todo un abanico de terapias y de clínicas de desintoxicación con seguimiento terapéutico en los programas de prescripción de metadona, además de proyectos de alojamiento, trabajo y formación. No hay una demarcación estricta entre la terapia y la ayuda para la supervivencia. Así, la prescripción médica de heroína es considerada, según los casos, como terapia o como ayuda para la supervivencia. En todos los casos, no es más que uno de los componentes del repertorio terapéutico.

Lanzada en 1994 como proyecto de investigación nacional, la heroína bajo receta es reconocida hoy en día como parte integrante de la política oficial. Nació de una constatación: una parte de los toxicómanos estaban sumergidos en la miseria y el sida, la hepatitis y otras enfermedades de transmisión sexual explotaban en el seno de este grupo. Además, gran parte de los toxicómanos más expuestos no tenían acceso a los tratamientos existentes. Había entonces que buscar una nueva forma de terapia para los toxicómanos de los parques públicos.

Los criterios de aceptación para un tratamiento con heroína son severos: hay que ser mayor de edad, toxicómano por un tiempo mínimo de dos años, haber iniciado e interrumpido al menos otros dos tratamientos, tener problemas sociales y de salud y hacer una declaración de consentimiento por escrito. Los que participan en esos programas conforman pues una población muy difícil; hecho que debe tenerse en cuenta a la hora de evaluar los resultados.

Conseguir la realización de un tratamiento así como la estabilización social y sanitaria puede ser considerado como un éxito.

Pero este programa permitió, entre otras cosas, el mejoramiento del estado de salud física y psiquiátrica de sus pacientes y una disminución rápida y sensible de su consumo ilegal de heroína y cocaína. El informe de los investigadores concluye: «Como la proporción de toxicómanos que siguen el programa es superior al promedio, se obtienen mejoras significativas en el campo de la salud y del modo de vida, que a veces persisten más allá del período de tratamiento. Hay que señalar una sensible disminución de la delincuencia».

Incluso el informe muy crítico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) llega a la conclusión de la factibilidad de un tratamiento a base de heroína tal como el que se aplica en Suiza. Subraya el mejoramiento del estado de salud y de integración social de los pacientes, así como un retroceso de la criminalidad y del consumo ilegal de heroína.

La terapia consiste en una a tres inyecciones diarias de heroína, controladas y con vigilancia médica, psiquiátrica y social. Los pacientes ya no se ven obligados a procurarse las drogas en el mercado negro y, efecto positivo y no menos importante, aceptan una terapia a largo plazo que les asegura un seguimiento.

En cuanto a la reducción de los riesgos, el objetivo es mantener lo mejor posible la salud y la integración social de los toxicómanos, con repercusiones positivas en el conjunto de la sociedad: reducción del contagio de enfermedades infecciosas y acotar de raíz ciertos gastos sociales y de salud. Además, los usuarios de drogas tienen más posibilidades de fijarse el objetivo de un regreso a la abstinencia cuando su estado de salud y su integración social no se degradan -o mejoran- gracias a esta toma de responsabilidad.

Los elementos clave de esta política de reducción de riesgos son los hogares nocturnos, los lugares de contacto y la posibilidad de conseguir jeringas nuevas en todo momento. En la mayoría de las ciudades existen lugares de contacto que disponen de una sala de inyección, un comedor, un baño y una ventanilla donde se pueden cambiar las jeringas usadas. En la sala de inyección, vigilada por personal calificado, los toxicómanos pueden inyectarse ellos mismos las drogas que trajeron en condiciones higiénicas. Los lugares de contacto, que al principio generaron grandes controversias, son considerados indispensables hoy en día. Esta infraestructura permitió mejorar considerablemente el estado de salud de los toxicómanos.

Por otra parte, la policía ve en estos lugares un remedio contra el regreso a las escenas abiertas. En efecto, desde su instalación, las inyecciones en público disminuyeron significativamente y la población se siente más segura.

Al cabo de diez años de esta experiencia, se constata una estabilización del número de toxicómanos. El aumento continuo del promedio de edad tiende a demostrar que el número de toxicómanos nuevos ha disminuido. Los parques pudieron ser devueltos al público, el número de muertes ligadas a la droga se redujo en forma significativa, el número de contaminaciones por el virus del sida entre los toxicómanos disminuyó y su estado general de salud mejoró.

Estos resultados alentaron a otros países a seguir el modelo suizo: en Alemania fueron creados lugares de contacto para toxicómanos y una experiencia piloto de prescripción de heroína está en curso en Holanda.

Sin embargo, algunos problemas permanecen sin resolver. El comercio ilegal de la droga florece y está muy organizado. Si bien los jóvenes consumen menos heroína, se inclinaron hacia las drogas legales (alcohol, nicotina), el cánnabis y las drogas sintéticas (éxtasis, anfetaminas). Hasta el momento no se adoptó ninguna medida de prevención en torno a estas últimas.

Hay que señalar también que ciertas infraestructuras del programa, en particular las que apuntan a la reducción de riesgos, están amenazadas por restricciones presupuestarias y que el avance de la gestión de la droga en la política legislativa presenta problemas. La revisión de la ley federal sobre estupefacientes es pues muy esperada.

Sin embargo a pesar de las dificultades presentadas los suizos se muestran satisfechos de los resultados y seguramente la van a continuar aplicando.

Los delitos relacionados con violaciones a la Ley de Estupefacientes disminuyeron un 4,7% en comparación con el año anterior. (MarcadorDePosición3)(2)

Como podemos observar el manejo y control de esta problemáticas es muy compleja y no es a punta de decretos restrictivos como se debe abordar, sino a través de toda una estrategia que involucre todos los elementos, y momentos, actores, autoridades, y responsables del fenómeno; en Colombia ha sucedido todo lo contario, por ello en su primera visita a Estados Unidos mientras el presidente Iván Duque firmaba desde ese país el decreto que prohibía el consumo de drogas psicoactivas el estado de California y Canadá legalizaban el consumó con fines recreativos de la marihuana.

Mientras nuestros campesinos piden fortalecer los programas de sustitución de cultivos ilícitos, la construcción de vías terciarias, la actualización del catastro rural, el fomento para los cultivos lícitos, y líneas de mercado; y Bayer (Monsanto) anuncia el lanzamiento de otros herbicidas menos contaminantes, la respuesta del gobierno Colombiano es GLIFOSATO.

*Abogado

Analista Político e internacional

Miembro de número del Centro de Pensamiento Libre

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