LA REFORMA A LA SALUD: LEY 100 2.0

Que el sistema de salud Colombiano se encuentra en crisis no es nada nuevo, incluso podría decirse que nació condenado al fracaso; la tesis neoliberal en el que la salud se inscribió para la época, no fue otra cosa que la de poner al sector privado a operar los dineros públicos; a diferencia de la privatización “clásica” en la que se le quita recursos públicos a alguna actividad del Estado, en este caso la salud tuvo una privatización contraria, se privatizo inyectándole más y más recursos, y el Estado colombiano insistentemente privatizó los recursos de la salud en estas casi dos décadas de funcionamiento del sistema.  Pero el problema alrededor de este hecho es que el dinero público y de la parafiscalidad se entregó al sector privado por medio de las EPS para que lo administraran.

 

El sistema de salud nación inequitativo, para 1994 la Unidad de Pago por Capitación del Régimen Contributivo fue de 118.000 pesos, mientras que el régimen subsidiado tenia apenas 59.000 pesos, los planes de beneficio no se actualizaron de manera uniforme y la supuesta universalidad que se daría en el año 2001 aun lleva más de 10 años de retraso; el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud suponía que el sistema debía ser sostenible si existiera un Régimen Subsidiado que tuviera el 30% de la población, y se esperaba que el restante de población contara con un trabajo formal, condición que tampoco se cumplió; en el caso particular del departamento de Nariño una proporción mayor al 80% se encuentra en el Régimen Subsidiado; de esta manera mientras los pacientes no son atendidos, las deudas que tienen las EPS con los prestadores crece todos los años: al propio Hospital Universitario Departamental de Nariño le adeudan más de 63.000 millones de pesos; pero EPS como EMSSANAR aumentaron sus activos en 370% desde 2004 a 2011 según datos de la Superintendencia Nacional de Salud.  Finalmente nos encontramos en que el bienestar de las EPS privadas se traduce en malestar de la población en general.

 

Ahora el gobierno nacional anuncia que se acabara la “intermediación” de las EPS, la creación de un pagador único llamado Salud-Mía y un cambio de fondo en el sistema de salud. En principio el tema del Pagador único es una propuesta de diversas organizaciones sociales a lo largo y ancho del país y es una propuesta que viene construyéndose desde hace años, pero la forma como lo plantea el Gobierno Nacional no es la más adecuada; por otro lado que se acabe la intermediación me parece aun dudoso; en el articulado de la nueva Ley que impulsa el Gobierno queda claro que las EPS solo cambian de nombre y ahora se llamarán Gestoras, siguen siendo privadas y fundamentalmente tienen una tasa de ganancia lo que se traduce en ánimo de lucro. Estas gestoras tienen un poder enorme en el sistema, porque tienen la facultad de decidir frente a los gastos, autorizaciones y desembolsos de dinero hacia los prestadores, entonces en la práctica los gestores serán quienes administren el fondo único Salud-Mía; en ese sentido no hay un cambio profundo, por el contrario es un retroceso enorme.

 

En términos de la financiación, el artículo 4 de la ley presentada por el Ministerio de Salud y la Protección Social, deja claro que por arte de magia los recursos públicos en el momento en el que salen de Salud-Mía y pasan a manos de las gestoras dejan de ser recursos públicos y se convierten en recursos privados, ello conllevaría a que casos insólitos como Saludcoop se legalicen.  Tambiénel ministro viene anunciando que se fortalecerá la medicina Prepagada, que es netamente privada, e incluso podrá administrar recursos de Mi-Plan, en este sentido habría una atomización más grande del sistema y un fortalecimiento del sector privado de la salud.

 

Definitivamente el ministro Gaviria es un digno representante del espíritu de la ley 100; más garantías al capital privado para que se lucre con el negocio de la salud de los colombianos y menos derechos para la inmensa mayoría de compatriotas que luchan para que nuestra salud sea resguardada como derecho y no como negocio de particulares. Bien esta nueva ley puede hacer lo que parecía improbable, lograr profundizar aún más lo nefasto de la ley 100 de salud, una ley 100 2.0.

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