Pastusos en ayuno

Por: Aníbal Arévalo Rosero

En Pasto le hemos propuesto a la ciudadanía una forma diferente de sensibilidad en torno al cuidado de los recursos naturales. El Día de Ayuno por la Tierra le apuesta a la pedagogía como una manera de llegarle al corazón y a la mente de todas las personas. El ayuno tiene un significado muy especial, teniendo en cuenta que está muy asociado con la fe.

Ya lo había dicho el filósofo y escritor español Fernando Savater, la necesidad de que la Iglesia romana, en cabeza del papa, decrete el undécimo mandamiento: la protección de los recursos naturales, teniendo de presente que es el ser humano el mayor depredador y no se percata que al destruir los ecosistemas está poniendo en riesgo la vida de la humanidad entera.

Argumentos como los de Savater los quisiéramos escuchar con mayor frecuencia teniendo en cuenta que el daño que ha ocasionado el ser humano a la madre tierra es irreparable al producir el calentamiento climático. El problema y la solución son cuestión de balance. Hace 500 millones de años surgieron las plantas sobre la faz de la tierra, permitiendo la evolución de la vida como la conocemos.

Desde aquel tiempo circula el carbono de manera equilibrada, pero con el descubrimiento del petróleo, se empezó a perder el equilibrio con el incremento de dióxido de carbono. Lamentablemente, los océanos han recibido una buena parte de ese carbono, que los está acidificando, haciendo que la vida marina corra riesgo de extinción.

La huella de carbono es el indicador de la acumulación de gases en la atmósfera que puede ser por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto. Con ello se produce el efecto invernadero con efectos catastróficos.

Otro tanto está ocurriendo con los elementos de uso cotidiano, fabricados con derivados del petróleo, como el plástico (polietileno), el icopor (poli estireno), las botellas Pet de los refrescos y el agua; están yendo a parar al mar con tal mala suerte que la fauna marina los confunde como si fueran alimentos y mueren atragantados. Y cada vez más se acumula más basura en el mar, no sólo por la gente que va a la playa, sino por los desechos que los abandonamos a la intemperie, y cuyo destino final puede ser el mar.

Enhorabuena existe una creciente preocupación por los temas ambientales. En el debate de candidaturas a la Presidencia de la República nos dimos cuenta que el tema ambiental es muy álgido, y la ciudadanía reclama el cumplimiento; desafortunadamente la política de carácter demagógico hace que los aspirantes a ocupar esa dignidad no cumplen sus promesas de campaña; por eso las comunidades se movilizan o realizan plantones para denunciar el incumplimiento.

Uno de los temas bastante álgidos ha sido la práctica del frackin en la extracción de petróleo; se han suscitado muchas protestas en todo el país o manifiestan oposición en las redes sociales o los espacios de opinión.

Recientemente, pudimos apreciar las multitudinarias manifestaciones que se realizaron en Bucaramanga y otras ciudades en defensa del páramo de Santurbán, en una manifiesta oposición a otorgar licencias ambientas para que multinacionales vengan al país a devastar nuestras fuentes hídricas; ya que de allí toman el agua para varias ciudades y poblaciones de la región de los ‘santanderes’. Se debe tener en cuenta que la Constitución Política protege los páramos (Artículos 9, 79, 80, y numeral 8 del Artículo 95 de la Constitución de 1991).

En realidad, la preocupación por la protección del medio ambiente es global, los problemas ambientales no se circunscriben específicamente al especialista en el tema, sino que nos compromete a todos. Los temas ambientales son transversales, es decir, que el tema puede ser abordado perfectamente por una persona desde cualquier área del saber.

Por eso nuestro propósito es que, por un día al año hagamos un acto de contrición y expiar nuestros pecados cometidos en contra de la naturaleza. A eso le denominamos Día de ayuno por la tierra.

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