La verdad sobre el incendio de la Amazonía

Con el auge de las redes sociales se comparten muchas falacias en medio de verdades; en particular con las noticias del incendio de la Amazonía ha sucedido lo propio. Se divulgan fotografías que no corresponden ni al lugar, ni al suceso; se publican noticias falsas y se emiten mensajes sensacionalistas. Por eso es bueno fundamentarse consultando fuentes fiables.

La Amazonía tiene una extensión de 7 millones de kilómetros cuadrados y comprende los territorios de Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Surinam, Guayana Francesa y Guyana, pero Brasil, prácticamente, tiene toda la Amazonía, pero no toda se ha quemado.

En criterio de muchos ambientalistas y  ONG dedicadas a este propósito, la selva no se toca, pero en su interior habitan muchas comunidades que se benefician de ella. Además, todos los países que forman parte de este bioma extraen madera, y no se ha frenado  la deforestación.

Por otra parte, las políticas colosales de Bolsonaro de fortalecer la economía del Brasil mediante la transformación de la selva en extensas praderas para la ganadería y la agricultura con cultivos de soja y otros productos para la alimentación de las vacas. El problema es que la industria brasilera sufrió un desplome con el pago de sobreprecios para las materias primas importadas, lo que hizo que muchas fábricas cerraran, con el consecuente incremento del desempleo y la inseguridad.

El actual mandatario del Brasil, durante su campaña para llegar a la presidencia ya venía anunciado una serie de medidas de choque, ante la desbanda de la industria. Prometía la revalorización de la carne de res de origen brasileño, por lo tanto ambicionaba talar una parte de la Amazonía para convertirla en pradera para la crianza de ganado. Le restaba importancia al hecho de que tenga categoría ambiental como pulmón del mundo.

Fue por ello que desde el Ministerio de Agricultura se convocó a los agricultores a provocar la quema de una parte de la selva amazónica con el fin de arrasar la vegetación y dejar el terreno llano para los cultivos, específicamente de soja y otros que sirve para alimentar al ganado. El 5 de agosto se procedió la quema pero desafortunadamente le perdieron el control y el incendio avanzó de manera incontrolable.

Entonces, el gobierno del Brasil declaró la emergencia pero ya era muy tarde. El fuego se extendió por kilómetros y kilómetros de territorio selvático por más de 20 días sin que haya sido controlado porque para incendios de estas magnitudes no están preparados nuestros países.

En tanto que el presidente Evo Morales contrato un avión Boeing 747 Súper Tanker, con capacidad para 74.200 litros, para contrarrestar el avance de las llamas. Mientras que llueven las críticas a través de las redes que dicen que para la Catedral de Notre Dame se consiguió muchísimo dinero, mientras que para la selva ardiente sólo se hacían oraciones. La verdad los términos son diferentes lo uno de lo otro.

Si bien es cierto que se le ha dado en llamar a la Amazonía el pulmón de mundo, creemos que este término es eufemístico, puesto que el verdadero pulmón del mundo es el conjunto de todos los océanos que producen la mayor cantidad de oxígeno del mundo teniendo en cuenta que en el mar hay inmensas selvas sumergidas, y las algas marinas producen mucho más oxigeno que las plantas que crecen en la superficie del suelo.

Por supuesto que bajo ningún pretexto podemos permitir que se siga cometiendo actos desastrosos como estos, para ello es necesario que adelantemos algunas campañas que contribuyan a impulsar actos de conciencia como no comer carne, no comer azúcar, no comer alimentos chatarra que contengan soja, no compartir información infundada y tener cuidado con la información tendenciosa.

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