Las oportunidades de la Universidad Nacional Sede Tumaco: gran desarrollo regional

Por: Herbert Giraldo Gómez, Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia

Con la llegada de la Profesora Dolly Montoya Castaño a la Rectoría de la Universidad Nacional de Colombia a partir de mayo de 2018, se inicia una nueva etapa para la Sede Tumaco de la Universidad Nacional. Esto se evidencia inicialmente con la designación de la Profesora Amanda Lucía Mora Martínez como Directora de Sede. La profesora Mora está adscrita a la Sede Medellín y su formación básica es en Química (graduada de la Universidad del Valle).

Recibe la profesora Mora una sede que ha sorprendido a la institución. La demanda por educación de calidad en la región es destacable. En el último proceso de admisión a la Sede Tumaco con 3800 aspirantes solo la superaron las sedes Bogotá y Medellín. Diciente que sedes consolidadas y prestigiosas como Manizales y Palmira hayan sido ampliamente superadas por nuestra sede en el Pacífico.

La Universidad Nacional está adelantando la construcción de 4 bloques de aulas y laboratorios en Tumaco, con recursos provenientes del convenio con ORIO (Organismo de cooperación del Reino de los Países Bajos) y de la Estampilla Pro Universidad Nacional y demás universidades del estado. Al concluir estos edificios se debe aumentar la capacidad de absorción de nuevos estudiantes, lo que beneficiará a la región de forma contundente.

Pero no debe la costa pacífica de Nariño pensar que eso es todo. Hay grandes retos para el futuro. En primer lugar: hay que buscar recursos para el funcionamiento de la Sede Tumaco. Esto implica que las fuerzas sociales y políticas de la región deben apoyar la gestión que adelantará en algún momento la Universidad ante el Ministerio de Hacienda y Crédito Público para que se asigne a la base presupuestal unos rubros adecuados que permitan la operación de la Sede, la contratación de docentes adicionales y demás gastos asociados.

Ya vía el Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica, PEAMA, se han admitido unos 500 jóvenes de la región. Para el primer semestre de 2019 hay 200 nuevos estudiantes en la Sede (el mayor número de admitidos hasta la fecha) y es evidente el interés de los jóvenes por formarse y la acogida que la Universidad Nacional ha tenido en la región.

Por tanto hay que pensar en el apoyo que estos chicos de una región tan discriminada históricamente requieren una vez hagan su movilidad a las sedes andinas de la Universidad Nacional de Colombia. Deben existir programas de Bienestar Universitario específicos que apoyen con monitores a aquellos estudiantes que así lo requieran, apoyo sicológico para adaptarse a la nueva circunstancia, apoyos en temas de alimentación, transporte y alojamiento en Bogotá, Medellín, Manizales y Palmira, impulsar la gran disposición que para el deporte tienen los jóvenes de la zona, actividades culturales que permitan mantener y fortalecer su cultura. Son pues muchos los retos que enfrenta la institución en torno a los estudiantes admitidos por la Sede Tumaco.

Ahora, están listos los diseños de 5 edificios adicionales para una segunda fase de desarrollo. Estos edificios permitirán en el futuro cercano plantearse la necesidad de tener programas académicos de pregrado que completen la totalidad de los cursos de forma presencial. Eso impulsará además el desarrollo de posgrados y las actividades misionales de investigación y extensión. Estos edificios cuentan con una financiación parcial del cooperante de Holanda. Se deben buscar los recursos de inversión de contrapartida.

Se deben contemplar también las instalaciones complementarias, culturales, deportivas y de bienestar que requiere la Sede. Indudablemente el deporte y la cultura son complementos en la formación integral de los estudiantes y las particulares habilidades de los jóvenes de esta linda zona de Colombia para los deportes, la música y la danza indican que hay que pensar en actividades específicas.

Un último reto es lograr una mejor absorción de bachilleres de los demás municipios de la región. Si bien ya hay estudiantes de prácticamente todos los municipios, es necesario que la presencia sea más equilibrada. Lograrlo implica reconocer que para aquellos bachilleres de municipios como Roberto Payán o los de la región del Sanquianga, llegar a estudiar a Tumaco ya es un desplazamiento importante. Ellos también requieren apoyo.

El desarrollo de esta sede es una tarea que invita a que tanto la comunidad académica haga los planteamientos necesarios, como a que la sociedad en general apoye las gestiones de la dirección ante los organismos respectivos para conseguir los recursos necesarios. Lograrlo implicará la definitiva entrada al siglo XXI de nuestro querido Pacífico de Nariño.

Es un sueño, pero como dice John Stuart Mill: “Al estudiante que nunca se le pide que haga lo que no puede, nunca hace lo que puede.”  Si lo parafraseamos, hace unos años se pensaba que no se podía tener una Sede Tumaco de la Universidad Nacional, ahora hay que hacer lo máximo posible.

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