La reforma tributaria: un verdadero regalo de navidad

Viene dándose a pasos agigantados la Reforma Tributaria en el Congreso de la República, el día viernes 14 de diciembre ya se había aprobado más de la mitad de los 192 artículos que la conforman.

No es un secreto que Colombia goza de un sistema tributario inequitativo. Según la Contraloría General de la República las exenciones tributarias, que en su gran mayoría se concentran en grandes empresas, representan el 4,5% del PIB, y de cada 100 pesos de ingreso bruto, los asalariados tributan cerca de 5 pesos, mientras que los rentistas que derivan sus ganancias del capital o cualquier otra actividad apenas si tributan 2 pesos.

 

Una estocada es lo que recibirá la clase media con esta actual reforma, pues podría quitarle cerca de 4,8 billones de pesos al SENA, al ICBF y a la Salud; por cuenta de eliminar los parafiscales y deducirles 4,6 billones de pesos a las grandes empresas del país, un verdadero regalo de Navidad.

 

La reforma tributaria propone una reducción del impuesto de renta 33% al 25%, con ello la nación pasaría de recaudar -según datos de la Contraloría General de la República- 19,4 billones de pesos, a cerca de 14,8 billones de pesos, lo que representa una disminución de 4,6 billones, que sumado a la eliminación de los Parafiscales del SENA e ICBF, que en 2011 representaron 6,7 billones, suma una deducción de 11,3 billones de pesos.

 

El dinero que se deja de percibir por el SENA, el ICBF y los aportes de salud, quedan incluidos en el nuevo impuesto denominado CREE, que cobrará un 8% a las utilidades. En el año 2011 según la Supersociedades, las empresas declararon un valor por utilidades de 33,2 billones de pesos, que si se aplica el mencionado 8% solo resulta en 2,6 billones de pesos [33,2 billones x 8% = 2,6]. Eso significaría que de aplicarse la reforma tributaria con todo su rigor, SENA el ICBF y la salud, podrían dejar de percibir más de 4 billones de pesos. Además quedan atados al ciclo de ganancias de las empresas, en cuyo caso, si las utilidades disminuyen por razones del entorno económico, también lo harán los recursos para esas instituciones.

 

Son preocupantes estas cifras toda vez que el Gobierno nacional viene remarcando que se trata de una reforma “neutra” y por tanto alguien deberá pagar esta deducción. Ese alguien es sin dudas la clase media, porque buena parte del recaudo se espera conseguir grabándola con un impuesto de renta. Una clase media cada día más azotada por más y más cargas tributarias. Estamos hablando de profesores, médicos, odontólogos, ingenieros, abogados etc.; que sustentan sus ganancias derivado de actividades laborales, con lo cual, y esto lo puede ratificar cualquier manual de economía medianamente serio, se golpea sensiblemente el consumo y la demanda agregada, por la vía de reducir el ingreso neto que pueden dedicar las familias al consumo.

 

Por ello debe decirse que aquí estamos ante una reforma que profundiza las inequidades del país, pues se graba con impuestos trabajo o los ingresos que se derivan de él, y se alivia a las ganancias que se derivan de la utilización de capital, una característica muy poco democrática.

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