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Migración de venezolanos no debe generar discriminación

La imagen negativa que los medios de comunicación difunden de los venezolanos está creando un ambiente de xenofobia hacia los ciudadanos del vecino país y reproduciendo el mismo discurso que se tiene en Europa sobre los colombianos.

Así lo advierte la profesora Stéphanie López, del Grupo de Investigación de Migraciones y Desplazamientos de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien llamó la atención sobre los grandes riesgos de desinformar y generar actitudes de discriminación.

En su opinión, es necesario resaltar la hospitalidad: “a nosotros como colombianos nos han recibido bien o mal, pero nos han recibido en muchos países del mundo, por ejemplo en Ecuador, donde hay más de cien mil refugiados colombianos. Es el momento de que Colombia demuestre como sociedad que estamos recibiendo a los venezolanos con hospitalidad”, expresó.

Más allá de la imagen negativa que quieren dar los medios de comunicación ante la presencia de venezolanos en el territorio colombiano, la profesora María Teresa Palacios, directora del Grupo de Investigación en Derechos Humanos de la Universidad del Rosario, considera que son más los aspectos positivos derivados de la migración.

Aunque las asociaciones más frecuentes que se crean sobre este tema corresponden a que la migración en general afecta la empleabilidad de los nacionales, en muchos casos los extranjeros llegan a ocupar puestos de trabajo que no son atractivos para los nacionales del Estado, o que no hacen.

Por otra parte, en varios países del mundo se asocia la inseguridad con la presencia de extranjeros, pero esto no se puede quedar en el orden especulativo, pues los nacionales de un Estado también pueden cometer infracciones a las leyes y esto, igualmente, impacta la seguridad, explicó la profesora de la Universidad del Rosario.

Entre las ventajas, varios estudios afirman que la presencia de extranjeros en el territorio de un Estado puede llegar a mejorar las condiciones laborales de los nacionales; fomentar el intercambio cultural; proporcionar remesas para los países de origen; elevar el nivel de vida de las personas que permanecen en la nación de origen, y puede incidir de manera positiva en el desarrollo económico y tecnológico de un país.

En consecuencia, este fenómeno se puede considerar como una oportunidad para desarrollar una legislación y una política pública respetuosas de los derechos humanos: “no se nos puede olvidar que en el caso particular de la migración venezolana hacia Colombia hay una actitud y cuota de reciprocidad y solidaridad”, manifestó la investigadora Palacios.

Colombia, sin política migratoria

Para la profesora López, “las migraciones fronterizas siempre han existido; Colombia y Venezuela tienen una relación bilateral económica bastante fuerte, aunque en los últimos cinco años la migración venezolana a Colombia ha venido aumentado.

Según el reporte del 26 de octubre de 2017, entregado por el Grupo de Estudios Migración Colombia, 470 mil ciudadanos venezolanos, entre regulares e irregulares, se encontrarían en el territorio nacional; de ellos, solo 202 mil ingresaron de forma regular, y de estos 67 mil son beneficiarios del Permiso Especial de Permanencia (PEP).

Dadas estas dinámicas migratorias, se hace urgente que el Estado colombiano gestione instrumentos legales y normativos para garantizar el cumplimiento de los derechos de los migrantes, pues el país no cuenta con una política migratoria y los preceptos normativos se quedan cortos.

“Las instituciones encargadas de las migraciones están desarticuladas, hay un nivel de centralización muy alto y se están tomando medidas coyunturales. El Gobierno debe ponerse en la tarea de redactar una ley de migración que no se limite a calcular cuántas personas han ingresado a Colombia”, expresa la profesora López.

Si bien lo que ha hecho el Gobierno a través de Migración Colombia es un buen primer paso para regularizar a los migrantes y que estos puedan acceder a sus derechos, el país no está preparado en términos de políticas públicas. Por esta razón, “el primer reto es construir una legislación integral; lograr tener un sistema integral de migraciones que responda a las necesidades del país, pero sobre todo que sea compatible con los compromisos internacionales adquiridos por Colombia en reconocimiento de derechos a esta población” afirmó la profesora Palacios.

Así mismo, la profesora López llama la atención a los gobiernos locales y distritales: ”los gobiernos locales tampoco están preparados para atener a la población inmigrante y asumen que no es su responsabilidad; esto ocurre precisamente porque no hay una política migratoria clara”, puntualizó.

(Por: Fin/IEU-PMA/MLA/LOF)

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