Científico pastuso, Alberto Quijano Vodniza, narra el lanzamiento de la Misión Osiris-Rex

Definitivamente estamos en una época maravillosa de la exploración espacial. Aún no pasan las emociones del descenso exitoso de la Misión INSIGHT en el planeta Marte, y  NASA llega nuevamente a un cuerpo muy distante en el sistema solar!

La Misión OSIRIS-REX  se acercará al asteroide BENNU  el  1-2 de diciembre / 2018, y  llegará oficialmente  a este objeto celeste el  3 del mismo mes!

Tuve la fortuna de estar en el lanzamiento de la Misión OSIRIS-REX en septiembre 8 del 2016 y les comparto un escrito y algunas fotos.

Lanzamiento de la Misión Osiris-Rex

(Septiembre 8 del 2016)

Por: Alberto Quijano Vodniza

El 8 de septiembre se realizó el lanzamiento de la Misión OSIRIS-REx (Origins-Spectral Interpretation Resource Identification-Security-Regolith Explorer) hacia el asteroide BENNU. La sonda salió de Cabo Cañaveral en el cohete Atlas V. Esta misión es dirigida por el investigador principal Dr. Dante Lauretta, y se convertirá en la primera misión de Estados Unidos que traerá muestras de la superficie de un asteroide.

El nombre de la misión está vinculado con el dios OSIRIS de la mitología egipcia. Este dios se suponía proporcionaba la vida a través del delta del rio Nilo y a su vez tenía un doble papel como dios del mundo subterráneo, reflejando la muerte. Los asteroides también cumplen ese doble papel: Pueden haber proporcionado a la Tierra los elementos orgánicos para que se desarrolle la vida, como producir también la destrucción de un planeta.

Entre muchos asteroides se escogió a BENNU porque hay gran evidencia de que existen moléculas orgánicas en su superficie y cuyos regolitos pueden registrar la historia primera del sistema solar. Además se estima que este cuerpo celeste presenta gran probabilidad de colisión con nuestro planeta en el próximo siglo. Los asteroides semejantes a BENNU contienen fuentes naturales de agua, elementos orgánicos y metales preciosos.

Existen más de 500.000 asteroides conocidos, pero sólo 7000 de ellos son NEOs (asteroides cercanos a la Tierra) y de estos 7000, sólo 192 tiene una órbita muy similar a la Tierra. El siguiente filtro consistió en seleccionar asteroides con diámetro mayor de 200 metros para que el giro alrededor de su eje no sea muy rápido y permita la recolección de muestras en forma segura. Teniendo en cuenta esta condición, la lista se redujo a 26 asteroides,  y de éstos sólo 5 tenían la composición química perfecta. Al final se escogió a BENNU.

El objetivo de la misión es traer después de 7 años muestras de la superficie con el fin de realizar las siguientes tareas: Verificar si efectivamente existen moléculas orgánicas en este cuerpo celeste; realizar cartografía del asteroide y estudiar si efectos no gravitacionales como el efecto Yarkovsky puede modificar sensiblemente su órbita con el transcurso de los años. El efecto Yarkovsky está relacionado con la radiación térmica del asteroide que puede originar perturbaciones en la órbita de un asteroide. El conocimiento de este fenómeno puede ayudar a los científicos para predecir en el futuro si algún asteroide se acercará peligrosamente a nuestro planeta. En agosto del 2018, cuando la sonda esté a una distancia aproximada de 2 millones de BENNU, se harán maniobras de frenado para obtener un acercamiento que no ponga en peligro la misión.

Para recolectar las muestras se empleará un brazo robótico denominado TAGSAM (Touch-And-Go Sample Acquisition Mechanism) y se depositarán en un recipiente que estará cinco segundos en contacto con la superficie. La nave espacial tiene suficiente nitrógeno para permitir tres intentos de muestreo con el fin de recoger entre 60 y 200 gramos. En marzo del 2021, la ventana de retorno se abrirá y OSIRIS-REx empezará el regreso a la Tierra. Si todo opera como lo planeado, las muestras retornarán  a la Tierra en septiembre del 2023. Para ello, dichas muestras serán liberadas de la sonda y caerán mediante paracaídas en el desierto de Utah.

El estudio detenido de BENNU dará información importante a los científicos para el caso en que un asteroide en el futuro se dirija hacia la Tierra.

Es oportuno indicar aquí que el instrumento destinado a realizar espectrometría de rayos X, fue diseñado por estudiantes  de postgrado de las universidades  “MASSACHUSETSS INSTITUTE OF TECHNOLOGY (MIT)” y “HARVARD”. Este dispositivo determinará la composición atómica del asteroide.

Otro objetivo importante de esta misión es comparar las observaciones realizadas por la misión, con datos tomados desde la Tierra por diferentes Observatorios. Allí es precisamente donde estará nuestro trabajo.

El Observatorio Astronómico de la Universidad de Nariño colaboró con el programa TARGET ASTEROIDS (que pertenece a la MISION OSIRIS-REx) enviando muchos datos de astrometría y fotometría  de varios asteroides propuestos por los científicos de la Misión. El programa citado TARGET ASTEROIDS se centró en el estudio de los asteroides que son análogos a Bennu (101955)  y  a 1999 JU3 (162173),  cuerpos celestes que constituyen los objetivos de la Misión Osiris-Rex de NASA  y de la Misión japonesa Hayabusa-2 de JAXA.  Este proyecto está interesado en la mayoría de los asteroides cercanos a la Tierra (NEA), aunque también solicita observaciones de asteroides relevantes del cinturón principal (MBA).

En Colombia el Observatorio de Pasto fue el único en participar en este proyecto. Por este motivo, Alberto Quijano Vodniza recibió invitación de los Científicos de la misión a través de la Dra. Dolores H. Hill  (Research Specialist–Lunar & Planetary Laboratory-Kuiper Space Sciences-The University of Arizona),  para asistir al lanzamiento de la Misión OSIRIS-REx.

 

CRÓNICA DEL VIAJE

Ya no estoy en Estados Unidos pero la nostalgia me lleva nuevamente a esos lugares en un viaje a través de la memoria y del espacio-tiempo. Estoy en Cabo Cañaveral con su paisaje colmado de lagos, pantanos y lagartos, azules profundos, y peces jugueteando en el mar queriendo volar.  Yo también soy un pez aprisionado que quiere salir de las aguas, y llegar al azul superior para jugar con los luceros y escribir algunas notas en un bello pentagrama.

La armonía está presente. Ya estoy en la base de lanzamientos de las naves espaciales de NASA, laboratorios y edificaciones reflejo de cualquier  película asombrosa de ciencia ficción. Vuelvo al pasado, he comprendido que el tiempo transcurre en forma diferente cuando damos más valor a los sentimientos que a los procesos biológicos:  Estoy en un 21 de diciembre de mi infancia, cuando nuestro pequeño cohete explotó en un universo de colores y sonidos. Aprendí  luego que los fracasos también tienen poesía y se recuerdan en el presente disfrazados de victoria.

El Dr. Vishnu Reddy científico de la India y de la Universidad de Arizona, integrante  de la Misión OSIRISRex, levanta su mano invitándome al lugar donde él con otros científicos han colocado un telescopio para observar perfectamente la sonda que yace en la punta del cohete.

El himno de Estados Unidos señala a mi corazón que debe prepararse para emociones intensas. El vaivén de las banderas en resonancia con el suspiro del viento me indica que un posible fracaso de la misión ya se ha desvanecido.

La voz del presentador de NASA informa que tan sólo falta un minuto…Un minuto eterno que luego se transformará durante el lanzamiento en un fugaz suspiro. Las voces emocionadas de los asistentes se convierten en melodía que da a los motores un impulso adicional: diez, nueve, ocho…….tres, dos, uno, CERO!

La palabra mágica cero da inicio al espectáculo, repleto de colores y emociones. El fuego lucha por subir y dejar muy distante la Tierra. La intensa explosión del combustible altera la tranquilidad de la naturaleza, las aves parten a distantes lugares. La vegetación está repleta de emoción!. Hay llanto en mis ojos como en los lejanos tiempos cuando disfrutaba en la pantalla de un viejo televisor las misiones Apolo que visitaban entonces la anciana Luna. El cohete dibujó en el gran telón azul, primero una línea ondulante de color tenuemarrón y luego una línea blanca que con su forma demuestra la curvatura de la Tierra. Al frente de la línea el cohete y el fuego portan instrumentos y sueños que después de siete años regresarán a nuestro planeta portando datos de la geología de BENNU.

Por fin ha llegado a mi cuerpo la onda de choque de la gran explosión. Mi cuerpo se ha transformado en el teclado de un piano, donde las bajas frecuencias engendran nobles sentimientos. Cómo me hubiese gustado ser músico para plasmar en una melodía el mar de sentimientos que brotaron en pocos segundos… Celebramos con Vishnu el gran éxito del lanzamiento brindándonos un gran abrazo y un fuerte estrechón de manos.  No pude evitar que las aguas del mar se apoderen de mis ojos….. Hay olor a vino añejo suspendido en el ambiente, mientras el disco inconcluso de la Luna juega con los anillos próximos de Saturno, en el mágico teatro de los apergaminados cuentos.

Mi espíritu está impregnado del aroma del mar, del misterio encerrado en la larga noche y de las luces de la ciudad distante, faros de la playa que escogimos para vivir. Espero retornar a esos lugares repletos de ciencia ficción y poder expresar entonces la poesía y música vivida en un lugar, donde la arena y la vegetación han robado algo al color del mar.

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