Mi casa en tiempos del COVID-19 ¿Qué acciones requiere Nariño?

Por: Carol Perugache Rodríguez

Para quienes crecimos en pueblos es inevitable sacudir de nuestra piel la sensación de que el hogar es ese casa pequeña o grande que siempre ha sido habitada por los abuelos, los primos e incluso por vecinos y es un lugar donde queremos estar. Pero pensar en esa casa en cuarentena nos lleva a evidenciar las grandes desigualdades en Colombia y a cuestionar el termino hogar, puesto que muchas familias del país simplemente carecen de vivienda, viven en hacinamiento, o tienen sus casas en malas condiciones, poniendo en riesgo la vida de quiénes la habitan.

El DANE publicó los resultados en materia de vivienda calculados a partir del censo nacional de población y vivienda (DANE, 2018). Los datos muestran que el 36,6% de los hogares  del país tienen necesidades de vivienda, es decir no cuentan con una casa para resguardarse de las inclemencias del clima; 9,81% de ellos requieren vivienda nueva y 26,8% mejorar la que poseen. Al comparar por zonas se evidencian grandes brechas, mientras en espacios urbanos el promedio nacional fue de 24,8%, en áreas rurales ascendió a 81%, es decir es 3 veces más alto.

Las diferencias regionales también son marcadas entre el centro y la periferia. Mientras Bogotá tiene 14% de hogares en déficit de vivienda, el departamento de Nariño tiene el 61%, ocupando el puesto 20 de 32 departamentos, 4 veces más que la capital.  Las ciudades con mejores resultados fueron Pasto (31%) e Ipiales (43%), mientras que los municipios de la costa pacífica tuvieron los peores resultados, incluso cercanos a 100% tanto en mala calidad de viviendas, como en el alto número de viviendas nuevas que no se tienen.

En estas condiciones, la premisa “quédate en casa” se convierte en un mensaje vacío que ignora a gran parte de la población rural del país, que condena a muchos hogares a refugiarse en un espacio que los enfrenta a la mortal dicotomía entre poner la vida en riesgo dentro de una vivienda que no cuenta con los mínimos para una vida digna versus estar en la calle y contagiarse por el virus.

Lo anterior evidencia los grandes esfuerzos desde la política pública de vivienda que deben dirigirse a mejorar las condiciones de vida de la población vulnerable. En Nariño la atención urgente se requiere especialmente en la costa pacífica y cordillera, regiones con mayores carencias. Las acciones deben ser efectivas para disminuir el déficit cuantitativo y mejorar las viviendas, de esta manera contribuir a tener casas seguras y saludables, que brinden bienestar a todos sus integrantes y que permitan que el mensaje “quédate en casa” sea en verdad sinónimo de cuidado y vida.

Mapa 1. Incidencia del deficit de vivienda en Nariño, 2018 (Porcentaje)

Fuente: elaboración propia con base en resultados de Censo Nacional de Población y Vivienda 2018, DANE.

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