Las lecciones que nos dejó Jaime Garzón

El 13 de agosto, marca una fecha que tocó el corazón de muchas personas en Colombia: el asesinato del humorista Jaime Garzón. Este es un resumen de su legado a través de sus vivencias.

Por: Manolo Villota Benítez- periodista.

Un día como hoy, Jaime Garzón se levantó de madrugada, como lo venía haciendo todo los días desde hace algún tiempo. Luego de sacudir el sueño tenía que alistarse, montar su camioneta y   manejar directo hasta su trabajo en Radionet, ubicada en Quinta Paredes, en el oriente de Bogotá.   La emisora la fundó el periodista Yamid  Amat y funcionaba 24 horas emitiendo noticias.

Aquella mañana, Jaime se movió en silencio, con una solemnidad poco habitual en él. No despertó a nadie. Se limitó a salir por la puerta pensativo, con una certeza que pesaba sobre sus hombros. Arrancó su carro y a los pocos minutos, en la parada del semáforo ubicada en la Calle 22F con Carrera 42B, muy cerca de  Corferias, varios disparos atravesaron su cuerpo; los culpables: dos hombres subidos en una motocicleta. El hecho, violento y repentino, terminó con la escena de un vehículo chocado contra un poste, un hombre asesinado apoyando la cabeza contra el volante y los titulares de las noticias del resto del día resumidos en una frase: «Mataron a Jaime Garzón».

Este 2019 se cumplieron 20 años desde que acabaron con la vida del que probablemente haya sido el humorista más importante de nuestra historia. Sin embargo, más allá de haber sido una figura pública que usó la risa como canal para llegar a la audiencia, Jaime Garzón fue un líder y un ciudadano preocupado por los grandes problemas que siempre han aquejado a Colombia. A continuación te mostramos algunas lecciones que nos dejó su vida.

El humor es una llave que abre todas las puertas

Jaime, era un bogotano más. Vivía en el barrio La Perseverancia, estudió en la Universidad Nacional. Andaba en bicicleta por las calles de la capital. Sin embargo, con el tiempo, terminó siendo amigo de un sinnúmero de personalidades, políticas, deportivas y del entretenimiento, todo debido a tres factores: su inteligencia, su carisma, y el más importante, su sentido del  humor. Por ejemplo, Cuando conoció a Paola Turbay en el reinado de Cartagena, como se cuenta en esta nota, él simplemente se sentó en la mesa donde ella estaba desayunando; cogió una cuchara y, sin pena, tomó parte  del desayuno de la reina. Contrario a ganarse un gran problema, ahí empezó una amistad que perduraría años.

En 1987, Garzón se unió a la campaña para la Alcaldía de Bogotá de Andrés Pastrana. Se presentó ante Claudia de Francisco quien era su gerente luego de una larga espera y hacerle llegar un manuscrito improvisado. Tenía los bordes quemados y el texto emulaba una carta formal en español antiguo. No hubo más remedio que recibirlo. Jaime pasó de ser parte del equipo de avanzadas a jefe de giras y luego alcalde menor de Sumapaz; vale mencionar que no solo se hizo amigo de la gerente, también del futuro alcalde. Es ya famosa la anécdota que cuenta  su reacción frente a los hombres que secuestraron a Pastrana en 1988. Cuando irrumpieron en la sede y estaban a punto de llevarse al candidato, Garzón se aferró a una de las piernas de los perpetradores: “Llévenme a mí también. Yo soy el jefe de giras y adonde vaya el candidato yo lo acompaño», gritó.

Se relacionó con  la clase política y varios intelectuales del país, organizaba comidas en su casa, incluso se ganó la simpatía del ex embajador de Estados Unidos  Myles Frechette, quien en esta entrevistacuenta cómo lo conoció y la impresión que tuvo de él. Sin embargo, a la gran celebridad que Garzón pudo conocer y de paso enojó gracias a su irreverencia fue a Gabriel García Márquez,  como se cuenta en este artículo.En 1991 Jaime departía con Enrique Santos y otras personas en un apartamento en Bogotá. En medio de la charla y conociendo las aptitudes de imitador de Jaime, surgió la idea de llamar al escritor fingiendo ser el entonces presidente César Gaviria. La «propuesta» era que García Márquez actuara como intermediario en las conversaciones que en ese tiempo se adelantaban con las Farc y el ELN. El nobel accedió y Garzón prometió enviarle un avión privado en muy poco tiempo. Cuando se supo que era una broma, tanto Gabo como su esposa Mercedes quedaron bastante molestos. tiempo después, en el restaurante El Patio, Jaime disfrazado de mesero, se hincó ante la mesa en la que ambos estaban y pidió perdón recitando de memoria fragmentos de Cien años de soledad. El gesto fue suficiente para obtener la absolución.

No perder la fe en el país

«Yo creo en la vida, creo en los demás, creo que este cuento hay que lucharlo por la gente… «, dijo en esta entrevistacon Fernando González Pacheco. Además de su labor como humorista en la que satirizaba las problemáticas de Colombia a través de los distintos programas en los que actuó, también contribuyó al país desde otros espacios, como alcalde de Sumapaz, donde buscaba dotar de lápices y cuadernos las escuelas, recursos para los servicios públicos, entre otras acciones. Por otro lado, fue parte de iniciativas importantes como el plan pedagógico que trajo  la naciente Constitución Política de 1991. Garzón fue parte del equipo que hizo conocer la Carta a las comunidades indígenas del país además de acompañar su traducción a lenguas vernáculas.

De ahí que surge el famoso fragmento que los Wayús tradujeron del artículo 12 que reza textualmente «Nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes» y que ellos adaptaron a «nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente». Igualmente, sus conferencias, hoy bastante recordadas y que impartió en algunas universidades del país buscaban generar en la juventud de aquellos años un interés por la situación de Colombia, una cultura ciudadana con sentido de pertenencia por el territorio donde nacimos y donde cada día interactuamos. El gran mensaje de Garzón era una invitación a no dejar de creer que las cosas pueden ser mejor si construimos entre todos.

Un legado para el humor político colombiano

Jaime Garzón fue una persona preocupada por el país, alguien que ejerció en cierta medida el periodismo pero sobre todo un humorista político. Gracias a las amistades que pudo hacer a lo largo de su vida y su talento para interpretar personajes, Jaime llegó a distintos equipos de trabajo donde pudo brillar. Así fue como pasó por Zoociedad y por Quack, dos programas de televisión que se encargaban, a través de la parodia, de mostrarnos una radiografía de un país en constante crisis. El humor le permite decir al hombre, lo que tal vez no se podría expresar de otro modo y Garzón fue un ejemplo de aquello. Con su más célebre personaje,Heriberto de la Calle, entrevistó y confrontó personajes de todas las tendencias políticas e ideológicas. Bromeó con ellos y a no pocos los puso en jaque. Luego de su muerte, tras de sí dejó una estela que siguieron, con su propio estilo, otro tipo de programas y humoristas. Aunque hoy el humor político no es tan brillante como en aquellas épocas, se mantiene vigente. En radio, La Luciernaga o Vox Populi, en la web Actualidad Panamericana u Holasoydani, en medios como el Espectador o La Silla Vacía, el humor es un elemento que está presente y aunque no necesariamente ocupa todo, se vuelve una herramienta para decir las cosas de manera creativa y satírica.

Al final de una entrevista realizada en su casa, Jaime Garzón Forero citó a Paul McCartney, uno de los integrantes de la agrupación británica The Beatles cuando se le indagó sobre el mito que giraba en torno a su muerte. El cantante respondió jocosamente «juró que no morí».  «A mí me gustaría no morir», dijo Garzón, «no morir en la historia».  A pesar de su asesinato, su deseo se cumplió y hoy es parte de la memoria colectiva de Colombia; los homenajes, formales e informales, están por todos lados. Anualmente los medios de comunicación conmemoran la fecha, los documentales se siguen haciendo incluso hace poco se realizó una teleserie sobre él. Aunque, la investigación alrededor de los hechos ha sido cuestionada como lo indica  esta notade la Fundación para la Libertad de Prensa, y la verdad aún se ve lejana, lo cierto es que Garzón aún prevalece como un símbolo de que la risa y humor son medios  poderosos  que calan, para bien y para mal, en la consciencia de las naciones.

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