Muerto el perro, se acabó la rabia.

Por: Edwin Rosero Casanova

Pretender convocar una constituyente con el argumento qué es la única salvación a las diferentes pandemias políticas que vive el país, es desconocer la constitución del 91 que lleva treinta años en ejercicio, es pluralista y de renovación institucional. Mejor que, la de 1886 que gobernó a Colombia un siglo y era anacrónica. Los antidemocráticos condenan y aprovechan cualquier resquicio para atacarla y generar duda. Una constitución se mide en la capacidad que tenga de garantizar derechos y libertades.

Además, la constitución del 91 surge por diferentes factores que se empieza a vivir desde 1988: la muerte de varios candidatos presidenciales, seis grupos guerrilleros al acecho, narcotráfico, asesinato de altos funcionarios públicos, inconformismo de la ciudadanía, movilizaciones sociales de estudiantes, homicidios…etcétera. Fue la tormenta perfecta para este barco, que termino en buen puerto. El capitán, no solo fue uno, fueron varios – dos grupos guerrilleros no se sometieron a este gran acuerdo, y terminamos con los años más sangrientos -.

Nuestra carta política garantiza 23 derechos fundamentales, entre ellos: derecho a la vida, libre desarrollo de la personalidad, libertad de conciencia, libertad de culto, libertad en la enseñanza, derechos a la niñez, a la mujer y otros más. Y para garantizar el cumplimiento de los anteriores, la acción de tutela y la creación de la corte constitucional, que en otrora, funcionaba como una “dependencia” de la corte suprema de justicia – yo le llamo derecho supremo a la acción de tutela – . Desde entonces, el país empezó a cambiar gradualmente en cuestión de derechos y libertades al mismo tiempo que la corte constitucional afianzaba más las raíces para defender el artículo 1: “Colombia es un Estado social de derecho…” – hoy en día, partidos políticos extremistas pretenden acabar con la tutela y unificar las cortes en una sola -.

De manera que, ver a senadores y políticos balbuceando que quieren una constituyente es irresponsable y descabellado. Se necesita seguir implementándola. La inmensa mayoría de colombianos desconocen la carpintería política y jurídica que conlleva una asamblea constituyente, y más, en un país violento y polarizado. – se sabe dónde empieza una constituyente y se desconoce cómo termina -. Fernando Carrillo, procurador general, unos de los participantes y autor de la C.P. del 91 sentencia, “lo que se pedía no es exactamente igual a lo terminó escrito en la Constitución de 1991”. El acuerdo de paz con la guerrilla más antigua de Latinoamérica en 2016 es producto de la constitución del 91. Vivir en paz siempre ha sido un anhelo por conseguir – en la constitución de 1886, se habla de paz en los siguiente términos “en tiempo de paz…” -.

El camino es defender esta constitución, el acuerdo de paz y la jurisdicción especial para la paz. Vivir en paz seguirá siendo un anhelo desde 1886.

Píldora: no soy abogado. Hasta la fecha, tres tutelas han tutelado mis derechos vulnerados. 1) derecho a la educación. 2) derecho a una vida digna e igualdad ante la ley (ayude a un amigo discapacitado para que le dieran una silla de rueda eléctrica). 3) el juez compulsó copia a la procuraduría por irregularidades en el debido proceso.

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