La violencia nunca se fue de Nariño.

El acuerdo de paz entre el gobierno y las Farc logró sacar del conflicto al actor armado más importante del país. Sin embargo, las causas de la guerra se mantienen. La pobreza, ausencia del Estado y narcotráfico siguen siendo los factores que alimentan el fuego de la violencia.

En Nariño, con la salida de las FARC se multiplicaron los grupos armados y se agudizó la guerra. Por su parte el ELN recuperó su fuerza, mantuvo sus territorios históricos y ocupó unos nuevos. Precisamente en esos lugares se manifestó el paro armado con el bloqueo a las vías, Tuquerres-Samaniego y Pasto-Tumaco.

En las últimas 72 horas, el ELN retó a la institucionalidad, el gobierno nacional respondió con presencia militar, y los nariñenses volvieron a sentir miedo e incertidumbre sobre lo que pueda pasar en la región.

¿Qué hacer?

Se requiere la atención integral e inmediata del gobierno nacional. Desde lo regional es ineludible disminuir las brechas sociales existentes en el departamento. Se deben priorizar las subregiones en donde el conflicto se manifiesta con mayor dureza. No se puede esperar la respuesta del gobierno central.

Finalmente, se necesita que los nariñenses nos unamos para exigir la paz para este hermoso territorio. Nariño merece construir un nuevo futuro.

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