Periodista, Oswaldo Flórez, es «El personaje 10 del día»

Pensé en ofrecerles un homenaje a los periodistas y comunicadores con motivo de su fecha clásica. Pero antes pasó por mi cabeza una serie de situaciones que viven estos servidores: desde los que han ofrendado la vida por una causa, los que han sido amenazados, los que sufren el destierro, hasta los que han soportado la mordaza en razón de la pauta publicitaria.

Hacer un periodismo con independencia es sumamente complicado hoy en día. No se puede hablar de libertad de prensa cuando los medios mantienen fuertes vínculos con las administraciones públicas por razones económicas. Y es que los mayores anunciantes son los entes del sector público, quienes, a través de los medios de comunicación, buscan tener buena imagen, lo que difícilmente ocurriría sin ellos.

Mantener ese equilibrio entre objetividad e independencia es un lío de marca mayor, cuando quien aporta para sostener el medio de comunicación es el anunciante y, a la vez, el que produce la noticia. En consecuencia, el anunciante constriñe al comunicador para que presente la información a su acomodo. Nadar en aguas así es muy complicado.

Se requiere tener temple para no cohonestar con el hecho que lesiona los intereses de la opinión pública, pero tampoco que haya un comportamiento adulador hacia el actor que produce la noticia. En ese equilibrio informativo nos encontramos al periodista Oswaldo Flórez Andrade, hombre con vasta experiencia en los medios escritos, la televisión y la radio.

Flórez Andrade sabe tratar con delicadeza a su interlocutor sin caer en chovinismos; posee un lenguaje elegante, el mismo que lo dirige a toda persona, desde el más alto funcionario del gobierno hasta el más humilde ciudadano. Siente admiración por la gente que hace obras altruistas, a quienes les ha rendido justo reconocimiento.

Si bien dicen que no se puede repicar y estar en la procesión, en la profesión periodística no aplica el refrán. Y no por voluntad del comunicador sino por las condiciones laborales impuestas por los grandes monopolios de las comunicaciones, donde el reportero va a cumplir el mandado del jefe. El sesgo cumple su objetivo de maquillar al funcionario, en garantía de mantener la pauta publicitaria; aun en detrimento de los intereses generales de la población. De esto ha sabido curarse Flórez Andrade.

Se ha vacunado contra un buen número de males que aquejan a los periodistas y los medios de comunicación: el poderoso, el comerciante, el que contrata las propagandas, son los que puede acceder a los micrófonos de las emisoras de radio, salir en la televisión o fotografiarse para algún medio impreso junto a un texto propagandístico. Pero el caso de nuestro invitado hace la diferencia. Propone un periodismo inclusivo, de servicio a la comunidad, sin ambages, con la delicadeza que amerita el entrevistado, sin utilizar un lenguaje ruin. Son los grandes valores que deleitan pero que a la vez informan y educan a la sociedad.

Inspirado en las buenas enseñanzas de la educadora y periodista Amparo Moreno de Rodríguez, encontró gusto y vocación por la profesión periodística mientras adelantaba sus estudios de bachillerato en el Inem de Pasto. Y no era para menos, desde aquel tiempo se volvió en un consumado lector de los grandes poetas de esta parte del mundo como Neruda, Benedetti y Whitman.

Oswaldo Flórez Andrade es un hombre muy espiritual, dicharachero, de infinita bondad, no le gusta hablar de sí mismo como el protagonista, más bien diría que actúa con suprema humildad. Le gusta charlar animadamente con el ambiente musical de las grandes voces femeninas del mundo como Gigliola Cinquetti y María Martha Serra Lima, pero también con el ritmo latino de sabrosura y pregón que imponen Los Van Van de Cuba.

Este es el perfil de un periodista a quien sin temor se le puede llamar señor. Y como él mismo lo dice cuando tiene sus invitados especiales: Oswaldo Flórez Andrade, “un nombre para pronunciarse despacito y con respeto”.

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