Liceo Central de Nariño, once años de incumplimientos.

Por: Comité Veedor

Hace once años la escuelita de la I.E.M., ubicada en la carrera 27 entre las calles 10 y 20 fue demolida, debido al plan de movilidad que transformó el centro histórico de Pasto, proyecto del entonces alcalde Eduardo Alvarado Santander. La demolición se llevó a cabo y el alcalde se comprometió a devolver la escuela “y que los dineros correspondientes se situarán a la Institución Educativa en forma prioritaria frente a los demás predios de la carrera 27 dada la importancia de garantizar el servicio educativo en el menor tiempo posible ”, pues “el municipio UAE-SETP AVANTE desarrollan una política nacional de transporte público, y el predio referido está destinado al sector educación, el municipio aporta el predio con cargo a sus compromisos de cofinanciación del Sistema Estratégico de Transporte SETP, y realizará las acciones administrativas de cruce de cuentas con el fin de asegurar que de los recursos municipales asignados al SETP se trasladen los recursos correspondientes al monto de $931.028.830 para el sector educativo”.

Después de 11 años, el cruce de cuentas no se ha efectuado y el valor estipulado en aquel entonces es obsoleto. La situación que enfrenta nuestra institución educativa es el reflejo de las inconsistencias que hubo en el proceso de la carrera 27; una vez más la comunidad es quien sufre. En este caso, los niños y las niñas de edades entre los 5 y los 8 años de edad, quienes hasta el momento no gozan de un espacio digno; donde el juego se acompañe de zonas verdes, ni siquiera un patio adecuado, ni de salones que cumplan  con las condiciones mínimas estipuladas por la ley. Se vulnera el derecho a la educación, a la salud y a la recreación de los pequeños, pues hasta el día de hoy no hay sede propia, solo una en arrendamiento y en difíciles condiciones. A lo largo de este tiempo nuestros niños han estado en espacios viejos, pequeños y en pésimas condiciones de salud y de recreación para nuestros hijos.

Por esta razón, hoy el comité veedor y la comunidad educativa en general exigimos se devuelva a la Sede con condiciones dignas para nuestros niños y niñas, según se estipula en la Constitución de Colombia y según recuerda la Corte Constitucional en la sentencia T 107 de 2017, que reza: “la educación es un derecho y un servicio de vital importancia para las sociedades por su relación con la erradicación de la pobreza, el desarrollo humano y la construcción de una sociedad democrática”. Reconocemos la gestión de la actual Secretaria de Educación de Pasto, sin embargo la demolición de la escuela solo se subsana con una sede propia, mientras tanto, por lo menos, con un arrendamiento en óptimas condiciones y la promesa en acción de la compra de la sede propia.

El comité veedor exige se respete el derecho de bienestar, de educación, salud y recreación digna para nuestros niños y familias, porque la escuela hace parte de nuestras vidas, de las esperanzas que generación tras generación se renuevan, porque aquí en el Liceo Central somos una familia y la escuela es, todavía, el único lugar donde es posible soñar. Los niños de aquel momento ahora están prontos a terminar su bachillerato, mas nosotros los padres acompañamos el presente con los recuerdos y nuestra presencia, mientras en este 2019 alzamos la voz contra el atropello a nuestros hijos y maestros. Por ello, clamamos por unas condiciones dignas para nuestros hijos y las generaciones futuras, porque gracias a la escuela reconocemos que el camino no es la violencia, sino una educación digna, que respete la infancia, una educación de calidad, así que No más esperas, no más paños de agua tibia, QUEREMOS un arrendamiento en condiciones dignas y con prontitud sede propia .

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