Las tecnologías blandas cambiaron el modo de vida en el mundo

Por: Aníbal Arévalo Rosero

Hace algunos días un amigo publicaba en las redes sociales un obituario en el que informaba del fallecimiento de su padre. De inmediato empezó a recibir numerosos mensajes de solidaridad y de condolencia, además de los emoticones de tristeza. Esto nos pone a pensar cómo el avance tecnológico ha cambiado nuestras costumbres. Ya no enviamos sufragios,  flores o abrazos, sino que consideramos cumplido nuestro deber con breves palabras (muchas veces exageraditas).

Desde el 2003 hasta la fecha, el crecimiento que experimentó Facebook es monumental. Ahí está todo, o casi todo. Lo que en un principio fue una plataforma para comunicar a los estudiantes de la Universidad de Harvard, en el cual se publicaba el directorio fotográfico con el perfil de cada miembro, pasó a convertirse en el medio donde se perdió la privacidad. Todo lo publican: la comida, los viajes, los cumpleaños, la soltería, el matrimonio, la enfermedad y tantas cosas.

Los políticos no se quedan atrás, utilizan una red como Twitter para divulgar sus decisiones, acciones y opiniones. En 140 caracteres algunos generan polémica o dan de qué hablar a los periodistas. Pero también están en Facebook, esperando que sus simpatizantes les cepillen las solapas con palabras melosas e hipócritas; o les den el consabido “Like”.

En la actualidad Facebook cuenta con 2.200 millones de usuarios de todos los rincones del mundo; tiene un mercado pulpita que le permite obtener billones de dólares, principalmente por concepto de publicidad. El joven Mark Zuckerberg, propietario de la red social, es uno de los más ricos del mundo, por encima del banquero colombiano Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Pero también es propietario de otras redes de gran impacto como Instagram y WhatsApp. Esta última es una de las mayores utilizadas para las comunicaciones, reemplazando las llamadas a móvil. También es aprovechada para enviar enlaces de noticias de los portales periodísticos, fotos, estados, y la gente de negocios aprovecha para dar a conocer sus productos o servicios.

Estamos en pleno auge de la revolución tecnológica. Hablamos de las tecnologías blandas, todas aquellas que están vinculadas con la electrónica, la informática y la telemática. Se ha creado cientos de plataformas que cambiaron el modo de vida en el mundo. Algo tan básico como necesitar un taxi para desplazamiento dentro de las ciudades, es reemplazado con una plataforma como Uber, que presta un eficiente servicio y con mucha seguridad.

Pero así mismo, los portales virtuales de los periódicos y revistas hicieron que se dejara de emplear el papel para la publicación en físico. Wikipedia hizo que sacáramos de uso las viejas enciclopedias que se desactualizaban muy pronto. En la actualidad, portales como Airbnb ponen en jaque a los hoteleros por sus atractivas ofertas de brindar hospedaje en casas particulares.

Todos los servicios que antes se tardaban en llegar o recorrer grandes distancias, ahora, los obtenemos de inmediato a través de un computador personal (PC), portátil, Tablet o teléfono Android. Las salas de cine se están quedando vacías porque la plataforma de Netflix te pone la película en el lugar donde estés y tú pones las palomitas. Spotify te pone la música que quieras; Booking está reemplazando a las tradicionales agencias de viajes.

Y así, lo que quieras o los que necesites, está en internet para hacernos la vida más cómoda. OLX, si quieres vender; Google, si necesitas una consulta o la dirección y el teléfono; YouTube, la televisión, la música, las recetas de cocina o cómo hacer el nudo de la corbata.

Toda la revolución tecnológica ha contribuido a darnos mayor confort, pero lamentablemente parece que nos deshumaniza, porque las redes sociales están cargadas de insultos, odios y memes ofensivos.

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