Otros «polvitos»

A propósito de polvos, los que la gente mucho disfrutó en los recientes carnavales de negros y blancos celebrados en el sur del país, existen otros ‘polvitos’ que solapadamente la sociedad colombiana se los goza permanentemente. Entre dichos y refranes, una buena eyaculada es considerada un excelente ‘polvo’ o ‘polvazo’, actitud regocijante para sus protagonistas. Lastimosamente la función fisiológica mayor practicada en la vida del ser humano como el coito, sigue siendo un farisaico tabú que carcome progresivamente la mente de los facultados.

Así como ingerir alimentos es una real necesidad para la supervivencia, las relaciones sexuales también lo son, entendiéndose como la única manera para la proyección de la vida. A diferencia del resto de los seres vivos, el sexo en los humanos por irresponsabilidad de los mismos se ha convertido en un irónico misterio, que por evitar la estigmatización, este comportamiento se encuentra expuesto a grandes riesgos que pueden afectar la propia vida.

Investigaciones científicas realizadas en distintas épocas y países, concluyen la importancia de copular, entendiéndose como una terapia natural en pro del mejoramiento del sistema cardiovascular. Los mismos estudios expresan que es de las pocas actividades físicas donde la persona quema gran cantidad de calorías y elimina toxinas, necesario para un excelente desempeño anatómico. Además de convertirse en el ejercicio más placentero y deseado por cualquier racional.

Por designios ‘cristianos’, tanto monjas como curas, ante los ojos devoradores de la misma secta se han abstenido aparentemente de una necesidad natural tan importante para la armonización y equilibrio metabólico del cuerpo. Sin embargo, según recientes investigaciones, uno de los mayores riesgos que actualmente ostenta la religión católica a nivel mundial, es la desertación  de sus pastores, siendo la abstinencia sexual la principal causa.

Es común escuchar casos de pedofilia, homosexualismo y accesos carnales violentos, por parte de líderes religiosos, lo mismo que la ridícula justicia para castigar a los infractores. Desde hace siglos en nombre de los dogmas religiosos se han venido cometiendo atroces crímenes, conllevando a través del tiempo a la formación de actitudes anacrónicas, generando retrocesos en el comportamiento de la sociedad.

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