¿Más mentiras de Duque a los colombianos contra Colombia?

A más de cien días de su gobierno, señalamos las promesas de su campaña que, sin avergonzarse, Duque incumplió a los colombianos:

1.- “Bajar impuestos y subir salarios”; su Minhacienda, el de los Bonosdeagua, aclaró el galimatías duquista: “así como hay un Sisbén para pobres, tendría que haber otro para ricos”. Roma locuta, y medicamento formulado: Reforma Tributaria (o la mentirosa Ley de Financiamiento) con IVA de 19% a la canasta familiar básica, para que las clases de abajo paguen por el Buenvivir de los ricos, de aquí y de afuera (transnacionales). Pero ante la tormenta,  Duque tuvo que reversar (acaba de dar otra reversa con respecto a su Plan Nacional de Desarrollo (PND) y la eliminación de subsidios a los estratos bajos, a raíz de otra tormenta).

2.- El Pacto Anticorrupción, comedia en varios actos:

Primero: Duque con los congresistas del Centro Democrático –su partido- se opusieron inicialmente.

Segundo: Para salvarlo, se les aceptó que quedaría para el 26 de agosto de 2018 –nuevo gobierno-, para que no interfiriera con las elecciones presidenciales, quede quien quede. Llegado el día, su partido con su mentor a la cabeza, Álvaro Uribe, lo incumplieron. Duque salió a decirle a Colombia y al mundo que –en este país democrático- él era fiel a su palabra y no sólo lo votó, sino que “se resignó” a las tomas, fotografías y respuestas para los medios de comunicación. No le quedaba más.

Tercero: Pero en la práctica, también lo incumplió, sin avergonzarse: dejó que lentamente murieran por inanición, en la arena leguleya, las reformas propuestas, ya que jamás utilizó el “Mensaje de Urgencia” para el Congreso. También por inanición está tratando de dejar que muera el Acuerdo del Fin del Conflicto con las Farc: él y su partido han dado largas a su firma de la ley que regula la JEP, que es la columna vertebral de este acuerdo. Álvaro Uribe ha pedido “bueno que objeten la JEP, mejor eliminarla” (El Tiempo, 19.II.2019). La Corte Penal Internacional –que no come cuento de mentiras astutas y sin vergüenza- le acaba de hacer una advertencia.

3.- Con el fracking: tuvo dos posturas diametralmente opuestas: la primera a su favor. Pero cuando su candidatura comenzó a verse amenazada, se volteó a la contraria y repitió innumerables veces: “En Colombia no se hará  fracking”. Ya como presidente, su minminas, María Fernanda Suárez –¿a espaldas de Duque, su jefe?- se ha empeñado en llevarlo a cabo en el Magdalena medio, a pesar de la experiencia de los irreparables daños ambientales de los que sus habitantes acusan a Ecopetrol por la explotación, daños que todos los colombianos hemos visto por la prensa. En diciembre de 2018, el Consejo de Estado decidió suspenderle temporalmente las herramientas jurídicas a la tozuda ministra, para llevar a cabo su proyecto. La semana que acaba de pasar, una “Comisión de   Expertos” señaló que –bajo ciertas condiciones- sí se puede hacer. Pero Noticias Uno (18.II.2019), mostró serias inconsistencias sobre la dudosa confiablidad de varios de esos “expertos”, porque –según Noticias Uno- tienen o han tenido compromisos con empresas petroleras que han trabajado con el fracking en diferentes partes del mundo, aun con estudios en Colombia.

¿Duque volverá a mentir sin vergüenza: “SÍ se hará fracking”, por compromisos con grandes transnacionales? ¿Lo permitiremos los colombianos?

4.- Venezuela-guerra-Colombia-and USARMY.- Acaba de pasar otra semana en que Trump llama a “su y nuestro” Duque a rendir cuentas o a recibir instrucciones o ambas cosas, y para que -de paso- su esposa luzca su rebelde y hasta heroico gusto en la vestimenta. En nuestros sempiterno problema con Venezuela, y que Duque lo recogió y lo tomó con inusitada fruición como bandera, él reiteradamente había repetido –cada vez con más ahínco- que no habría enfrentamiento militar Colombia-Venezuela. Después del revuelo de la nota a mano en las hojas amarillas de Bolton y de su aborregado silencio en la recordada rueda de prensa junto a la lengua-tromba arrolladora Trump, su negativa a responder de manera clara al reportero Bricio Segovia de la Voz de América (16.II.2019) pareciera ser un contundente SÍ a la posibilidad del paso de tropas gringas por nuestro suelo, y de paso, lanzarnos a una guerra, en la que -aun ganando- ya la llevamos perdida. Aunque ese paso, según nuestra Constitución debe autorizarlo nuestro Congreso, ¿serán capaces de frenar nuestros Honorable al arrollador Trump? ¿Tampoco tendrán vergüenza?

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