Peligrosa contradicción

 

Por: Iván Antonio Jurado Cortés

Después del acto de posesión de Iván Duque Márquez, como presidente de la República de Colombia, quedó en el ambiente un gran sinsabor gracias a la intervención del presidente del Senado, Ernesto Macías, quien con una expresión desencajada se fue lanza en ristre contra algunos hechos positivos que la historia registrará como un avance en la concreción de la paz. El anacrónico discurso cargado de odio fue rechazado hasta por los alejados de la política. Absolutamente ningún racional se mostró complaciente con aquellas palabras que sin titubeo apuntan a aumentar la brecha de resentimientos.

Este congresista aún no ha entendido que para estos casos él es el vocero oficial de todo un conglomerado de posturas políticas de un país, sigue creyendo y lo será así hasta el día de su muerte, de que el Centro Democrático es el único partido al que se le debe todo y por ende hay que cogobernar para este movimiento. Muchos electores que creyeron en este personaje se lamentan por su primera actuación, recibiendo toda clase de descalificativos en redes sociales, convertidas ahora en el medio más eficaz para saber que piensa la gente del común.

A nadie le queda la duda que las palabras de Macías, eran el reflejo profundo del senador, Álvaro Uribe Vélez; como para decir que así es, más del 70% de su intervención se fue en elogios para el expresidente más cuestionado de la historia. ¿Qué pensarían las delegaciones internacionales invitadas? Seguramente dirán que esto hace parte del folclore y cultura mafiosa arraigada en la tierra del ‘Corazón de Jesús’. El ejercicio de la política corroborará lo que millones de colombianos piensan de este peculiar personaje.

Lo que preocupa a la mayoría de la ciudadanía es la contradicción entre el discurso del presidente del Senado y la postura del ejecutivo nacional, quien con una intervención discreta ha ilusionado a una muchedumbre. Mientras la primera alocución se fue en lambonería al antecesor de Juan Manuel Santos, el otro, se identificó por un llamado a la unidad del país. Obviamente que en política existe el famoso ‘dinamismo’ que permite cambio de planteamiento y proceder en cuestión de minutos; se comprobó en la conversación privada de algunos dirigentes del partido del presidente.

Por la filtración de un video se pudo constatar que muchas de los planteamientos de Duque, podrían quedar en la nada, empezando que el dueño de la empresa celebró que el presidente no se ‘metiera con la tal consulta anticorrupción’, dejando en firme que ese no es un tema prioritario para este gobierno porque indudablemente atentaría contra los intereses de esa agrupación política. De los tres personajes cuya opinión es de poner oído fino, los dos, Macías y Uribe, han sido claros en manifestar cual es la línea de gobierno, mientras, Iván Duque, insiste en lo contrario, enredo que trasnocha a los colombianos.

Se dice que es una peligrosa contradicción porque en cualquier momento puede llegar el sometimiento de una propuesta sana a caprichos endemoniados que irían contra las expectativas de la gente del común, aunque muchos no votaron en favor del hoy presidente, tienen la esperanza de que se haga una buena obra. Como dice el colombiano de a pie, solo el tiempo puede ir desenredando la telaraña, y en ese momento vendrán los aplausos o arrepentimientos.

El pulso popular se acelera cuando empieza a escucharse que la famosa reforma tributaria ajustará mucho más el cinturón en los estratos 2 y 3, paralelo a esto renace una indignación al observar que aliviará de carga tributaria a los grandes empresarios del país, dizque con la excusa que los debe tratar con delicadeza para que generen empleos dignos. El ministro Carrasquilla, experto en este tipo de temas alista lo que supuestamente sería el ‘salvavidas de Colombia’, o mejor dicho de los ricos de esta nación.

Mientras tanto la oposición política representada en el Congreso de la República enfila baterías porque lo que se viene no es nada agradable. No se desconoce la discreción y amabilidad del nuevo presidente, lástima por el acompañamiento de una sombra bastante polémica, mostrándose a través de su emisario el día de la posesión, eso deja mucho de qué hablar. Nadie en un partido político puede decir que desconoce lo que alguno de sus dirigentes pronuncia al público, se sabe que todo se prepara bajo la supervisión de los jefes. La celebración del discurso de Macías por sus compartidarios siembra la duda en la gente. Amanecerá y veremos que sucede con tanta contradicción; claro está que todo queda en manos del jefe de Estado, por algo es el presidente.

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