Los despojos mortales del Hotel Agualongo

El Hotel Agualongo fue uno de los iconos de la ciudad de Pasto; fundado en 1977 rápidamente se convirtió en un emblema de la ciudad al ser el primer edificio elevado que se erigió sobre nuestro suelo; ahora sella su registro de defunción bajo la dirección del señor Luis Carlos Coral como director ejecutivo de Comfamiliar Nariño, pero por supuesto los problemas vienen desde anteriores administraciones.

Tras el cierre del otrora emblemático hotel, los pastusos observamos atónitos cómo desfilan uno a uno sus activos convertidos en chatarra. Con el cuento de “que la caja no está para obtener resultados financieros sino para impactar en la vida del trabajador y su familia, e impactar la responsabilidad social” se ha justificado toda la desidia administrativa no solo del Hotel, sino en los supermercados, droguerías, la EPS que presenta una reducción de activos de más de mil millones de pesos y en general de la Caja de Compensación Familiar.

Todo esto no deja de sorprendernos si tenemos en cuenta que el hotel no sólo era un símbolo de la ciudad, sino una empresa rentable que generó utilidades durante varios años, pero por decisiones que tienen un contenido político de quienes se han apoderado del consejo de administración imponiendo a directores ejecutivos nombrados a dedo que llevaron finalmente a nuestro hotel a su cierre y liquidación.

Habrá que preguntarse cómo se pudo perder de un momento a otro una clientela conformada por las mejores empresas a nivel nacional, el sector bancario, empresas corporativas, laboratorios, etc., que conformaban su base de datos; la respuesta pareciera hallarse en la selección amañada de los operadores como la empresa de administración hotelera integral (AHÍ) que tuvo en arrendamiento el hotel hasta el año 1996.

Todo indica que el punto de quiebre fue, justamente, el tener al frente a  una empresa  sin el perfil adecuado para su  correcta operación, la selección tanto de sus gerentes cómo de sus empleados, no obedecieron a criterios de carácter técnico relacionados con el sector de la hotelería y turismo, sino a aspectos de carácter burocrático y politiquero, al punto de que la última gerente del Hotel así como el anterior Director Administrativo de la Caja son abogados y no unos administradores de empresas como correspondería dada la especialidad de estos cargos.

Vale pena recordar que el Hotel fue modernizado con una inversión multimillonaria que salió de las arcas de Comfamiliar, lo que marcó una diferencia con el hotel Morasurco, el cual se ha quedado relegado en el tiempo y que ahora se encuentra, preocupantemente, en manos de la gobernación de Nariño.

Con una planta superior a 30 empleados directos y más de 100 empleados supernumerarios e indirectos la quiebra de este hotel deja sin trabajo a muchas familias nariñenses y sin uno de sus emblemas a la ciudad.

En este punto se hace necesario hacer un llamado de atención a los empresarios y trabajadores que son, en ultimas, los dueños de esta empresa de compensación familiar, los cuales se encuentran representados en el consejo directivo por empresarios y representantes de los sindicatos de acuerdo a su estructura legal. ¿Cuál fue su papel en toda esta debacle de su consejo directivo, políticos y sindicatos? El debate está abierto.

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