Montaña y presa de Hidroituango podrían derrumbarse

El flujo de agua con altas presiones por lugares que no están diseñados para resistirlo, sumado a los deslizamientos que se registran en el macizo rocoso anexo a la presa, hacen prever el colapso de la montaña.

Después de hacer una visita a la hidroeléctrica de Hidroituango, el profesor Modesto Portilla Gamboa, del Departamento de Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), explica el estado en que se encuentra la zona, y lo que podría ocurrir desde la perspectiva geológica.

“Aunque los procedimientos técnicos exigen que el levantamiento del muro sea progresivo, debido a la premura en atender la emergencia no hay garantía de que la parte superior cuente con todos los requerimientos”, explica el docente, para quien también es incierto el estado en que se encuentran la montaña y la presa.

A su juicio, la situación es delicada porque el vertedero tampoco está diseñado para dejar correr el agua en el volumen y el tiempo en el que terminaría haciéndolo.

La falta de control sobre los procesos de embalse y desembalse terminarán generando una serie de movimientos en masa que aunque no producirían un tsunami, sí ocasionarían aportes de sedimentos y escombros, producto del desgaste del macizo rocoso.

“Una cantidad de agua equivalente a cinco veces el caudal del río Cauca –estimada entre 5.000 y 50.000 m3/segundo– podría correr sin control hasta El Cinco, un punto ubicado a 60 km con una altura considerable, debido a que en este tramo el Valle del Cauca es muy encañonado”, explica el docente.

“Como el flujo de detritos es más compacto que líquido, el agua que baje por la pendiente tenderá a elevarse por los sectores externos de aquellos puntos en los que el río haga curvas con una altura importante”, explica el profesor Portilla, para quien dicha dinámica se mantendrá hasta llegar a un terreno menos inclinado, donde se encuentra El Cinco, y allí se depositaría gran parte de la avalancha.

Decisión antitécnica

Según el docente, después de un proceso de auditoría externa por parte de la Contraloría General de la República, en el que se estimó que había un retraso de 300 a 500 días, el proyecto intensificó las labores debido a que existía un compromiso para que la hidroeléctrica comenzara a operar a finales de este año.

Por tal razón, aunque los dos túneles que están en la parte inferior de la presa debían permanecer abiertos para facilitar el drenaje del agua del río Cauca, se decidió taparlos para llenar el embalse.

“Se trató de una decisión antitécnica, nunca debieron taparse y además se requería instalar las compuertas que permitieran manejar el agua y los sedimentos acumulados”, afirma el docente, para quien otra de las irregularidades está asociada con que las ramas de los árboles talados en la zona donde estaría el embalse no se retiraron y quedaron expuestas a la acción de las lluvias.

Con la temporada invernal de abril y mayo las ramas taponaron el flujo normal del agua en el túnel auxiliar de desviación; debido a la presión este comenzó a producir remolinos que desde entonces erosionan continuamente el macizo rocoso causando algunos desprendimientos de roca y provocando un colapso que lo taponó por completo, de manera que el nivel del agua del embalse comenzó a subir.

Como el agua acumulada genera presiones para las que no estaba diseñado el túnel auxiliar, para evacuar el exceso de agua del embalse se tomó la decisión de usar los túneles de la casa de máquinas y los de acceso.

Esta situación provoca una serie de desestabilizaciones internas, debido a que el agua busca salir por cualquier parte y comienza a abrir huecos en la estructura interna hasta alcanzar la parte superficial del macizo rocoso, lo cual explica los deslizamientos que se están presentando en la montaña, subraya el profesor Portilla.

Fallas de vieja data

El terreno donde se construyó el proyecto de la hidroeléctrica está conformado por una serie de rocas cubiertas por materiales sueltos, sobre los que durante siglos se han presentado fenómenos de meteorización para formar capas superficiales de entre 5 y 10 m de espesor.

Al momento de su formación, estimado entre 500 y 600 millones de años atrás, estas rocas de tipo sedimentario –areniscas y arcillolitas– se formaron en capas horizontales que entre 50 y 100 millones años después se compactarían por fuerzas tectónicas que las comprimieron formando rocas metamórficas tipo gneis, muy resistentes, y esquistos micáceos, más débiles.

Hace 60 o 70 millones de años el choque entre cortezas oceánica y continental provocó un nuevo proceso de fracturamiento que originaría lo que se conoce como “falla geológica” –para este caso la Falla Cauca Romeral–, en cuyo proceso se termina fracturando con mayor intensidad el material rocoso.

Es importante destacar que las últimas fallas geológicas de este tipo datan de hace 5 millones de años, y en esta zona específica se conocen como Santa Rita, Mulatos y Mellizos; no son imprevistas y de ninguna manera se les puede atribuir la causa de la actual emergencia en Hidroituango, concluye el docente de la U.N.

(Por: Fin/JCMG/MLA/LOF)

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