Miguel Morales, del canto vallenato a la política

Es uno de los intérpretes vallenatos más queridos en el país, natural de Valledupar, padre de seis hijos, fue la voz líder de Los Diablitos al lado de Omar Geles y su trayectoria musical goza de un amplio reconocimiento tanto en Colombia como en el exterior.

Es un hombre carismático, agradable, muy descomplicado al atender a los medios, que creció en un hogar lleno de unión y dialogo, impuso éxitos como Mi diosa humanay Sirena encantada y sobre él y su familia se han filmado novelas (“Los Morales”) una producción presentada en Colombia y la televisión de otros países.

Su talento fue descubierto por el acordeonista Emilio Oviedo y junto con el compositor y acordeonista Omar Geles, durante siete años, desarrolló una etapa de bastante crecimiento musical, hasta que decidió conformar su propia agrupación con la cual la voz de Miguel Morales se consagró conquistando millares de seguidores.

Con el acordeonista Juan David Herrera viajó a Europa, Estados Unidos y varios países de Latinoamérica grabando producciones que se convirtieron en canciones clásicas del vallenato romántico. De su hijo ya desaparecido, el también cantante Kaleth Morales guarda la imagen de un joven muy querido, buen amigo, versátil y carismático, alegre permanentemente.

Dice que la humildad es un valor prioritario para manejar el reconocimiento y la fama. “Es la parte fundamental para conservar ese cariño que la gente transmite donde uno va, en los conciertos uno se debe al público y es entonces cuando se debe saber llevar la fama, hay que saber recibir el dinero, ver a la gente y agradecerle por todas las cosas que nos ha dado con la bendición de Dios”.

Actualmente, Miguel Morales ha postulado su nombre como candidato a la Alcaldía de Valledupar con todo el respeto y la seriedad que exige ese tipo de decisiones. Dice que es una persona que viene de abajo y que le tocó beber agua de pozo y vender bananos y bollos y que pasó necesidades que aún el pueblo de Valledupar las sigue viviendo y que, por lo tanto, le gustaría trabajar para su pueblo, “ser un alcalde del pueblo y para el pueblo”.

Es la segunda vez que entrevisto a Miguel Morales –la primera vez lo hice en Nariño, en uno de sus conciertos– y esta vez se reafirma en mí la convicción de que es una persona noble, profundamente humana y bastante sensible. Su actual acordeonista es Saúl David Soto “Pepín”, un muchacho de Maicao, Guajira, con quien ha hecho pareja musical los últimos ocho años imponiendo temas como Si la vesy Me mata la duda.“Si gano la alcaldía, tendré que parar durante cuatro años en mi carrera artística”, concluye.

Quizá un periodo de silencio para uno de los artistas más apreciados del vallenato en Colombia, pero, en el fondo, la candidatura que hoy ostenta es una muestra más de la capacidad humana y el sentido social que ostenta un hombre como Miguel Morales, la voz, a quien en muchas ocasiones se lo ha puesto –y lo merece– al lado de los grandes como Rafael Orozco y Diomedes Díaz.

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