Pasto, sin espacio público

Por: MUNAY Consultoría Política

Pese a la reiterada visión y acción de los entes gubernamentales municipales de controlar y reprimir la actividad de vendedores ambulantes en el espacio público a través de la Dirección administrativa de espacio público, un mal ejecutado código de policía y con una opinión generalizada de apoyo a esta operación, tanto ciudadanía como la misma alcaldía anulan la magnitud del espacio público y el sentido lo público en la ciudad y el municipio.

Con un indicador de espacio público efectivo (referencia internacional) de 2,1 m2 por habitante según POT (última medición), la ciudad de Pasto está lejos de llegar al promedio mundial de 15 m2 que por sí, dada la urbanización es bajo, significa per se que en Pasto no hay espacio público, y esto no es necesariamente por culpa de los vendedores ambulantes que en última instancia son consecuencia de un mal manejo macroeconómico y urbanístico.

Este 2,1 m2 por habitantes significa cuantitativamente q no se cuenta con metros adecuados para desarrollar actividades de ocio, recreación, esparcimiento, es decir generen bienestar; cualitativamente que tampoco existe calidad en el espacio público que permita el goce de estos, es decir no hay calidad de vida. Para ser más concretos con la materialidad,  este indicador revela que la ciudad de Pasto carece de parques, andes con las mínimas condiciones internacionales, corredores y senderos ecológicos, entre otros. En otras palabras, casi todo lo que está más allá de las puerta de su casa ya es espacio público.

Desde este punto de vista, el problema central del espacio público no es la invasión por parte de vendedores ambulantes, quienes al final  sufren el flagelo de una perversa regulación porque si hablamos de invasión del espacio público, habría que ampliar el espectro de culpables, especialmente hacia los comerciantes quienes hacen cerramiento total de antejardines o invaden andenes -considerados parte estructurante del espacio público tanto en la normatividad vigente y el POT actual-.

Basta observar: 1. El sector de San Andresito donde comerciantes de repuestos y accesorios para automotores, creen y con firmeza exigen que los andenes sean sus talleres; 2. La panamericana, entre Unicentro y calle 16, o la misma Av. Los estudiantes, donde distintos locales cierran en su totalidad el antejardín para extender sus negocios y otros tanto lo usan de parqueaderos hasta extenderse a andenes y calles circundantes, como sucede –a modo de ilustración- con el restaurante la Merced.

Así pues, la solución no es reprimir a vendedores ambulantes sino crear espacio público en cantidad y de calidad, así como generar un marco regulatorio para el espacio público en toda la ciudad porque la conclusión hasta el momento es que Pasto, no tiene espacio público.

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