Moteros pastusos por latinoamerica son Los Personajes 10

María Ana Oviedo y Rolando Patiño, hijos de tierras nariñenses de las ciudades de Pasto y Guaitarilla, acaban de terminar su más grande aventura, una aventura en dos ruedas por toda Latinoamérica. Estos viajeros empezaron soñando desde su infancia, imaginándose, viajando alguna vez, recorriendo cada parte de lo que ofrece el mundo, y fue así cuando el 4 de Noviembre del 2019, lograron saltar y arriesgarse para cumplirlo. A sus casi 60 años, a pesar de sus condiciones de salud y los prejuicios de su momento, estos viajeros dejaron sus comodidades, su familia y como dice su lema, “De la mano de Dios” empezaron su aventura.

Esta travesía duró casi 6 meses, 28.000 kilómetros y 9 países de Suramérica (Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) en dos ruedas, cada uno en su moto. Superaron los diferentes retos que las rutas les presentaba (las inclemencias del clima, las dificultades de alojamiento, las fallas técnicas con sus vehículos, las caídas, los diversos idiomas, etc.). Sin embargo, no fue impedimento para continuar y llegar a su destino final: UshuaiaArgentina siendo el «Fin del mundo», el día 3 de Enero de este año. En todo su camino, aprendieron de diferentes costumbres, sabores y colores, donde también conocieron a una infinidad de personas que hicieron que su experiencia fuera inigualable y enriquecedora, llevándose un poquito de su amor y su cultura.

Lograron retornar a Colombia el 24 de Marzo, un día antes del cierre de fronteras por el inicio de la cuarentena nacional. Ahora su nuevo reto, era sobrellevar ésta ya que estaba prohibida la movilidad hasta su destino en Bogotá, su lugar de residencia. No obstante, pasaron el confinamiento en su tierra, junto a sus familiares.

Finalmente, el día 10 de Mayo, luego de abrir las carreteras retomaron su camino hasta llegar el 12 de Mayo a Bogotá, de la mano de Dios, llenos de vitalidad y muchas historias por contar a su familia y amigos. Al escuchar a estos viajeros, inspiran, transmiten esperanza y ganas de vivir, siendo un ejemplo a seguir para los jóvenes y también para los adultos que muchas veces han caído en la rutina y pierden la esperanza de cumplir sus sueños. Ellos son fieles testigos de que nunca es tarde, y que siempre es posible.

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