Los desafíos del próximo gobierno departamental de Nariño

Por: Luis Alfonso Escobar Jaramillo

PhD. Economía Ambiental

Director Universidad del Valle Sede Palmira

ExSecretario de Planeación de Nariño

ExGerente del Plan Pazcífico

En momentos de recta final para las campañas políticas de cara a los comicios del 27 de Octubre para elegir gobernador, la mayoría de los ciudadanos concentran su atención en las encuestas y sus tendencias, mientras que los candidatos y sus equipos le apuestan a mostrar en la opinión publica apoyos masivos con sus visitas a pueblos y plazas públicas, ayudados principalmente, más que por el carisma y las ideas de sus programas de gobierno, por las ¨figuras¨ nacionales y regionales con estructuras políticas locales que se adhieren a una u otra campaña con la esperanza de ganar y aspirar a montarse en la naciente ola de cuatro años de relaciones burocráticas. A estas alturas poco importan los temas y la profundidad de los mismos para dar respuesta a las necesidades mas apremiantes que deberá abordar un mandatario. Esto pasa casi en todo el país.

Los estrategas políticos, en el caso de Nariño, pueden estar despreciando que cerca del 50% de los electores no tienen aún una definición de por quién votar o su preferencia por algún candidato. Esa lectura es importante, pues una sociedad educada políticamente como la de Nariño, demostrada a lo largo de los cinco gobiernos anteriores, seguramente no se identifica aún con los candidatos en la contienda, no porque no sean destacados profesionales, empresarios o dirigentes sociales, sino porque no han podido conectar con esa ciudadanía que se mueve por motivaciones colectivas bien pensadas y estructuradas.

Quizás ya pasamos del endoso y respaldo de la ciudadanía a un candidato por la estatura política que representaban en el concierto regional y nacional personajes como Parmenio Cuellar, Antonio Navarro, Raúl Delgado y Camilo Romero, figuras prominentes que se daba por sentado su idoneidad para dirigir un departamento con grandes recursos y oportunidades para el desarrollo, pero igualmente complejo para la gobernabilidad y gobernanza por ser el departamento con las mayores complejidades derivadas de la mutación de las economías ilegales asociadas conflicto social histórico del país, como una medida para entender que su gobierno no solo debe ser gerencial como la de un CEO (Chief Executive Officer o director ejecutivo) sino también política como la de un gran, o al menos que lo parezca, estadista.

En el periodo de gobierno entre Cuellar y Navarro tuvimos la gobernación del Profesor Zuñiga, prominente catedrático, cuyo rol fue garantizar la estabilidad fiscal, financiera y administrativa, que había iniciado su antecesor, después de un gobierno que puso al departamento por fuera del equilibrio, por llamarlo de alguna manera, que encontraríamos en los siguientes cuatro gobiernos llamados alternativos. Se puede decir que este fue un gobierno técnico que empezó a dar línea sobre como abordar los problemas del desarrollo entendiendo las diferencias regionales y culturales para encontrar una senda estable de desarrollo en la potencialidad mas grande que tiene el departamento: la diversidad.

Mantener un equilibrio entre lo técnico y lo político exige que quienes se postulen a la gobernación ¨pinten¨ ser estadistas, o al menos acompañarse con equipos que den la garantía y confianza a la ciudadanía consciente de que vamos a tener un real buen gobierno, bajo el entendido que no son cuatro años para descubrir para donde va Nariño, sino que desde el año 2.000 este departamento con sus dirigentes sociales, gremiales y políticos, tácitamente marcaron una ruta de estabilidad fiscal, financiera, administrativa, y de política social  que nos ha permitido ser el departamento del país que mayores resultados muestra en cierre de brechas sociales, en medio de dos décadas del conflicto social mas atroz enfrentado por región alguna.

La fortuna de contar con el Acto Legislativo 05 de 2011 y la Ley 1530 de 2012 que reforma los artículos 360 y 361 de la Constitución Política y crea el nuevo Sistema General de Regalías, hacen que Nariño sea una de las regiones mas ganadoras del país, pues no solo por la cantidad de recursos que nos llegarían, sino porque estábamos preparados para asumir, en medio de la precariedad de nuestros ingresos propios, llevar a fondo la estabilidad que habíamos construido por 20 años. Ello exigía no apartarse de la ruta construida, sino marcar nuevos gobiernos que promovieran un uso inteligente de los nuevos recursos orientados a acelerar el cierre de brechas y promover una fuerte inversión en los sectores (Ciencia y tecnología, Educación superior, vías secundarias y terciarias, aeropuertos, etc) que garantizarían en el mediano y largo plazo una mayor competitividad del departamento.

En esto nos esmeramos por tener en los últimos dos gobiernos el mejor plan de desarrollo del país, no como un premio vano o accesorio, sino como la garantía de una ruta técnica y políticamente consensuada a nivel de la diversidad cultural y subregional del departamento, con una diferencia conocida de los dos últimos gobiernos en cuanto a la ejecución por la gestión que cada mandatario adelanto articulando los tres niveles de gobierno, y por supuesto con el papel positivo que jugaron la densidad de parlamentarios mas alta que tiene el país, los de Nariño, especialmente en el gobierno del Dr. Delgado.

La distinción entre si debe ser un gobierno alternativo o no, ya no es parte de la agenda de los ciudadanos de Nariño, porque su preocupación no es ideológica sino lógica y territorial, pues el departamento construyó una especie de gobernanza social, que apartarse de ella tiene un costo enorme en gobernabilidad y  gobierno real, pues se entiende que no vienen a crear y/o inventar lo que socialmente se ha construido por muchos años, por eso creo que los ciudadanos de este Nariño quieren tener la confianza que un eventual gobierno departamental partirá, por ejemplo de:

Un ejercicio de planeación y presupuestación participativa que de garantía de un consenso territorial, en el que la clave será como ejecutar esta ruta y como se acompañará para ello con el gobierno nacional y la cooperación internacional.

Ahondar en el modelo de subregionalización del departamento para que las subregiones se conviertan en Asociaciones de Municipios o Regiones Administrativas de Planificación y Gestión, que alienten el dialogo político subregional de sus alcaldes con el gobierno departamental y nacional.

Proponer un modelo de gestión y ejecución especial para la costa pacífica y la cordillera del departamento, pues es sabido que cuatro años no bastan para superar los problemas estructurales que tienen estas subregiones, pero si es posible proponer un ajuste institucional que pueda promover una especie de vice-gobernador que articule todas las estrategias y acciones de gobierno para acelerar el cierre de brechas y la competitividad en estos territorios. Aquí debe jugar un papel determinante la Asamblea del departamento, pues estas zonas no solo deberían tener representación política en esta instancia para garantizar la voz de sus pobladores, sino que pueda orientar una ordenanza para garantizar recursos de mas de dos vigencias de gobierno para superar las causas estructurales del atraso de estas subregiones.

Acelerar el cierre de brechas con un modelo de articulación de la inversión de los tres niveles de gobierno, mediante pactos concretos y evaluables en tiempo real.

Profundizar estrategias encaminadas a mejorar los indicadores de competitividad mediante una mayor cobertura territorial de educación superior y formación académica del mas alto nivel de las ciencias duras, ingeniería y ciencias sociales. De igual forma focalizar y articular con el gobierno nacional la inversión en ciencia, tecnología e innovación orientada a mejorar nuestra participación en los eslabones mas fuertes de la cadena de valor de los mercados de bienes primarios, además de aprovechar la posibilidad de convertirnos en una bioeconomía de primer nivel mundial.

Finalmente, entre otras apuestas mas detalladas, el aspirante a gobernador debería indicar que y como va ha gestionar el contrato plan y CONPES agropecuario como un acuerdo que hicimos los nariñenses con la nación, para superar las inequidades de inversiones regionales históricas, y que papel debería jugar en este escenario el bloque parlamentario y empresarios del departamento.

Pues bien, ese 50% de la ciudadanía que aun no se expresa en su inclinación por un candidato u otro, seguramente quiere escuchar de quien vaya a ser gobernador, como dará confianza de un gobierno que no solo conecte con la gente, sino con el proceso histórico de gobernanza social que Nariño ha construido desde hace 20 años, salirse de esa ruta o no comprenderla para hacer un gobierno de acciones, puede llevarnos a hacer pausas innecesarias en una economía que con vigor viene resolviendo sus problemas sociales, con mayor inclusión y estabilidad fiscal, como garantía de una competitividad que se requiere promover para dar el salto cuantitativo de un departamento con las mejores condiciones territoriales para el desarrollo en el país, porque además de la alta potencialidad para producir alimentos y bienes primarios que requiere el mercado global, también avanzamos en la generación de emprendimientos que esperamos sean disruptivos para aprovechar la condición de ser frontera con Sur América y el mundo a través de su salida por el pacífico.

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