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Narcotráfico: ¿satánica causa de nuestros males o lógica consecuencia?

Por: Alejandro García Gómez.

-en un telenoticiero nacional- una ex modelo, hoy periodista, preguntaba a un escritor, ¿cuál cree usted que es el satanás de nuestro país?, refiriéndose a una de sus obras, quizá brillando por dominio del tema. Sorpresa en el entrevistado; el narcotráfico, respondió después de visible vacilación. Muchos tienen este mismo “análisis”. Veamos.

Pasada la II Guerra Mundial, los historiadores aseguran que provino una Edad de oro para el planeta: 1947-1973. Pero en el país se acrecienta la violencia conservadora-liberal, y mucho más después del 9 de abril del 48’. Nuestra economía depende del café; la bonanza de esa Edad de oro mundial multiplica las riquezas acá porque se incrementa el comercio. Los $$$ del café lo irrigan todo. Los hacendados cafeteros hacen fortunas pero quieren más, para eso necesitan más tierras. Colombia se ahoga entre la humilde sangre campesina y la riqueza cafetera: la Violencia. El pretexto para el desalojo es el trapo azul o rojo; el clero católico incita a eliminar al rojo. Así duramos toda la hegemonía conservadora y la dictadura. Con la Guerra Fría y la estupidez e injusticia de nuestros poderosos, una parte de las autodefensas liberales se transforma en Farc. La ferocidad desplaza a la gente a nuestras ciudades, a las que la misma Edad de oro compra las manufacturas que ya habían empezado a generar industrialmente en la década del 20’, con lo que se acrecienta el tamaño de las ciudades (con desplazados).

En 1964 –aún en la Edad de oro- EU entra a la guerra contra Vietnam. En 1973, acaba esa bonanza y se retira derrotado. Pero en esa década, el ejército gringo aprende a buscar eficiencia abaratando costos: dopa a sus marines con yerba. Los soldados aprenden rápido y aplican no sólo a la marihuana sino a otras sustancias. Llevan el descubrimiento a su gran país -aún en bonanza- y en plena revolución cultural y de valores en su juventud y nace el gran consumo. Comienzan a brotar, a borbotones también, quiénes lo va a usufructuar: aparecen los primeros narcotraficantes, en nacientes mafias, claro, porque es un negocio de bandidos. Terminada la Edad de oro (con el súbito aumento de los precios del petróleo), la economía del amo Mercado, invade el planeta: re-nace el insensible Neoliberalismo: ¡sálvese quien pueda!

En lo político, la edad de Oro termina con en el último gobierno del Frente Nacional. Los grandes fundos cafeteros y, en general todos los terratenientes, se han consolidado con oro de sangre. Las ciudades empiezan a hervir hacinadas y permiten sus guetos de extramuros. Los hilos de las redes familiares y de vecindario comienzan a romperse ahí. A los niños, luego jóvenes, la miseria los levanta con odio hacia el establecimiento y sus valores (tradiciones familiares incluidas), y eso se convierte en nueva cultura que se reproduce en las laberínticas calles de los nuevos “barrios”. La estructura política con que fue ideado el Frente Nacional ha acrecentado la corrupción que ya venía de mucho antes. La educación, mínima prebenda a la que se ve obligado a pagar el Estado a las masas urbanas, abre los ojos de éstas y les permite “descubrir” las inmundicias del régimen. Esta educación, aunada a la triunfante economía del amo Mercado (Neoliberalismo), hacen desaparecer el respeto hacia el Estado y hacia el los valores que encarna: ley, normas, religión, etc. El Neoliberalismo reduce o elimina los derechos de conquistas sociales (educación, salud, servicios, etc.). Esto aumenta la cultura del odio y de contra-valores tradicionales, que se reproduce. ¡La mesa está servida, señores!

¿Por qué sólo Colombia (y México) se convierten en el paradigma del “satanás” del narcotráfico? Aunque me refiero sólo a Colombia, de México puedo decir que, con ese país, tenemos afinidades históricas. Son varias las causas y el espacio es corto; espero retomar más adelante pero también confío en que cada lector con su aporte lo re-construya. Podríamos hablar de ello en una futura entrega.

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