Poblaciones indígenas podrían desaparecer por amenazas de la pandemia

La población indígena colombiana viene sufriendo los embates de la naturaleza a través del riesgo de contagio del covid 19, pero también sufren la segregación y la desidia gubernamental, pues, a muchas comunidades no les han llegado las ayudas alimentarias, medicinas o personal sanitario. Por otro lado se suman los rigores de la violencia de  toda clase de actores armados, incluso de las mismas fuerzas de seguridad del Estado, que traen como consecuencia el desplazamiento, la muerte y la violencia sexual. Esta marginalidad ha perdurado desde la misma llegada de los españoles, y parece que no va a cambiar en el inmediato futuro si los indígenas no hacen valer sus derechos constitucionales.

La barbarie de la Conquista llevó a eliminar al 90 por ciento de la población nativa en los primeros cien años con 38 millones de muertos a nivel de toda América. Estas muertes fueron producidas por disparos de arcabuz, la espada, los trabajos forzados, pero también por las epidemias. Tres enfermedades virales se propagaron por el continente en cuanto llegaron los españoles: gripe, viruela y sarampión, que se constituyen en la principal causa del genocidio.

En la actualidad, según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, la población indígena es de 476 millones, correspondientes al 6 por ciento de la población mundial. Una parte se encuentra en sus territorios ancestrales, pero también están diseminados por todo el mundo. Históricamente son los mayores afectados por las epidemias y otras crisis.

Los indígenas tienen tres veces mayores probabilidades de vivir en la extrema pobreza que los no indígenas; representan el 19 por ciento de los que viven en la pobreza. Sin embargo son los custodios de una gran riqueza de conocimientos y prácticas tradicionales, de la biodiversidad, la cultura, el leguaje y el manejo de las crisis como las que se están viviendo ahora.

Desafortunadamente, muchos pueblos indígenas viven en lugares apartados, que por esa misma razón sean ignorados por el resto de la población, pero principalmente por las autoridades gubernamentales. A estos no les llega la información ni las ayudas para mitigar la actual emergencia, pero sí están sometidos a riesgos por el contacto con el resto de la población cuando los vistan con fines turísticos o el natural contacto de persona a persona, que los hace vulnerables al covid 19.

Los miembros de las comunidades indígenas más apartadas, como los de la Amazonía, pie de monte pacífico, Orinoquía, Chocó no conocen lo que es un tapabocas, aislamiento social o la asistencia médica; ellos realizan sus prácticas curativas mediante conocimientos ancestrales y procedimientos preventivos. El mismo contacto con la naturaleza los mantiene saludables y libres de enfermedades que en la actualidad conoce el mundo occidental, como el estrés, depresión, ansiedad, entre otros factores que debilitan el sistema inmunológico.

No obstante, la presencia de agentes externos a sus comunidades, se convierte en una seria amenaza para su salubridad, con la consecuente amenaza a su salud y su estabilidad social. La presencia de cultivadores de coca en medio de la selva es un factor desestabilizador; de igual manera las insurgencias de las guerrillas, paramilitares y tropas estatales, se convierten en una amenaza, toda vez que son posibles portadores de virus, pero también porque los vinculan con sus propios intereses.

En los últimos meses, el gobierno de Jair Bolsonaro en el Brasil, ha emprendido una sistemática persecución en contra de la población indígena con la finalidad de arrebatarles sus territorios en favor de los ganaderos que vienen incendiando la selva con la finalidad de convertirla en pradera para la producción de forraje para ganado, y, según él, para incrementar la productividad de su país a través de la ganadería.

Estas perversas acciones conllevan a que la población indígena del vecino país se desplace al nuestro, con los consecuentes riesgos que representan las migraciones en tiempos de pandemia.

La población indígena de Colombia, por su marginalidad, es el sector poblacional con alto riesgo de padecer el infortunio de sufrir nuevas enfermedades, como las que trajeron los españoles en su tiempo, sometiendo al riesgo de que los grupos humanos más apartados puedan desaparecer porque su población es muy exigua, tanto por amenazas de contagio de covid 19, como por la falta de interés del gobierno en estas poblaciones. Con ellos se extinguiría la lengua, cultura, sabiduría, medicina ancestral y protección de la biodiversidad.

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