Peregrinaciones ultraterrenas de un comediante

Por: William Lucero

“Pero los muertos son más fuertes si saben devorar pedazos de cielo”.

Es una obra que funciona como un “Conociendo el taller del artesano”, una especie de desmontaje en el que el público se adentra en el taller de un artesano de los títeres, Feliciano Ríos, un titiritero.  Curiosa profesión, en un mundo como el actual, en que la manipulación es una norma descarada y expuesta de quienes controlan los mayores poderes.  Hoy vemos manipulación a diestra y siniestra, a través de los medios masivos de comunicación, manipulación política de un partido a otro, de un presidente de un país a otro, y especialmente manipulación mediante todo ello combinado de la opinión pública, de lo que todos creemos que es la realidad.  Lejos de querer degradar el oficio de titiritero con esta alusión de mi parte, señalo que muchas veces son denominados y auto denominados “manipuladores” de objetos, muñecos o títeres.  Así que “Peregrinaciones Ultraterrenas de un Comediante” es también “Todo lo que es el mundo de los títeres y nunca se atrevieron a contarle”.

Hace las veces de una parodia sobre el teatro, el cual tiene sentido, si vemos que estamos en el taller de un artista, en el cual vemos como es cotidianamente su proceso creativo, y por lo cual surgen diversos chistes respecto a la sociedad y a ciertas obras y personajes del teatro o la literatura como Diderot, el Godot de Samuel Beckett o el Otelo de William Shakespeare.  Aquí encontramos a personajes como el negrito Otelo que viene a burlarse de lo melodramático que es el Maestro Feliciano.  Otelo oficia como un alter ego del titiritero, quien aparte del color y acento característico de su raza, tiene más cosas, del personaje intrigante y cizañero “Iago” de Shakespare, más que del celoso y altivo moro.

Rayuela Teatro y Títeres del Maestro Salomón Gómez, vallecaucano de nacimiento y formación y nariñense por adopción, vida y obra hace varias décadas, da continuidad en esta obra teatral con títeres a uno de sus intereses en sus obras, que consiste en reivindicar los oficios vernáculos en el arte escénico es sus expresiones más primarias y seminales.  Así como en la versión teatral de Rayuela Teatro y Títeres de “El Decamerón” de Giovanny Bocaccio, vemos al juglar en su máxima expresión e hilaridad picaresca, en esta obra totalmente original en escritura y puesta en escena, vivenciamos como esta poblado el mundo de la imaginación de un titiritero, un artesano de muñecos, una versión de Dios en escala, puesto que trae a la vida pequeños seres quizás no de barro, sino de engrudo, papel mache, cartón o icopor, que tienen como espacio vital el tiempo de la escena.

El Maestro Feliciano desde su taller tiene un viaje órfico o dantesco llegando a sus particulares y divertidos infiernos y cielos.

Sin embargo, la obra no solo es sobre el arte y viajes mágicos, en la obra se suelta puyas a la realidad nacional, como porrazos del personaje “Cristobital de La Porra”, un palito por aquí al tema del paramilitarismo, otro por allá a los falsos positivos, uno más a la desaparición forzada, y también a la “libertad de expresión”, entre otros.

Se puede satirizar al país, sin narrar una historia inmersa en los llamados hechos de la realidad nacional o la realidad tan solo.  La obra demuestra cómo desde un viaje desde el arte y lo artesanal hacía lo fantástico o surrealista, como pueden ser el cielo o el infierno, se pone el dedo en la llaga, con la elegancia del humor, en tristes y grandes canceres de lo que le aqueja a Colombia.

Lejos desde ahí, de querer hacer burla irresponsable de todo lo que le pasa al país, la obra nos plantea ese lugar incomodo, prolífico en creación y agridulce para el artista, pues debe de algún modo soñar e invitar a soñar al público, a sabiendas de las tragedias que nos circundan y que están implícitas o explicitas en sus ensoñaciones, en este caso peregrinaciones.

En la obra se alternan principalmente dos clases de títeres, los llamados títeres de guante y títeres marotes o de mano prestada, acompañados de la actuación de actores de cuerpo completo que aparecen en escena.

En la obra escuchamos una variada banda sonora que lo acompaña, la cual va desde la rumba de Alfredo de la Fe hasta la tristeza ceremonial de Henrry Purcell.

Dirección: Salomón Gómez

Actuación: Salomón Gómez y Martín Gómez

Producción: Rayuela Teatro y Títeres

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